Territorio

Richard Branson ha vendido su segundo hotel mallorquín en Banyalbufar a un banquero danés

La enorme finca de Son Valentí, colindante con Son Bunyola y con licencia hotelera, pasa a manos de Kim Fournais, cofundador del Saxo Bank

Branson consiguió este mismo año la licencia hotelera para las casas de Son Valentí.

Branson consiguió este mismo año la licencia hotelera para las casas de Son Valentí. / DM

Matías Vallés

Matías Vallés

Un visionario británico que se enamoró medio siglo atrás de las montañas de la Tramuntana ha entregado una de las joyas más preciadas de la zona a un financiero danés que pertenece a la última generación de magnates nórdicos fascinados por Mallorca. El empresario Richard Branson, creador y líder del grupo Virgin, ha vendido la enorme finca de son Valentí en Banyalbufar al danés Kim Fournais, cofundador del Saxo Bank.

Branson había conseguido a principios de este año las licencias autonómicas y municipales oportunas para levantar un hotel en las casas de Son Valentí, una finca que cubre más de medio millón de metros cuadrados. El establecimiento turístico sería el segundo simultáneo que operaría Virgin Hotels sin salir de Banyalbufar, en una propiedad limítrofe con Son Bunyola, convertido ya en referente de la hotelería de lujo. Históricamente iba a ser la tercera marca del productor de Tubular Bells en la isla, con una trayectoria empresarial inaugurada por La Residencia de Deià.

El nuevo propietario deberá decidir sobre la adaptación hotelera de las casas de Son Valentí, de corte tradicional mallorquín frente al tono más palaciego de Son Bunyola, y que se extienden sobre una superficie por encima de 2.500 metros cuadrados. Fournais tampoco debuta en Mallorca con la adquisición, puesto que es el propietario sin salir de Banyalbufar de la importante finca de Es Rafal.

Branson, de 73 años, y Fournais, de 57 años, comparten el espíritu aventurero. Si el británico ha participado en peripecias espaciales, el danés puede desplazarse a Mallorca pilotando su propio avión. El danés inició la carrera que le ha llevado a ser propietario de las codiciadas Es Rafal y Son Valentí con 70 mil euros, y el Saxo Bank administra hoy activos alrededor de los cien mil millones de euros.

No es la primera ocasión en que Branson se ve obligado a desprenderse de su patrimonio mallorquín. Sus compras iniciales en Banyalbufar lo convirtieron en el propietario de una tercera parte del término municipal, con florones en los cinco millones largos de metros cuadrados de Son Bunyola, además de Son Valentí y Son Balaguer.

Richard Branson en Son Bunyola, una finca ajena a la transacción ahora consumada. | MANU MIELNIEZUK

Richard Branson en Son Bunyola, una finca ajena a la transacción ahora consumada. | MANU MIELNIEZUK / matíaS VALLÉS

Tras las gestiones iniciales infructuosas para levantar un hotel en Son Bunyola, el creador de Virgin vendió su tesoro en la Tramuntana, para recomprarlo más adelante. El precio que pagó por Son Valentí asciende a tres millones de euros, una auténtica ganga por comparación con la cotización actual del suelo mallorquín.

La vinculación sentimental de Branson con Mallorca, donde en su primera visita perdió a su mujer en un intercambio de parejas con el guitarrista Kevin Ayers, convierte la venta de Son Valentí en una renuncia dolorosa. El comprador de la finca partida por la carretera a Banyalbufar tiene un compromiso inequívoco con la isla. Con delegaciones del Saxo Bank en las principales ciudades del mundo, responde a las preguntas sobre su lugar de descanso favorito con un escueto «Mallorca».

La fortuna del comprador de Son Valentí se mide en el rango de los 700 millones de euros. Branson ha figurado tradicionalmente en la lista de los billonarios, con una cotización en torno a los cinco mil millones. Amigo de las inversiones de riesgo, su apuesta por una línea de satélites espaciales ha supuesto un duro revés para su fortuna. El traspié financiero del británico parece alinearse con la necesidad de desprenderse de activos como su segundo hotel mallorquín.

Si Fournais mantiene la adscripción turística de Son Valentí, funcionaría bajo el epígrafe de hotel rural. Se da la circunstancia de que la primera adquisición del banquero danés también era de propiedad británica. Se certifica así el desplazamiento de las grandes transacciones inmobiliarias del eje angloalemán hacia los nuevos emprendedores nórdicos. Esta tendencia se repite en Sa Fortalesa de Pollença, de inglés a noruego.

Fournais incide en sus intervenciones públicas en un compromiso medioambiental, que coincide con la compra de propiedades mallorquinas que no solo gozan de una elevado grado de protección, sino que están surcadas por caminos públicos. Si Son Bunyola destaca por sus kilómetros de costa, Son Valentí es una finca típica de montaña, con un mirador junto a la carretera saturado con frecuencia y que tiene vistas a las casas de la finca. Esta interferencia con la privacidad disuadió al futbolista David Beckham de adquirir una propiedad que le seducía.

El vínculo de Branson con Son Bunyola, donde sus padres disfrutaron de largas estancias, es mucho más intenso que con Son Valentí.

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