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Evaluaciones del IB-Salut prueban la sobrecarga en varios centros de salud de Mallorca

Tras denunciarlo en Inspección, SIMEBAL tiene ya algunos informes que confirman el riesgo laboral para los médicos de familia en Muro, Arquitecte Bennàssar, Santa Catalina, Son Pisà, Valldargent, Son Serra-La Vileta y Son Rutlan: «Es la punta del iceberg»

Entrada del centro de salud Arquitecte Bennàssar de Palma. Manu Mielniezuk

Evaluaciones de riesgo laboral elaboradas por los servicios de prevención del IB-Salut confirman de forma oficial y detallan la magnitud de un problema que hace tiempo que los médicos vienen denunciando: la saturación de los centros de salud. La propia consellera de Salud, Manuela García, ha admitido esta semana públicamente que en general el nivel de sobrecarga asistencial es «importante» y ha tachado de «muy preocupante» el déficit de médicos de familia.

El sindicato médico SIMEBAL acudió a Inspección de Trabajo en marzo de 2022 para solicitar estas evaluaciones psicosociales y poder exigir actuaciones inmediatas con datos oficiales y amparándose en la ley sobre riesgos laborales vigente. La autoridad laboral instó al Servicio Público de Salud a aplicar de manera inmediata las medidas cautelares necesarias para paliar la situación y le dio un año de margen para realizar las evaluaciones de riesgo, un plazo que finalizó el pasado junio.

Según el servicio de salud, se han realizado todos los informes y se entregaron a Inspección en plazo. El sindicato aún no ha recibido toda la información, pero sí ha conseguido las evaluaciones de una serie de centros de salud que confirman sus denuncias: el elevado riesgo laboral psicosocial al que están expuestos los médicos que allí trabajan.

En concreto, ese riesgo alto queda confirmado en los siguientes centros palmesanos de la red de Atención Primaria: Arquitecte Bennàssar; Santa Catalina; Son Pisà; Son Rutlan; Son Serra-La Vileta y Valldargent. También queda probado el riesgo en el centro de salud de Muro (también lo han confirmado en el servicio de medicina interna del hospital de Ibiza y en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Inca).

Esto no significa que la situación en los otros centros sea mejor: es que de momento SIMEBAL no ha obtenido del IB-Salut más datos sobre el tema. «Lo que sabemos de momento es solo la punta del iceberg», explica Iñaki García, portavoz del área de riesgos laborales del sindicato médico.

De momento, solo les han facilitado información de once centros de salud de los que «siete están al límite». En los otros cuatro centros no se han podido hacer los informes por falta de datos. García lamenta que está siendo muy difícil conseguir la información porque, considera, a la Administración no le interesa que salga a la luz.

La información oficial recabada hasta el momento, recuerda García, es una foto fija del periodo 2021-2022, con lo que la situación puede haber empeorado, al calor del crecimiento poblacional, la marcha de profesionales y las jubilaciones y las dificultades para sustituirlos. Y la pandemia, advierte, no puede ser excusa porque la situación se arrastra de antes.

La sobrecarga de trabajo es solo uno de los ítems de riesgo laboral que suelen aparecer en rojo en estas evaluaciones (lo que significa que es un «riesgo elevado» que requiere de «una «actuación inmediata»). Según denuncia Simebal hay médicos de familia que pueden llegar a atender a unos 50 pacientes diarios (el doble de lo recomendado), entre los agendados (presencial y telefónicamente) y las urgencias y los domicilios.

Eso, razonan, satura al profesional sanitario (dificultando su desempeño y poniendo en riesgo su salud) y también puede afectar a la calidad de atención que recibe el paciente.

El exceso de trabajo es uno de los riesgos psicosociales detectados, pero no el único. Algunas evaluaciones también marcan en rojo otros indicadores, como el desempeño de rol: tener que asumir demandas incongruentes, incompatibles o contradictorias entre sí o que pueden suponer un conflicto para el profesional).

Gerencia de Atención Primaria, según indicaron a este diario fuentes oficiales, en colaboración con el equipo de Prevención de Riesgos Laborales, «comenzará a poner en marcha medidas de mejora». Desde Salud aseguran que trabajan para reducir la actividad en los centros y lograr «cupos óptimos y adaptados a la realidad» de cada uno, en función de, por ejemplo, si su población adscrita es más joven o mayor; si es un centro docente que cuenta con médicos residentes... En los últimos años, asegura además el IB-Salut, «se ha incrementado la plantilla con 16 médicos de familia y dos pediatras y se han implementado fórmulas económicas para compensar el sobreesfuerzo que realizan muchos médicos de familia en las consultas».

La consellera esta semana ha estado explicando en los medios varias medidas para cubrir los puestos de difícil cobertura y en el caso de Primaria ha indicado que el déficit de médicos de familia es generalizado en todo el país, aunque ha reconocido que es peor en las islas. Ha apostado «por potenciar la fidelización» de los profesionales y «reducir la burocracia».

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