Los franciscanos, dispuestos a acoger a los religiosos jubilados de Montesión

Una de las posibilidades que se plantea es que los jesuitas puedan trasladarse a la residencia de la Porciúncula, en la Platja de Palma

La Porciúncula pertenece a la orden de los franciscanos. | DM

La Porciúncula pertenece a la orden de los franciscanos. | DM

j.f.m.

La orden franciscana de Palma se ha mostrado dispuesta a acoger a alguno de los diez jesuitas que, por el cierre de la comunidad de Montesión, se ven obligados a marcharse de Mallorca, para instalarse en otra residencia que la Compañía de Jesús tiene en la península. Esta posibilidad fue confirmada ayer por el portavoz de los jesuitas, Abel Toraño, que detalló que él mismo había iniciado un primer contacto, pero que de momento no hay nada concretado. En cualquier caso, esta posible solución solo afectaría a «dos o tres» de los sacerdotes que en estos momentos residen en el edificio de Montesión.

El resto tendrá que abandonar la isla, para pasar el resto de su vida en la Península. La decisión definitiva a este grave problema lo tiene el Superior, el jesuita Enric Puiggròs, que el pasado jueves viajó a Palma para entrevistarse con los sacerdotes jubilados. Les explicó la razón por la que se había adoptado esta decisión que, para nada, pretende perjudicarles, sino todo lo contrario, según la orden. Se les va a proporcionar una residencia mucho más moderna, que cuenta con un servicio de asistencia sanitaria permanente. Varios de estos sacerdotes son ya muy mayores y necesitan vigilancia médica constante y en la residencia de Montesión no se les puede proporcionar esta ayuda.

Si se llegara a un acuerdo con los franciscanos, los sacerdotes jesuitas se trasladarían a la residencia religiosa de la Porcíncula, en la Platja de Palma. De esta forma se respetaría el deseo de los religiosos a los que no les agrada la idea de marcharse de Mallorca.

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