Religión

El presidente de los religiosos tacha de «injustos y mordaces» a los antiguos alumnos de Montesión

El franciscano Manuel Romero defiende que lo que toca es «el agradecimiento» y que la Compañía «puede vender» el histórico colegio «porque lo ha pagado»

El sacerdote franciscano Manuel Jiménez

El sacerdote franciscano Manuel Jiménez / Franciscanos TOR

El ambiente religioso de Mallorca sigue caldeado por la marcha de Mallorca de los Jesuitas, a consecuencia de la cesión del histórico colegio de Montesión en Palma al empresario Víctor Madera. Ahora ha sido la asociación Confer de Balears, que concentra a todas las órdenes y congregaciones religiosas de las islas, la que ha querido tomar partido. En una carta pública escrita por su presidente, Manuel Romero Jiménez, el también provincial de los franciscanos TOR de España se posiciona firmemente a favor de la Compañía de Jesús y su decisión de cerrar la comunidad de Mallorca y trasladar a los diez jesuitas ancianos a la Península.

«Me duele leer las quejas de estos días por la marcha de la comunidad de jesuitas de Montesión de Palma. Los argumentos que se esgrimen son mordaces e injustos. Me duele porque lo que uno esperaría tras cientos de años es el agradecimiento y la emoción por todo lo que esos religiosos han supuesto y como se han entregado a la gente», afirma Romero. El religioso se refiere sin citarla a la asociación de antiguos alumnos de Montesión, encabezada por el abogado César García Rullán, que ha sido muy dura por el cierre de la orden jesuita de Mallorca, pero sobre todo ha salido en defensa de los diez religiosos que tendrán que marcharse de Mallorca. «¿Es justo pagar con tantas críticas los años de servicio porque ahora son mayores y precisan cuidarles bien?», les interpela el presidente de los religiosos de Balears.

El sacerdote franciscano pregunta en voz alta a los exalumnos: «¿Cómo se sentiría ese religioso que fue tan significativo para ustedes ante tales quejas?». Y añade una segunda cuestión: «¿Quién de ustedes ha acompañado en sus necesidades a los religiosos mayores? Acaso los han llevado al médico, les han restado una tarde de soledad o les han visitado para alegrarles en sus recuerdos?».

En la carta da la impresión que el religioso carga contra los antiguos alumnos y les responsabiliza del mal momento que atraviesan los diez veteranos jesuitas. Precisamente, la asociación ha exigido que estos religiosos sigan viviendo en Mallorca y no se les obligue a abandonar la isla. 

El presidente de los religiosos de Balears también se refiere en su misiva al futuro del edificio de Montesión y la controversia que está suscitando, y hace una encendida defensa de la cúpula de los Jesuitas por su decisión de ceder por 70 años del colegio a un grupo privado para reconvertirlo en residencia geriátrica. «¿Porqué no pueden vender los inmuebles que ellos mismos han construido y pagado con su esfuerzo? ¿Acaso no saben todos los pasos que hay que dar y los objetivos que se han de respetar para vender un edificio religioso? Y menos cómo se han de destinar los abonos». Precisamente uno de los principales reproches que hacen los antiguos alumnos a la Compañía de Jesús es que se apropie de un edificio histórico que registralmente está a su nombre, pero que moralmente pertenece al pueblo mallorquín, sostienen, recordando que su construcción fue sufragada a lo largo de los siglos mediante impuestos y donaciones.

Manuel Romero retuerce la crítica y recuerda que «estamos de acuerdo que la vida religiosa es ejemplar, pero también que es una vida entregada y desinteresada. Y llama la atención la rapidez para cuestionar el paso por parte de quienes nunca se ha interesado de sus necesidades o preocupaciones». El presidente de los religiosos también defiende la autonomía de las órdenes para tomar las decisiones que van a marcar su futuro, como es el caso de la Compañía de Jesús. Y para respaldar este apoyo vuelve a lanzar una pregunta: «¿Por que al final todo se resume en una especulación inmobiliaria mezclando al obispo con el provincial? Ganas de hacer daño, desconocimiento el funcionamiento colegiado de una congregación que no obra por impulsos y la autonomía de ésta». 

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