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«Los hoteleros pagan peores sueldos aquí para invertir fuera»

Álvaro Middelmann (Madrid 1948) se ha jubilado como ejecutivo de altos vuelos después de trabajar en cuatro aerolíneas, de las cuales constituyó tres, entre ellas Air Berlin. Presidió el Fomento y afronta su faceta de memorialista en ‘He sido lo que he querido ser’, de la mano de Javier Mato.

Álvaro Middelmann

Álvaro Middelmann / B. Ramon

Matías Vallés

Matías Vallés

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Sigue llamando al pan pan?».

Absolutamente, porque me llena de tristeza todo lo que está ocurriendo con la política en nuestro país y en nuestra comunidad, ya que soy mallorquín de adopción. La Administración no funciona.

Middelmann visto por Middelmann es mucho Middelmann.

El libro es droga dura, porque nadie puede negarme que he sido coherente. Cuando Hidalgo junior tomó decisiones en Air Europa Express, donde yo era administrador único, dimití inmediatamente.

La desaparición de los Hidalgo es buena noticia, la de Air Europa no tanto.

Tengo un enorme afecto y reconocimiento hacia Pepe Hidalgo. Me gustó menos su hijo, que fue la razón de que me marchara. La fusión de Iberia y Air Europa me preocupa como consumidor, porque se reducirá la oferta de vuelos a la Península.

¿Ha sido usted lo que querían los demás?

No necesariamente. Soy exigente, pero no un tirano. Me he peleado mucho, y hay gente a la que eso no le gusta, pero colaboradores antiguos me han expresado su respeto. Nunca he hablado de empleados, siempre de colaboradores, la limpiadora es la persona más importante de una empresa.

¿Ya tiene preparado el voto a Vox?

No estés tú tan seguro, como contrapeso asistí a la presentación de Marga Prohens en el Trui Teatre. A veces hay que votar a quien menos te disgusta.

¿Cuántas veces se ha negado a entrar en las listas de la derecha dura?

Nunca me han ofrecido listas. Cargos, sí. El conseller Carlos Delgado me propuso la dirección general de Turismo, pero el salario no me permitía mantener mi nivel de vida. Soy austero, pero no quiero sacrificarme. Los políticos están mal pagados.

Usted admiraba a Bauzá, no sé si preguntarle por Prohens.

Bauzá ha acabado por defraudarme, no entiendo sus vaivenes y cambios de chaqueta. Prohens me ha sorprendido, comí con ella y me sorprendieron su bagaje y su actitud dialogante.

¿Qué piensa de la Mallorca de los atascos?

Estoy preocupado por la masificación, porque la situación actual es un desastre. El único interés de un político son las elecciones, y las ideas que se propongan han de incluir el bienestar de los mallorquines.

¿Menos turistas y más caros?

El regulador natural es el precio. Cuando vemos que el salario medio en Mallorca es de 18 mil euros y en Madrid de 27 mil, esa diferencia apunta a que los hoteleros pagan aquí peores sueldos para invertir fuera.

¿El Fomento del Turismo sigue existiendo?

Es lamentable, el Fomento no sabe ni contesta. Al igual que tantas instituciones, se ha acomodado en su zona de confort. Se debe al peso excesivo del mundo hotelero, de los grandes hoteleros, en la política turística de las islas.

¿Creyó ver algún día a los hoteleros gigantes a los pies de un Govern de izquierdas?

No tanto a los pies, pero los hoteleros están muy contentos con un Govern que ha puesto a las viviendas vacacionales como el enemigo a abatir, cuando los beneficios del turismo han extenderse por toda la isla.

Confiese que este Negueruela es un negociador a su altura.

Desde luego, es un hombre al que se le debe reconocer la capacidad de interlocución. Le sobra criterio, aunque no coincidamos en todos los asuntos. Tengo su móvil personal, y Negueruela tiene el mío.

Me dio el famoso titular: «El mallorquín es pasota, le metería un petardo en el culo».

Volvería a decirlo, siguen necesitando ese petardo en el culo porque les cuesta cambiar las cosas. Ahora están con lo de limitar las ventas de inmuebles pero, ¿quién los vende?

En menudo lío me metió al declararse socio del Gob.

Nunca lo negué, anulé mi carnet porque no entendía que no se bajaran del burro en el tema del golf. Imagina a Bendinat o Son Vida sin los campos, y todos ellos se riegan con agua depurada.

Middelmann significa «intermediario», que no es precisamente su seña de identidad.

Un amigo mío sostiene que tengo la capacidad de ser alemán en España y español en Alemania. Sé adaptarme, acepto que soy un visitante, me muestro respetuoso, no tengo problemas con el idioma. Lo que no entiendo es el buenismo.

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