«Hay que abrir la mente, los africanos también tenemos trabajos cualificados»

Ocho mujeres senegalesas ofrecen este viernes en Palma una conferencia en base a su experiencia personal para empoderar a este colectivo en la isla

Aisa es graduada en Nutrición y máster en Salud Hormonal Femenina.

Aisa es graduada en Nutrición y máster en Salud Hormonal Femenina. / DM

¿Disculpe, sabe cuándo vendrá la azafata de tierra?, le pregunta una mujer a Awa minutos antes de embarcar. Soy yo, responde ella, a lo que le contestan: Ah, pensaba que era la de la limpieza. El rostro de Awa se apagó y no pudo articular palabra. No era la primera vez que le ocurría, y teme que no será la última. Esta joven de 29 años y de origen senegalés ha cursado el grado de Magisterio en la UIB y posgrado de CAU. Unos estudios que ha complementado con diferentes cursos como azafata de tierra, agente de viajes, además de extender su currículum con varios idiomas. Se siente una mujer pionera en Mallorca. Fue la única negra de su promoción, cuenta entre risas. ¿El secreto? Su perseverancia. «Me he caído muchas veces pero aquí estoy, de pie. Hay que abrir la mente y reciclarse, los africanos también tenemos que poder optar a trabajos cualificados en España».

A meses de cambiar de dígito, esta joven ejerce actualmente de maestra de Religión Islámica en varios centros escolares de Santa Margalida. Lo que ella siempre ha querido. Pero hasta alcanzar su meta ha tenido que sortear multitud de obstáculos: por ser joven, mujer, y sobre todo, por pertenecer a una comunidad muy desconocía a día de hoy para algunos como es Senegal. Sus padres viajaron a la isla casi con lo puesto hace más de cuarenta años, y tenían claro que querían para su hija un futuro mejor. Por ello siempre la animaron a estudiar. «Es la base para lograr un buen empleo», le decían. Y así lo hizo. Cursó los estudios obligatorios en el San Felipe Neri de Palma, y tras una mala experiencia con el Bachiller, se decantó por un ciclo formativo. Eso sí, todo ello tras investigar ella por su cuenta cómo debía hacerlo para conseguir llegar a la UIB. Por ello, revela, es tan importante la información. «Mañana [por hoy] ofreceremos una conferencia al colectivo senegalés para que tenga a su alcance toda la información y no se conforme con un trabajo precario. Existen multitud de estudios, cursos y herramientas muy útiles que desconocen pero que pueden mejorar su calidad de vida», revela. En concreto la charla, a cargo de ocho senegalesas residentes en la isla, se impartirá a partir de las 17 horas en el Casal de Inmigrantes de Palma (en la calle Eusebi Estada, número 48).

Aisa es graduada en Nutrición y máster en Salud Hormonal Femenina.

Aisa es graduada en Nutrición y máster en Salud Hormonal Femenina. / DM

Aisa tampoco se perderá la cita. Tiene 29 años y desde el 9 de marzo de 2020 es autónoma. «Comencé en una mala fecha, sí», bromea al principio de su locución, en referencia al confinamiento que se decretó apenas unos días después. Esta joven, también de origen senegalés, saltó el charco para cursar el grado de Nutrición Humana y Dietética en Lleida, y posteriormente un posgrado en Salud Hormonal Femenina –«ya que en la isla estos estudios no se imparten», apostilla–. Su nombre resuena entre las paredes de hospitales de Palma e Inca. Y casi siempre la historia se repite: la primera impresión es de sorpresa. Algo a lo que Aisa no se acostumbra, y vive con ello. «No sabía que una africana…», comienzan a decirle al entrar en su consulta. Debe darse su lugar permanentemente –confiesa– aunque no desiste, e incluso le vale la pena. Todo por trabajar de lo que le gusta. Por ello hoy contará su experiencia, para motivar a otros jóvenes a que no tiren la toalla, a que sepan que tienen más opciones y pueden cumplir sus sueños. «Los senegaleses no solo vendemos bolsos y discos y las mujeres hacen trenzar, podemos hacer mucho más, como cualquier otro», asevera Awa.

En el caso de Aisa, si emprender una travesía como autónomo en este país es complicado, para ella aún más. «Sé que al ver mi nombre en la tarjeta muchos se tiran para atrás, pero yo sigo trabajando y mejorando cada día para ser competitiva», sostiene. A ello hay que sumarle que recientemente ha sido madre, por lo que los juegos de malabares son continuos. Un ejemplo que espera que sea inspirador para algún joven. Y es que la conferencia tiene como objetivo romper algunos mitos, como que la universidad es inaccesible para muchos por su elevado coste. «Existen becas que cubren todas las necesidades. Además, no solo está la universidad, hay un gran abanico de posibilidades para estudiar y mejorar el empleo sin pasar por ahí», asegura Awa.

¿Por qué el colectivo senegalés copa los puestos de trabajo menos cualificados en la isla? Awa responde sin pensárselo: «Porque no salen de su zona de confort ni intentan integrarse dentro de la sociedad. Ellos se juntan unos con otros, no salen de ese círculo y repiten patrón según lo que ven: senegalés = vendedor». Por ello, continúa esta joven senegalesa, la importancia de informarles de las opciones que tienen a su alcance. «Deben abrir la mente y ver que estudiar te abre puertas», defiende.

Así lo ha concebido siempre Khairy. Pese a nacer en Mallorca, con apenas unos meses su familia se trasladó a Senegal, donde se crió y vivió hasta los 17 años, cuando regresó a la isla. Cree que la educación que recibió allí ha conformado la mujer que es hoy en día: empoderada que tiene claro lo que quiere y lucha por ello. Cursó cuarto de la ESO, Bachiller y posteriormente el grado de Física en la UIB sin tener el más mínimo conocimiento previo del catalán. Pero eso no fue un obstáculo para ella y se apuntó a diferentes cursos para aprenderlo rápidamente. Y así fue. Ahora, con 29 años, se encuentra cursando el posgrado de CAU, también en la Universitat, después de haber trabajado como traductora, mediadora cultural e investigadora de la UIB. Se abre un nuevo camino hacia la docencia donde espera plasmar sus ganas por el conocimiento entre los más jóvenes. Ellas- dicen- ya han abierto paso, ahora solo queda que el resto de los senegaleses de la isla transiten por él con el afán de mejorar y cumplir sus sueños. «Siempre es posible».

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