Conflicto familiar

«La convivencia con mi exsuegra ha convertido mi vida en un infierno»

El hombre al que una sentencia dictada en Palma le obliga a vivir en la misma vivienda que la madre de su exmujer relata su difícil situación

Antonio Galindo posa frente a la casa que comparte con su exsuegra en la urbanización de Son Reus.

Antonio Galindo posa frente a la casa que comparte con su exsuegra en la urbanización de Son Reus. / Manu Mielniezuk

Antonio Galindo tiene 59 años y hace pocas semanas un juez de Palma le obligó a seguir conviviendo en la misma vivienda, aunque separados con una delgada pared, con su exsuegra, con la que hace años que no se habla por los graves conflictos entre ellos. Tenía la esperanza de que la justicia solucionaría esta situación, que califica de «tortura psicológica», pero al no darle la razón el juez, tendrá que seguir aguantando esta convivencia. «La convivencia con mi exsuegra ha convertido mi vida en un infierno», asegura.

El hombre explica que en el año 2014 se separó de su esposa, con la que había estado más de 25 años y con la que tuvo un hijo, hoy mayor de edad. Varios años antes la pareja decidió comprarle la vivienda a la madre de ella. La mujer, que ahora ya es anciana, había quedado viuda y tenía una casa en propiedad en Son Reus, pero que prácticamente estaba en ruina. El matrimonio tenía un pequeño piso en propiedad. Lo vendió y el dinero se invirtió en la compra y en la reforma de esta casa. Además, la madre de ella se trasladaría también a la casa de su hija.

En un momento determinado la relación del matrimonio empeoró. El hombre recuerda que en esa época tenía dos trabajos. Salía muy pronto por la mañana y regresaba muy tarde por la noche. «Cuando entraba por la puerta nadie me hacía caso. Apenas había nada para que pudiera cenar y hubo un momento en el que decidimos separarnos», relata Antonio.

Como la casa era extensa, ya que cuenta con unos 200 metros habitables, y debido a que ninguno de ellos dos tenía medios para adquirir otra vivienda, el matrimonio acordó una medida salomónica: se repartirían la propiedad a partes iguales. En realidad fue la mujer la que se quedó con un espacio más amplio, ya que el niño y su madre vivían con ella. Antonio se quedó con una parte más reducida. Para dividir la propiedad, construyeron una pared. «A mi hijo le gustaba mucho la chimenea y decidí que él pudiera disfrutar de esta instancia».

Esta solución se acordó por escrito, pero Antonio asegura que en esa época psicológicamente no se encontraba bien «y firmé lo que me pusieron por delante. Acepté que en la casa también podía vivir mi exsuegra y me equivoqué. Era una época en la que pensé muchas veces en suicidarme. Ahora me encuentro mucho mejor y veo las cosas mucho más claras».

Su mujer no tardó mucho tiempo en enamorarse de otro hombre y marcharse a vivir con él. «Ella se fue pero dejó a su madre viviendo en nuestra casa».

Antonio afirma que mucho antes de que su exmujer se marchara, ya no se hablaba con su suegra. «Siempre discutíamos y nuestra relación ha sido muy tensa. Hace todo lo posible para perjudicarme».

La mujer, debido a su edad, necesita que otra persona la ayude. Ha tenido varias personas que han vivido con ella mientras la cuidaban y con algunas de ellas Antonio ha tenido muchos problemas. En especial recuerda el conflicto que tuvo con un matrimonio extranjero, con el que discutió más de una ocasión. «Me suegra le decía a su empleado que pusiera la música a todo volumen a las seis de la mañana para que no pudiera descansar. Me ha hecho una detrás de otra, ya que su objetivo es que sea yo el que me vaya, pero la mitad de la casa es mía y no voy a marcharme».

Antonio asegura que lo que realmente pretendía con esta demanda, no es tanto que su exsuegra se marchara, sino dividir la casa a partes iguales, ya que ella se ha quedado la mejor zona y no le permite que construya una nueva entrada para acceder directamente a su vivienda. «Necesito hacer algunas reformas y ella no me permite que utilice el camino para entrar material. Mi situación es desesperante y ya no se que hacer» asegura. Mientras tanto, cada día se topa con la presencia de la madre de su exmujer en el mismo espacio.

Suscríbete para seguir leyendo