El exjefe de la Policía de Calvià vincula la denuncia a una venganza por el ‘mamading’
José Antonio Navarro atribuye en el juicio las acusaciones contra él a las «coacciones» de los empresarios cuyo local fue clausurado por el escándalo de las felaciones en Punta Ballena
Los otros cinco acusados niegan también todos los cargos

Los acusados, durante el juicio. / B. RAMON

El exjefe de la Policía Local de Calvià José Antonio Navarro sostiene que fue denunciado como represalia por las sanciones del caso mamading. En la primera sesión del juicio por la presunta trama de corrupción policial y empresarial en Magaluf, Navarro explicó que los empresarios cuyo local fue multado y clausurado por el escándalo de las felaciones en 2014 trataron de «presionar» y «coaccionar» tanto a él como al Ayuntamiento para evitar las sanciones. Tanto el exjefe de la Policía de Calvià como los otros cinco acusados -entre ellos el que fuera jefe de la Policía Local de Marratxí, Antonio Ledesma- negaron tajantemente ante el tribunal cualquier ilegalidad.
Navarro, que solo respondió a las preguntas de su abogado, reconoció que a partir de 2005 empezó a colaborar con Ledesma en la gestión de contratos de trabajo y otros cometidos para locales de Magaluf, por lo que recibía una compensación de aquel. Sin embargo, negó que esta labor interfiriera en su trabajo como policía. «Nunca di indicación de favorecer a un grupo empresarial», afirmó. Añadió que en ese núcleo turístico «todos incumplen de una u otra manera y a todos se les denunciaba». Además, aseguró que él no tenía capacidad para intervenir en las sanciones que se imponían a los establecimientos.
Respecto a la intervención de dos policías que escondieron droga en un local para que luego la encontrase un perro adiestrado sin que quedase reflejado por escrito -una actuación que la Fiscalía considera una intimidación-, Navarro negó cualquier implicación. Contó que en su momento, en 2013, se interesó por el asunto y le explicaron que se trataba de un ejercicio de entrenamiento. «Me pareció convincente», dijo. En este sentido, afirmó que los dueños de este negocio utilizaron al año siguiente un vídeo de esa intervención para intentar conseguir que se levantara la sanción de 55.000 euros y el cierre de otro establecimiento suyo por el escándalo del mamading, unas imágenes con repercusión mundial en las que aparecía una joven practicando felaciones durante una excursión etílica. «Pidieron una reunión en el Ayuntamiento porque se sentían perseguidos. Se quejaban del expediente por el mamading. Querían presionarme a mí para que se retirase», dijo sobre los empresarios, a los que calificó de «mafiosos». «Hablaron del vídeo del perro, querían coaccionar al Ayuntamiento», señaló. Esa grabación fue aportada en el juzgado por los empresarios, que denunciaron a Navarro de no haber investigado lo ocurrido.
Antonio Ledesma, que había sido inspector en la Policía Local de Calvià, también respondió únicamente a su abogado. En su declaración argumentó que abandonó el cuerpo en 2008, tras lo que estuvo en la Policía de Andratx y luego en la de Marratxí, por lo que no tenía capacidad para actuar en Magaluf. «No sabía nada de expedientes administrativos, no tenía ninguna intervención», señaló. Ledesma combatió así la acusación de la Fiscalía, que sostiene que él y Navarro -para quienes reclama casi siete años de cárcel- dieron trato de favor a dos empresarios con negocios en Magaluf, con preavisos de las inspecciones que iban a recibir y actuaciones contra sus competidores, quienes a su vez les pagaban por las labores de gestoría que hacían para ellos.
Los dos agentes de la Policía Local de Calvià que participaron en el operativo donde un perro encontró droga rechazaron que se tratara de un acto de hostigamiento a los dueños del local. Ambos señalaron que se trataba de una intervención conjunta con la Guardia Civil y que fue una teniente de ese cuerpo quien decidió inspeccionar ese establecimiento. Según contaron, decidieron esconder una papelina de cocaína porque el perro estaba muy nervioso. «Era un entrenamiento. El perro dio un zarpazo, rompió el envoltorio y la droga quedó esparcida. Era imposible recogerla», se justificaron.
Finalmente, los dos empresarios acusados de pagar sobornos a Navarro y Ledesma rechazar haber gozado de un trato de favor por parte de la Policía Local de Calvià. Uno de ellos explicó que su empresa llevaba «más de 30 años trabajando con la gestoría que llevaba la mujer del señor Ledesma», pero dijo no haber despachado nunca con él. «No le conocía», aseveró. Sobre Navarro alegó que coincidía con él en un club de tenis, pero que jamas hablaron «de sanciones ni de ningún tema del Ayuntamiento».
Al inicio del juicio, el tribunal desestimó la petición del abogado de Navarro, Jaime Campaner, de anular el proceso judicial. El letrado alegó que se habían vulnerado derechos fundamentales porque no se permitió a Navarro entrevistarse con su abogado antes de su declaración como detenido ni fue interrogado por hechos que ahora se le imputan.