Movilizaciones

Pancartas a pie de orilla: historia de las manifestaciones que ha habido en las playas de Mallorca en el último medio siglo

Las playas de Mallorca, lugares paradisíacos con olor a bronceador y vistas a aguas transparentes, no son sólo para relajarse y tostarse al sol, también se ejercita la reivindicación vecinal y ecologista, como lo demuestran los casos de es Trenc, Cala Petita y la Calita de Portals, entre otros

Un millar de personas se manifestaron en Cala Petita a mediados de los noventa del siglo pasado.

Un millar de personas se manifestaron en Cala Petita a mediados de los noventa del siglo pasado. / DM

Iñaki Moure

Iñaki Moure

Las playas de Mallorca, lugares paradisíacos con olor a bronceador y vistas a aguas transparentes, no son sólo para relajarse y tostarse al sol. En las playas de Mallorca, se ejercita la reivindicación. Se lucha por la preservación del territorio. Se lanzan consignas. Y se consiguen, a veces, importantes cambios normativos. Así lo demuestran las protestas que ha habido en los arenales de la isla en las últimas décadas, que entroncan con la movilización del pasado domingo en el Caló des Moro.

Cadena humana en la Calita de Portals Nous, en 2013. | I.MOURE

Cadena humana en la Calita de Portals Nous, en 2013. | I.MOURE / i.moure

Ejemplos se encuentran en los inicios de la democracia en España. En mayo de 1978, centenares de personas se manifestaron en es Trenc (Campos), para protestar por un proyecto para construir un restaurante y una zona de acampada para caravanistas. En la Mallorca que ya había visto los estragos del cemento en su litoral, los convocantes de la protesta liderada por el GOB alertaban de que se podía perder la esencia de una de las últimas zonas vírgenes de Mallorca.

Mítica manifestación en es Trenc, en el año 1978. | DM

Mítica manifestación en es Trenc, en el año 1978. | DM / i.moure

Los manifestantes, que llevaban pancartas y banderolas, donde sobresalía el lema de Salvem es Trenc, llegaron a visitar el lugar donde habían empezado las obras de construcción, zona custodiada por la Guardia Civil, sin que las crónicas de ese momento informen de identificaciones de asistentes a la manifestación. «Conviene que aprendamos a decir no», concluía el manifiesto leído por los convocantes, en una protesta que contó con el apoyo de diversos partidos políticos. Las posteriores regulaciones de carácter proteccionista mandaron este proyecto al cajón de la historia.

Cala Petita

A mediados de la década de los noventa, hubo otra protesta multitudinaria, que reunió a casi un millar de personas. Fue en Cala Petita, en Porto Cristo. Sobre un área de 165.000 metros cuadrados, la propiedad proyectó una urbanización, que iba a ir acompañada de una zona comercial anexa. Enseguida apareció la oposición vecinal, que clamaba contra el desarrollo urbanizador en una zona virgen. Como culmen de esa presión social, más de un millar de personas ocuparon Cala Petita en un acto de protesta organizado por el GOB, donde se desplegó una gran pancarta con el lema Volem Cala Petita Verge y que acabó con el concierto de más de quince grupos y artistas en defensa del litoral mallorquín.

Finalmente, el Consell de Mallorca, frente a un Ayuntamiento del PP que veía con buenos ojos la idea, protegió estos terrenos y el proyecto quedó en nada. Incluso en el municipio que es paradigma del desarrollo urbanizador y turístico los vecinos han llevado sus reivindicaciones a pie de orilla.

Sant Elm

Gran repercusión tuvo también una protesta en Sant Elm, en los primeros años del siglo veintiuno. En 2004, un grupo de bañistas desplegó una pancarta en la orilla para pedir un "agua azul", después de la rotura de varias tuberías del emisario submarino. Las crónicas detallan que se llegaron a concentrar unas 300 personas.

Sa Ràpita

En 2012, unas 5.000 personas formaron parte de una cadena humana de unos cuatro kilómetros para unir s'Arenal de sa Ràpita y Es Trenc en un acto que se convocó con el objetivo de mostrar el rechazo ciudadano a la construcción de un hotel y un campo de golf en Sa Ràpita

La iniciativa fue organizada por el GOB, la plataforma Salvem Sa Ràpita y Amics de la Terra, bajo el lema 'Encadena't per Sa Ràpita i Es Trenc'. Aspiraba a ser una "manifestación lúdica" para "reclamar sentido común" a los partidos políticos que impulsaban el proyecto en esta zona; un proyecto que no se acabó materializando.

Calita de Portals

Un año más tarde, en 2013, en una pequeña playa de Portals Nous, conocida como la Calita, adonde van sobre todo los vecinos del lugar se produjo otra movilización. Con el lema La Calita no se vende, más de medio centenar de personas formaron una cadena humana contra un proyecto de reforma hotelera que, a su entender, amenazaba el tranquilo entorno. «No queremos que esto se convierta en un segundo Magaluf», suspiraba un vecino. En este caso, la rehabilitación del hotel culminó, de la misma forma que lo hizo la puesta en explotación del arenal.

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