Lletra menuda

La autoridad no practica el equilibrio

Los mallorquines 'recuperan' el Caló des Moro

Los mallorquines 'recuperan' el Caló des Moro

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Ya lo avanzó la portavoz parlamentaria de Vox, Manuela Cañada y ahora, por si quedara alguna duda, lo certifican a la par la presidenta del Govern, Marga Prohens y el Delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez. El problema, el incordio de Mallorca, si lo quieren en términos blandos, son los mallorquines. Por tanto, si los nativos se atreven a interferir en el ocio turístico extranjero, conviene identificarlos primero para poder catalogarlos como reducto de especie resistente.

Cuando Maria Pons clama desde la alcaldía de Santanyí «que dejen descansar al Caló des Moro» reivindica en realidad que se vete de incursiones mallorquinas el paraíso de los instagramers. La lucha institucional en defensa del escenario de la instantánea fugaz se practica con un celo tan desmesurado que hasta es capaz de dejar un reguero de efectos secundarios superiores a la erosión de visitantes sin fin en el Caló. La misma Guardia Civil que actúa «de oficio» cuando observa una pancarta de tamaño inferior al de una sombrilla y que tampoco ha pedido autorización previa para su despliegue, no acostumbra a oficializar la intervención de su sección específica de protección del medio ambiente cuando las colas y colapsos de turistas empiezan a derramar su cascada humana sobre el Caló des Moro.

El Delegado del Gobierno ha abierto un debate interesante. ¿Dónde están los límites y definición de una manifestación? ¿Por qué no son merecedores de tan molesta denominación el vertido incesante de imágenes en Instagram y su efecto llamada o los sacrificados grupos humanos que esperan horas para bajar al Caló? Alfonso Rodríguez cuenta para su pasividad disuasoria «de oficio» con el apoyo de Marga Prohens. El turismo de masas hace amigos imposibles, pero la cuestión de fondo es que las máximas autoridades de Balears parecen haber renunciado a su función de árbitro y estímulo del consenso social. Otro atasco mayúsculo.

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