Análisis

Carmen Riu se marcha cuando es más necesaria

Carmen Riu dejará su cargo de consejera delegada de RIU Hotels & Resorts antes del verano.

Carmen Riu dejará su cargo de consejera delegada de RIU Hotels & Resorts antes del verano. / RIU

Matías Vallés

Matías Vallés

«Se ha de limitar el número de turistas porque vivimos en un territorio limitado» (2021) y «es necesario limitar el turismo en Mallorca» (2022) son frases de Carmen Riu, que ahora abandona la jerarquía de consejera delegada de la cadena hotelera con su apellido. Pueden comparar los enunciados nítidos con el vago «turismo es democracia» de Francina Armengol, que tal vez explica su fracaso electoral. Por no hablar de la «percepción puntual y personal de saturación» que balbuceaba el Pacto.

Por supuesto, Carmen Riu no es progresista, solo es heterodoxa. En 2018 fusiló con argumentos clásicos de hotelera a Armengol en un foro madrileño de Exceltur, junto a Feijóo y Gabriel Escarrer junior. Solo la hotelera acudió tras la encerrona a disculparse por su vehemencia ante la entonces presidenta de Balears . La respuesta:

-Tranquila, va en el cargo, cada una ha de defender lo suyo.

Carmen Riu ha defendido lo suyo sin engañarse, y se marcha cuando es más necesaria. Frente a la atonía de una Federación de imagen depauperada, la socia a medias de TUI ha actuado como la portavoz efectiva de los hoteleros, también al pregonar una inevitable contención de la oferta mallorquina que llega demasiado tarde.

Carmen Riu me reconoció que «los hoteleros tenemos perdida la batalla de la imagen», sin fustigarse ni culpar a otros. Tras el acto de Madrid contra Armengol, la hotelera se partió un brazo. Aquel combate fue el inicio de una gran amistad. Un hotel de Riu asumió la tímida reactivación del verano pandémico de 2020, y la consejera delegada le reprochó a la crítica Marga Prohens que «las camas elevables son lo mejor que se ha hecho en el sector».

Para satirizar por escrito el término «kelly» o «que limpian», Carmen Riu llamó «kego» o «que gobierna» al alcalde de Palma, un término ofensivo aun considerando que el destinatario era José Hila. La hotelera dimitida privilegió la esencia sobre la presencia, la sustancia sobre el formulismo. En las intervenciones más recientes que inundan de sudores a sus subalternos, propuso un referéndum sobre el turismo que perdería estrepitosamente. Y en uno de sus escasos lapsus dialécticos, se quejó de que sus hijos estaban en desventaja ante sus coetáneos, por la responsabilidad que asumían. Hasta el mejor escribano echa un borrón.

Suscríbete para seguir leyendo