Patinetes y bicis en los buses y trenes de Mallorca: Estalla el conflicto con los usuarios del transporte público

La dirección general de Movilidad «está analizando la situación» tras el veto impuesto en Barcelona

Las asociaciones exigen soluciones pero entienden que «han venido para quedarse»

Varios usuarios  del SFM abandonan el anden portando sus patinetes eléctricos, junto a otro que porta una bicicleta.

Varios usuarios del SFM abandonan el anden portando sus patinetes eléctricos, junto a otro que porta una bicicleta. / Bernardo Arzayus

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Los patinetes eléctricos son una realidad consolidada en las calles de Mallorca. Una realidad incómoda para muchos, pero también necesaria para otros. Son cómodos, portátiles y tienen un precio asequible. Sin embargo, no se puede llegar con ellos a todos lados. En muchas ocasiones sus usuarios deben utilizar el transporte público para hacer sus trayectos, y esto provoca que se originen conflictos y riñas entre los pasajeros, principalmente por la falta de espacio.

En Catalunya, a raíz de la explosión de la batería de un patinete eléctrico que calcinó un vagón entero en Madrid el pasado miércoles - y que por suerte no causó daños personales -, la Autoritat de Transport Metropolità ha decidido prorrogar indefinidamente el veto a estos vehículos en toda su red de transporte. Inicialmente la prohibición debía levantarse el próximo 31 de octubre, pero finalmente no será así.

Normativa sobre los VPM

En la isla existen dos redes de transporte público; el Consorcio de Transportes de Mallorca (CTM), el cual es gestionado por el Govern y engloba los servicios de tren, metro y autobuses (aquellos con dirección a las afueras de Palma); y la Empresa Municipal de Transports,empresa del ajuntament de Palma que gestiona el transporte urbano colectivo de viajeros de la ciudad de Palma y sus alrededores.

En todo el transporte público se puede viajar acompañado de un patinete eléctrico. Así lo dictamina la normativa del CTM, tanto para tren y metro como para bus. «Cada persona puede transportar –además del equipaje de mano– un único bulto, que no puede superar los 100x60x30 centímetros, excepto en el caso de cochecitos de bebé plegados, patinetes plegados (...)», recoge el reglamento. En el caso de la EMT, en 2021 emitieron un comunicado en el que se afirma que «está permitido el acceso al bus con Vehículos de Movilidad Personal y bicicletas que deberán plegarse al subir, siempre que la ocupación lo permita y no supongan una molestia para el resto de usuarios». En el mismo, también se apunta que las personas en silla de ruedas «tienen prioridad» frente a los portadores de un VPM para subir al bus.

Visto lo sucedido en la Península, la Dirección General de Movilidad, dependiente de la Conselleria de Mobilitat, «está analizando la situación, en el ámbito de los servicios de transporte de competencia autonómica (tren y metro de Serveis Ferroviaris de Mallorca y autobuses interurbanos de la red Transport de les Illes Balears de Mallorca)». En este sentido, no han confirmado, pero tampoco descartado, que se adopten medidas drásticas en relación a los patinetes.

«Hay que aprender a convivir»

Desde la Associació de Usuaris i Usuàries del Tren, aseguran que la presencia de los patinetes en los vagones es un hecho «muy problemático», aunque comprenden la realidad actual y reivindican que «sea posible subirlos».

Su presidente, Guillem Ramis, critica que en el tren «no cabemos ni los propios usuarios que viajamos sin patinete», y se muestra contundente ante la falta de iniciativas por parte de la administración para mejorar el servicio: «Nos duele que se hable de patinetes, a los que hay que poner solución, cuando hace falta una fuerte inversión en el tren y en el transporte público».

Ramis, como usuario habitual del tren, asegura que en algunas estaciones como Santa Maria, en las que en hora punta la ocupación de los trenes es muy alta, se ocasionan peleas entre los pasajeros que tratan de subir al vagón con un patinete frente a aquellos que tratan de acceder sin ellos. «Eso no puede ser», lamenta.

Reclama que la intención de este tipo de transportes debe ser la de «descongestionar la isla» para tratar de aprovechar el máximo potencial de «el transporte más eficiente y sostenible que tenemos para combatir la emergencia climática». La asociación asegura que quiere «patinetes y bicicletas con seguridad en el tren», aunque al mismo tiempo piden «regular de manera urgente la entrada de patinetes en el transporte público».

Su presidente propone además una solución: añadir a los coches que conforman el tren un denominado furgón, en el que viajarían todas aquellas personas que portasen cualquier tipo de VMP: «Queremos un furgón en el tren para los patinetes y las bicicletas. Si los usuarios que vamos a pie ya no cabemos, querer subir una bici o un patín es una tarea imposible».

Jaume Pla, portavoz de la plataforma Patinetes y Bicis a Raya y vocal de ARCA, reconoce que los patinetes «han venido para quedarse». Desde el punto de vista de la entidad, «son vehículos útiles» pero, al igual que Ramis, asume que «si el transporte público ya está saturado, al añadirle el factor de los VPM magnifica el problema».

Pese a mantenerse firme en su posición, Pla confiesa que «hay que aprender a convivir entre los diferentes sistemas de movilidad» con los que el ciudadano se relaciona diariamente. En este sentido, aprovecha para reclamar todavía más regulación para estos vehículos, más allá de su influencia en la red pública de transporte, asegurando que serviría para beneficiar a los usuarios: «La normativa y la conducción deben adaptarse, tanto en las aceras como en otros lugares, ya que los peatones son los principales damnificados».

Patinetes y Bicis a Raya abrazará las soluciones que se propongan desde las administraciones, con tal de que se avance en materia de regulación y accesibilidad al transporte: «Las alternativas que se propongan nos parecerán bien, siempre que terminen cabiendo todos».

A la espera de conocer si las administraciones seguirán la línea propuesta en la Ciudad Condal, los patinetes y los vehículos de movilidad personal mantendrán su presencia en el transporte insular bajo la atenta mirada de los ciudadanos y usuarios a los que incomoda o beneficia.

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