Los jesuitas confirman que la decisión de marcharse de Montesión es definitiva

El portavoz de la Compañía de Jesús afirma que los diez sacerdotes tendrán que abandonar Mallorca para recibir un mejor cuidado

Abel Toraño, portavoz de los jesuitas: "Yo no sé dónde serán destinados. El primero que debe saberlo es el jesuita destinado"

Manu Mielniezuk

La decisión está tomada y no hay posibilidad de dar marcha atrás. Los jesuitas cierran su comunidad de Mallorca, focalizada en Montesión, y los diez sacerdotes ya jubilados se trasladarán a otro edificio de la comunidad religiosa, situado en la Península. En principio la mayoría de estos religiosos, que se niegan a marcharse pero que no tienen más remedio que cumplir las órdenes que establece la Compañía de Jesús, se trasladarán al centro de Valencia, donde cuentan con una moderna residencia y un servicio sanitario que pueda atender a estas personas, algunas de ellas muy ancianas.

Esta decisión definitiva adoptada por la Compañía de Jesús, que ha supuesto un gran malestar social, sobre todo entre los antiguos alumnos del colegio de Montesión, la ha confirmado esta mañana el delegado de los jesuitas, Abel Toraño, a través de una rueda de prensa, a la que han asistido dos de los sacerdotes ya jubilados que tendrán que marcharse.

El portavoz jesuita resaltó que para los integrantes de la Compañía de Jesús el concepto de compañerismo es básico y que la orden religiosa, al igual que otras comunidades, está sufriendo “el declive demográfico que sufre la vida religiosa”. Es decir, como cada vez hay menos vocación y menos sacerdotes, a la Compañía no le queda más remedio que ir cerrando comunidades y esta vez le ha tocado a la de Montesión.

Toraño quiso agradecer la vida que han entregado a la obra religiosa los diez jesuitas de Mallorca y reconoció que entiende que no les agradece marcharse de la isla, donde han vivido toda su vida. Sin embargo, confirmó que todos los jesuitas han de cumplir las órdenes de destino y han de ir a dónde se les ordena. “Por desgracia el cierre de las comunidades está siendo algo habitual en nuestra compañía. La situación, aunque sea muy dolorosa, nos obliga a tomar estas decisiones”.

El portavoz explicó que el futuro de los diez jesuitas está en manos del Provincial, Enric Puigrós, que ayer estuvo en Palma y se entrevistó individualmente con cada uno de estos sacerdotes, para intentar convencerles de que lo mejor es que se trasladen a un centro de la Península, donde estarán mejor y recibirán una mejor atención médica.

Abel Toraño señaló que la dolorosa decisión de cerrar Montesión se debe a que “la comunidad ya no da más de sí y hay que acelerar su cierre”. Se refirió al deterioro que está sufriendo el edificio donde está ubicado el colegio, el claustro y sobre todo la iglesia, que en estos momentos está cerrada a los feligreses y que se va a someter a una profunda reforma.

El jesuita explicó que el arraigo a una tierra, en este caso Mallorca, no es una razón suficiente para impedir el traslado de un integrante de la comunidad a otro lugar. “Reconozco que somos un poco raro, pero el arraigo no es un criterio válido en la compañía. Los jesuitas vamos donde nos indican”, aclaró Toruño, que aseguró que la comunidad religiosa no está obligada a dar ninguna explicación de las decisiones que se toman. “Siempre buscamos lo mejor para nuestros compañeros y asegurarles una buena atención médica y religiosa. En el edificio de Montesión no se dan estas circunstancias. No hay otra solución, o actuamos ya, o caemos en una decadencia muy grave”.

El portavoz también quiso aclarar el futuro proyecto que se realizará en el edificio de Montesión. Hay varias reformas previstas. El edificio de la escuela se convertirá en una residencia geriátrica, administrada por el empresario al que se le ha cedido el inmueble por 70 años. El dinero que aporte este empresario, Víctor Madera, servirá para financiar las obras del nuevo colegio que se construye en Son Moix.

En cambio las obras de reforma de la iglesia, del claustro y de las salas del museo, la financiación correrá a cargo de la Compañía de Jesús. El religioso no quiso hablar de cifras económicas, aunque aseguró que el coste será muy elevado. “No es cierto como se ha dicho que la Compañía de Jesús va a ganar dinero con esta operación, sino todo lo contrario, va a gastar mucho dinero”. Tampoco habló de fechas de la reforma, pero afirmó que será una obra completa, que recupere todo el patrimonio del templo, que es el mayor ejemplo de la historia que ha protagonizado la comunidad de Montesión en Mallorca.

El jesuita explicó que antes de tomar una decisión definitiva sobre la comunidad de Palma y las actuaciones que se deben realizar en los distintos edificios, se ha realizado un profundo estudio previo, hasta el extremo de que se han realizado consultas en el Vaticano. Al final, la decisión definitiva que se ha adoptado ha sido el cierre definitivo de la comunidad jesuita de Mallorca, el traslado de los sacerdotes y la reforma de la iglesia y del resto de espacios públicos.

Toraño se mostró muy crítico con el comportamiento de la asociación de antiguos alumnos de Montesión, que se han mostrado en contra del cierre de la comunidad, a la vez que han acusado a la Compañía de Jesús de falta de claridad sobre el proyecto que pretenden realizar.