Análisis

Buena idea de Armengol que el PP no puede aceptar

Marga Prohens y Francina Armengol, en un acto reciente en Palma.

Marga Prohens y Francina Armengol, en un acto reciente en Palma. / EFE

Matías Vallés

Matías Vallés

Nadie va a vivir de la Memoria Histórica en Balears, ni la izquierda que la ha convertido en una religión ni la derecha del PP/Vox que resucita a Franco y reivindica sus fusilamientos, a falta solo de elaborar una lista actualizada de candidatos al paredón. Frente a los nostálgicos, la revolución caótica de la masificación está arrasando el territorio y deja en ridículo a los partidos con asiento en el Parlament, más preocupados ahora mismo por sus vacaciones que por la memoria ultrajada de Aurora Picornell.

Un Govern de PP/Vox es un sueño para la izquierda. Los desmanes eran tan inevitables que ni siquiera el partido de ultraderecha moderada se atreve a defender a Le Senne en su nota dislocada de ayer, con referencias delirantes a Barcelona. La retractación implícita supera al «desafortunado» de Prohens. En efecto, fusilar gente sin juicio es poco afortunado incluso para los populares, que acaban de decretar la destrucción urbanística total de Balears.

También el PSOE tiene motivos para avergonzarse de su mansa aceptación en el Parlament del monólogo neroniano de Le Senne. Solo Mercedes Garrido y Pilar Costa se mantuvieron a la altura. Con este preámbulo se alcanza la propuesta socialista de ayer. Armengol y Prohens comparten el fundamentalismo partidista, entienden la política como aporrear a PP y PSOE respectivamente.

Bajo esta cláusula, no se puede subestimar el horror que le produce a Armengol la oferta de sus votos al PP, para destituir a Le Senne y nombrar a un presidente popular del Parlament. De hecho, en el vídeo que enmarca su regreso a Balears, se advierte a la presidenta del Congreso asustada de su propia osadía. Cuesta entender su dicción, en el momento concreto en que inmola a sus diputados.

La propuesta de expulsión de Le Senne es una buena idea de Armengol que el PP no puede aceptar. Los populares enloquecidos se refugian en que les sobran escaños, cuando van de error en horror. En realidad, el argumento básico en contra del pacto ocasional es que el vecino ideológico de Prohens no es el PSOE, es Vox.

El Govern está fracasando en la relación con su aliado natural. Seis comunidades españolas están gobernadas por un pacto Pp/Vox, ninguna ha propiciado una ristra de escándalos tan intensos y numerosos como Balears. Reserven sus localidades, el espectáculo acaba de empezar.

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