Turismo de excesos

El vídeo más escandaloso de Magaluf, el del 'mamading', cumple una década y así es como cambió la lucha contra los excesos

En 2014 se difundió el vídeo de una joven británica haciendo una felación a una veintena de hombres durante una fiesta en un bar de Magaluf. El escándalo fue planetario. Aquello puso la lucha contra los excesos en primer plano de la agenda política, aunque los desmanes nunca han desaparecido del todo

Vista general de la noche de Magaluf.

Vista general de la noche de Magaluf. / JUAN LUIS IGLESIAS

Iñaki Moure

Iñaki Moure

En el verano de 2014, Magaluf era un destino acostumbrado a sus crisis mediáticas habituales. Peleas, sexo en la vía pública, vómitos, orines, prostitución… Los medios y las redes sociales ya se habían hecho eco de los excesos varios, como esas noticias que se repiten cíclicamente. Pero ese verano fue diferente. La difusión de un vídeo en que se veía a una joven británica realizando felaciones en un local de Magaluf a una veintena de hombres sacudió Mallorca, y las réplicas dieron la vuelta al mundo.

El vídeo fue filmado durante una excursión alcohólica organizada por una empresa, muy habitual de aquellos tiempos de Magaluf. Las primeras informaciones indicaban que se trataba de un juego en que, a cambio de esa felación colectiva, la chica iba a conseguir unas copas gratis. A aquello se le llamó el mamading. El impacto a nivel turístico, político y social fue tremendo, con consecuencias que se prolongarían durante los siguientes meses y años.

Un testigo indica que el vídeo del 'mamading' fue un montaje para perjudicar al pub

El vídeo más escandaloso de Magaluf / Dm

El local donde se hizo aquella fiesta (el Playhouse) se clausuró. El promotor, Paul Smith, de la empresa Carnage Magaluf, multado con 55.000 euros, diría un año después de los hechos, en una entrevista a este diario: «De lo único que me arrepiento es de que tendría que haber controlado más. Ves un bar crawl y ves a la gente pasándoselo bien. No piensas en que pueda suceder algo así. Los relaciones públicas también deberían haber estado más vigilantes». Hoy en día, Smith sigue regentando varios locales, sobre todo en la conocida como plaza de BCM. Apuntan fuentes empresariales que mantiene un perfil bajo, después de todo lo que sucedió.

El debate sobre los excesos ocupó aún más a partir de aquellos hechos la agenda política municipal. El Ayuntamiento de Calvià, con un consenso poco habitual entre los dos grandes partidos (entonces el PP en el gobierno y el PSOE en la oposición), aprobó nuevas normas para restringir esas rutas etílicas y prohibir beber alcohol en la calle.

Obra pública

El sector hotelero, liderado por Meliá, dio el impulso definitivo a la mejora del destino, con reformas millonarias, que elevaron la categoría media de los establecimientos; mejoras acompasadas con una fuerte inversión pública en el embellecimiento urbano.

Mallorca estrenó su propia era de la viralidad, con unos hechos que llegaron a inspirar novelas (La escritora Helen FitzGerald publicó Viral) y trabajos académicos, como el realizado por Helen Wood, con el título de La chica de Magaluf: un escándalo de sexo público y las relaciones de clase digital del contagio social. Cuando sucedió el escándalo, el entonces alcalde, Manu Onieva (PP), dijo que marcaría un «antes y un después» en la lucha contra la decadencia del destino. Y el hoy alcalde, Juan Antonio Amengual (PP), diez años después, realiza una radiografía parecida. «Fue un momento que marcó un punto de inflexión del turismo de excesos, de borrachera. Nos situó en el mapa por una circunstancia que avergüenza», asegura Amengual (PP), que en aquel entonces se dedicaba profesionalmente al sector turístico.

«Fue un momento que marcó un punto de inflexión del turismo de excesos, de borrachera. Nos situó en el mapa por una circunstancia que avergüenza»

Juan Antonio Amengual

— Alcalde de Calvià

«Todo el mundo empezó a asumir corresponsabilidad para ir modificando lo que estaba pasando», apunta. Hoy, remarca desde su óptica de político, existe «otro Magaluf, un nuevo Magaluf». Y pone como ejemplo de ello las reformas hoteleras, los nuevos beach clubs y la futura reforma del paseo marítimo. «Es un Magaluf que quiere romper el estigma», subraya el alcalde calvianer.

«Aquellas escenas fueron sin duda la constatación de que estábamos en un punto de no retorno para Magaluf y que había que sentar a una mesa a todas las partes implicadas para salir de esa situación», apunta, por su parte, la portavoz socialista local, Nati Francés. En 2015, los socialistas recuperaron el poder municipal y, como señala Francés, uno de sus principales objetivos fue la mejora de este destino.

Su gobierno impulsó la denominada Mesa por Magaluf, una herramienta transversal para abordar qué hacer con el destino. Todo un trabajo político que, destaca, tuvo su continuación con el decreto de excesos que impulsó la izquierda en el Govern, pero que, ahora, se ha reducido drásticamente en Magaluf, según lamenta la portavoz socialista.

"Antes y después"

De los foros municipales de aquellos años formó parte el presidente de Acotur, Pepe Tirado, como representante del comercio turístico. Recuerda que hubo «innumerables» reuniones, en que la expresión que más se usaba era «tolerancia cero». Él también es de los que piensan que hubo un «antes y un después». Pero no todos comparten esa visión de que esa grabación marcó un hito, a partir del cual se inició una evolución sólo a mejor. Algunas voces se muestran escépticas sobre si el cambio ha sido verdaderamente efectivo.

—¿Este vídeo se podría grabar en el Magaluf de 2024? —se le pregunta al consultor turístico Antoni Munar, para la realización de esta información.

—Este tipo de excesos se puede dar en cualquier momento y lugar —responde, sin dudar.

Lo cierto es que, tras el mamading, vinieron otros escándalos mediáticos. Sólo un año después, trascendió que se hacían fiestas en que se practicaba el sadomasoquismo con enanos. Hubo más casos de balconing. Peleas organizadas por grupos de tiqueteros para repartirse el territorio. Turistas desnudos paseando tranquilamente por la calle a plena luz del día.

«Hasta que todos los eslabones de la cadena —bares, turoperadores, administraciones...— no se pongan de acuerdo y se culpabilice a quienes realmente provocan esto —a quienes los traen, a quienes les sirven...—, los excesos continuarán. Si no se reúnen y no dicen ‘basta’, esto no finalizará nunca. Y mi duda es que se pongan de acuerdo. Puedes tener todas las leyes, pero, si quienes los provocan no se ponen de acuerdo, no hay nada que hacer», zanja.

Diez años después, el Nuevo Magaluf pugna por conseguir que escándalos de ese estilo sean sólo cosa del pasado. n

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