Lletra menuda

Le Senne inhabilita a la feminista Prohens

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Nada más errático que una llamada a calma cuando los únicos focos de tensión están en las instituciones de comportamiento ofensivo que intentas vestir con buenas palabras de una dignidad imposible porque está anulada por la gravedad de los hechos. Así de triste y hueca suena la reflexión de Antoni Costa. El mensaje, sin embargo, queda diáfano: solo importan los cargos. A cualquier precio y con todas las renuncias que sean necesarias.

Cuando las dos principales autoridades de la Comunidad se aferran al escándalo para sobrevivir, quedan pocas esperanzas. Significa que han perdido el sentido de la realidad y de la decencia y que están rodeadas de demasiados acólitos que les aíslan de la dignidad y de la gestión pública necesaria. El manotazo de Gabriel Le Senne a la memoria reparada de Aurora Picornell es, sobre todo, una ofensa a una ciudadanía que debería saber representar con exquisita pulcritud y equilibrio. Por contra, se empeña en hacerlo con comportamientos fascistas incompatibles con la legislación vigente. La presidenta del Govern se sitúa en la misma posición amparándole. Marga Prohens se deja inhabilitar como feminista por Le Senne para poder seguir en el Consolat de Mar. Dejó los gritos reivindicativos en el Congreso de los Diputados y ahora blanquea la ofensa mayúscula en el Parlament. Es la presidenta. Sonrían, por favor.

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