Andoni Anseán | Presidente de la Sociedad Española de Suicidología.

«El suicidio es un problema social de primer orden, pero hay miedo a abordarlo»

«Se tiene que poder hablar de autolesiones y de acción suicida en los colegios» - «Es necesaria una estrategia nacional de prevención»

Andoni Anseán, fotografiado en Palma.  |

Andoni Anseán, fotografiado en Palma. | / PERE JOAN OLIVER

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Andoni Anseán reclama un plan nacional de prevención y abordaje del suicidio para bajar una estadística que arroja números alarmantes. Visitó Mallorca para llevar a cabo un seguimiento del Plan de Prevención que lleva a cabo el Observatorio del Suicidio autonómico que coordina Nicole Haber. Visitó Mallorca unos días para hacer un seguimiento del Plan de Prevención del Suicidio en Balears. 

¿Qué conclusiones ha sacado?

Está todo muy desarrollado. En Balears se avanza rápido en la prevención del suicidio y de una manera muy coordinada entre los distintos actores. A nivel de lo que es la red de atención sanitaria, que cuenta con una buena dotación de recursos, y en lo que es la coordinación en el ámbito educativo, social y sanitario.

¿Balears es una excepción o es la regla en España?

Es una excepción. Balears es de las que más en serio se ha tomado el tema de la prevención del suicidio, realizando acciones concretas. Es la única comunidad autónoma que tiene una red específica de atención a personas en riesgo de suicidio y la única que tiene una red sanitaria. En otras comunidades se empiezan a hacer cosas, pero Balears lleva años trabajando y a día de hoy todos los hospitales de las islas tienen un equipo específico de intervención en pacientes en riesgo de suicidio con personal entrenado, formado y dedicado específicamente a estos pacientes. No existe nada similar en otras comunidades.

Cuando una persona con ideación suicida acude a la sanidad pública española para pedir ayuda, ¿la encuentra?

Hay comunidades mejor preparadas que otras. En general pueden darte una cita bastante pronto. Si hay un riesgo de suicidio la gran mayoría de las comunidades tardan como mucho una semana. El problema lo tenemos en el seguimiento del paciente. Dan una consulta para dentro de cinco días, pero luego se deriva a los servicios de salud mental y el seguimiento es problemático porque son atendidos por un psiquiatra o un psicólogo cada dos o tres meses. Balears es una excepción porque tiene equipos específicos de atención y de seguimiento de estos pacientes, y son atendidos con mucha más frecuencia.

Primero la pandemia y después la inflación. ¿Eso se ha visto reflejado en un aumento de los suicidios en las estadísticas?

Y antes una crisis económica, que se nos olvida. Alguien nacido en el año 2000 ha pasado por la crisis económica de 2008, diez años después una pandemia y ahora una incertidumbre económica y de equilibrio mundial por la guerra. Hay un ambiente extraño. Los chavales más jóvenes están bastante desorientados y llenos de incertidumbre por muchos factores como el precio de la vivienda y las dificultades para poder emanciparse. Hay un aumento de la demanda por problemas de salud mental entre los chavales, y también un aumento de autolesiones y de la ideación suicida. Es algo que tenemos que vigilar y ver cómo se puede contrarrestar.

Defiende que hay que hablar del suicidio en las escuelas.

Primero formando e informando a los profesionales de ese centro educativo. Tienen que estar preparados y ahora no lo están. En algunos centros sufren un poco de avalancha con el tema de las autolesiones y no saben muy bien qué hacer. Y después hablar, igual que hablamos de educación sexual o de cualquier otro problema que pueden tener los chavales y que se abordan de una manera normalizada. Se tiene que poder hablar de autolesiones y de acción suicida, no lo tenemos que esconder. Es un problema más que puede afectar a los jóvenes y lo tenemos que abordar y solucionar. Y no lo solucionaremos metiendo la cabeza bajo tierra.

En 2021 se superaron los cuatro mil suicidios en España, cuatro veces más que los fallecidos registrados en accidentes de tráfico. Pero va a terminar la legislatura sin que el Gobierno haya aprobado un Plan Nacional contra el Suicidio. ¿Por qué?

Por cabezonería, no encuentro otra explicación. Lo piden las autonomías y los profesionales desde hace años y años, pero no hacen nada. La exministra de Sanidad Carmen Montón empezó a hacer algunos trabajos, pero salió del Gobierno y siempre se han remitido a la estrategia en salud mental del Sistema Nacional de Salud. Y nosotros siempre recordamos que la conducta suicida no es un problema exclusivamente de salud mental. Debería haber un pacto de Estado con respecto a la prevención del suicidio y, eso ya sería lo máximo, una ley. Por lo menos que diseñen una estrategia específica de prevención, es fundamental en un país progresista y solidario como España.

Se calcula que hay unas veinte tentativas por cada suicidio consumado. ¿Hay un problema de salud pública?

No solo de salud pública, también es un problema colectivo y social de primer orden. Pero como suele ocurrir, cuando se desconoce un problema hay miedo a abordarlo. Por eso es importante que estemos planificados y organizados. Los números absolutos son tremendos; nos preocupa haber pasado de 4.000 muertes al año por primera vez en la historia de España y la evolución que puede haber.

Un suicidio arrasa a la familia del fallecido. ¿Por qué el duelo es tan difícil?

Es una pregunta muy fácil de contestar, y también muy difícil. El dolor es tremendo y el duelo es especialmente complicado. Conocemos muy bien la realidad de estos supervivientes, sus testimonios son totalmente descarnados. Pero las personas que sobreviven a un suicidio de un ser querido son invisibles e ignoradas por el sistema sanitario. Se encuentran totalmente desorientados; le puedo asegurar que la gran mayoría de ellos no se lo esperaban, sobre todo los más jóvenes. Y cuando se encuentran en esa situación de desorientación y de abandono tienen que atravesar un desierto para superar ese duelo. Con el añadido de que tienden a ocultar lo que ha ocurrido porque sigue habiendo una especie vergüenza, lo que lo hace todavía más complicado de superar.

Pronto habrá elecciones autonómicas y municipales. ¿Qué propuestas le gustaría ver en los programas electorales en relación al suicidio?

Un compromiso para sacar políticas de prevención a todos los niveles, y con una dotación presupuestaria para ello. Un compromiso real, y voluntad, organización y coordinación.

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