Cruz Roja: «El problema más grave y difícil de solventar es el de la vivienda»
Ana Espinosa reconoce que la demanda de un lugar donde residir es la que requiere más esfuerzos y personal para dar una solución

Asentamiento de personas sin hogar en Palma / MANU MIELNIEZUK

La coordinadora de Cruz Roja en Balears, Ana Espinosa, reconoce que en estos momentos «el problema más grave y difícil de solventar» es el del acceso a una vivienda, especialmente en el marco de unos colectivos que a lo más que aspiran en muchos casos es a poder alquilar solo una habitación, por la que en estos momentos se pagan en la isla cantidades que se pueden mover entre los 450 y los 600 euros mensuales. Es decir, se abona por una cama lo que debería de ser el coste de toda la residencia. Un problema, se añade, que no está dejando de crecer.
Mientras que ofrecer alimentos, productos de higiene o ayudas para pagar suministros de la vivienda es más simple y Cruz Roja tiene recursos para ello, Espinosa admite que este organismo no dispone de un programa de ayudas al alquiler, lo que obliga a derivar a las personas afectadas hacia los servicios sociales públicos, como en el caso de IMAS. Pero en todo ese proceso, el personal y los trámites que se realizan suponen un importante esfuerzo.
Pese a no tener una estructura para afrontar este problema, esta organización ha tenido que atender a familias que se habían quedado en la calle, realizando los trámites para poder alojarlas en algún centro público, con la prioridad en el caso de los menores de no separarlos de sus padres si es posible.
Pero si no hay niños, las personas que han perdido su alojamiento en ocasiones tienen que ponerse en cola y pasar algunas noches en la vía pública.
Personas sin hogar
A esa labor se suma el programa que sí existe en Cruz Roja de apoyo a las personas sin hogar, otro problema que no ha dejado de crecer y cuyo perfil de los afectados se ha visto modificado durante los últimos años.
Si hace tiempo el ‘sinhogarismo’ estaba relacionado en muchos casos con problemas de adicciones o de salud mental, en encarecimiento de la vivienda ha hecho que estas situaciones se hayan extendido a población que antes disfrutaba de una vida más normalizada, según pone de relieve Ana Espinosa, aunque pueda terminar derivando en problemas que también son de salud mental, como las depresiones.
Por ello, no duda en señalar que si Cruz Roja dispusiera de un programa de ayuda para cubrir el coste de los alquileres «tendríamos en la puerta una cola de personas que daría la vuelta a la manzana».
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