Laboral

Crítica sindical a que la construcción ceda siempre ante los hoteleros

CCOO y UGT denuncian que la normativa antirruidos dispara la presión sobre los trabajadores para acabar las obras antes del 1 de mayo

Los sindicatos lamentan la dureza de algunas normativas antirruidos en las zonas turísticas.

Los sindicatos lamentan la dureza de algunas normativas antirruidos en las zonas turísticas. / DM

Redacción

El inicio el 1 de mayo del periodo con limitaciones en la ejecución de obras debido al ruido que generan en municipios como Calvià o Andratx ha provocado durante las últimas semanas un aumento de la presión sobre los trabajadores para concluir los trabajos a tiempo, en detrimento de la seguridad laboral, según denuncian los sindicatos CCOO y UGT. Sus portavoces, Francisco Lahilla y Roberto Serrano respectivamente, subrayan el temor a que a medida que se va prolongando la temporada turística los Ayuntamientos quieran incrementar los meses del año en los que las obras que se pueden realizar en las zonas turísticas están limitadas, y el primero denuncia la «pasividad» de la patronal balear de constructores, que en su opinión «está dejando que los hoteleros les metan el dedo en el ojo. ¿A qué esperan para reaccionar?».

Los dos representantes sindicales reconocen que la buena noticia es que el parón en las obras que se registra al cierre de abril, especialmente intenso en Calvià aunque no sea el único municipio en el que se da, no se está viendo acompañado en la mayoría de los casos de despidos, sino que estos empleados son trasladados a trabajos que se desarrollan en otros puntos de la isla. Este mantenimiento del empleo se explica por la escasez de mano de obra que también registran las constructoras, y que está llevando a estas empresas «a robarse trabajadores unas a otras».

El problema en el caso de la construcción, se añade, es que sus mejoras salariales se negocian en Madrid para toda España, lo que hace que las retribuciones que se pagan en las islas no supongan mejoras respecto a otras zonas del país, pero con alquileres mucho más caros, lo que dificulta que haya desplazamientos hacia el archipiélago.

Al margen de este mantenimiento de los puestos de trabajo, que se aplaude, el punto que más preocupa a los representantes de las federaciones de Construcción de CCOO y de UGT es el parón que se registra en las obras más ruidosas desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre y el temor a que este plazo se amplíe a medida que crece el periodo de actividad hotelera de la mano de la desestacionalización turística.

Paralización de obras

Los representantes de estas dos organizaciones señalan que aquellas obras que están más avanzadas, con trabajos que ya se realizan en el interior del edificio y que son menos ruidosos, pueden seguir, pero añaden que se detienen los destinados a levantar la estructura, para los que se hace uso de una maquinaria que genera más molestias.

El problema es que se querían mantener reuniones con los alcaldes para suavizar la normativa antirruidos y permitir trabajos en las horas menos molestas, pero el desinterés municipal ha hecho que estos encuentros no se hayan podido celebrar, según se asegura.

Esa parada, y las presiones durante las semanas previas para que las obras estén concluidas en plazo, hace que la seguridad se vea deteriorada por las prisas, elevando el riesgo de accidente, una situación que se ha vivido durante las últimas semanas, según se denuncia.

La preocupación de Lahilla y Serrano es que la normativa antirruidos depende de los Ayuntamientos «y cada uno de ellos es una república independiente», a lo que se suma que los alcaldes suelen ser más sensibles ante las reivindicaciones del sector turístico que a las de la construcción, pese al elevado volumen de empleo que esta segunda actividad también genera.

Ante la prolongación de la temporada turística, al avanzarse la apertura hotelera y retrasarse su cierre, desde los sindicatos se reconoce el temor a que los meses con limitación en la actividad de las empresas constructoras en las zonas del litoral se vaya ampliando, y se critica la «pasividad» que en su opinión ha estado manteniendo la asociación balear de constructores frente a las reivindicaciones del sector turístico.

«¿Qué dirían los hoteleros si los constructores les dijeran cuándo y cómo tienen que trabajar?», señala Lahilla, que considera inaceptable la actitud de los segundos de «dejarse meter el dedo en el ojo» por los primeros.

Diferencias por municipios

Además, desde CCOO y UGT se subraya que el problema es especialmente grave en algunos municipios, como Calvià, frente a otros como Palma, donde esas restricciones son mucho más suaves en sus zonas turísticas, perjudicando mucho menos la actividad constructora.

El efecto indeseado, según se pone de relieve, es que al ajustarse los plazos para realizar las obras, aumenta la presión sobre los asalariados para terminarlas a tiempo, y eso provoca que la atención en relación a las medidas de seguridad se relaje, con el correspondiente aumento de la accidentalidad.

Según los sindicatos, este tipo de problema se ha estado agravando durante las últimas semanas en los municipios más ‘duros’, como los mencionados Calvià y Andratx, lo que explica que estas organizaciones hayan intensificado las visitas que se hacen a estos centros de trabajo para comprobar que la normativa en materia de seguridad laboral no se deja de lado.

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