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Impago de las ayudas al alquiler: «Hasta he vendido las alianzas de boda para pagar la renta»

Un jubilado al que el Govern no le ha pagado la subvención de 2021 por «un error humano, no escanearon un documento», relata su «drama» - «Todavía no aparezco en ningún listado»

Pedro M. vive una situación desesperada por el impago de la ayuda para pagar su vivienda. Guillem Bosch

Pedro tiene 74 años. A estas alturas de la vida «he llegado al punto de vender cosas» para pagar la renta de su casa. «Por ejemplo anillos, las alianzas de la boda». No tendría necesidad de haber llegado a tal extremo ni tampoco a pedir dinero prestado a su círculo cercano si le hubieran concedido las ayudas al alquiler de 2021. Lo que más le frustra es que tras muchas idas y venidas —no entendía por qué no le llegaba la subvención como en otras ocasiones— ha averiguado que ha sido «por un error humano, de ellos. Se olvidaron de escanear un documento». Y sigue en el limbo, aún no se ha publicado el listado de las familias a las que se ha denegado la subvención. El plazo de la convocatoria se cerró en noviembre de aquel año. «Ya estamos en enero de 2023».

«Ellos» son el Govern, la conselleria de Movilidad y Vivienda, la dirección general de Vivienda y Arquitectura y, en concreto, un técnico que recibió sus documentos cuando los presentó de forma presencial el 7 de octubre de 2021 «en la calle d’Alfons el Magnànim», donde está la sede de Vivienda y Arquitectura.

La renta, la mitad de su pensión

El jubilado prefiere identificarse como Pedro M. «Nada más», para relatar que está viviendo «un drama y sé que hay bastante gente como yo». Recurre a este diario porque en abril de 2021 participó en un reportaje sobre las ayudas estatales al alquiler, que resuelve la comunidad autónoma, correspondientes al Plan Estatal de Vivienda 2018-2021 y su farrogoso sistema para solicitarlas y el retraso con el que llegan por fin al bolsillo de las familias. Entonces contaba que estaba esperando el pago de la subvención de 2020: 3.000 euros que son vitales en su caso para poder llegar a fin de mes y abonar el alquiler (540 euros), que supone casi la mitad de la pensión que reciben él y su mujer, «entre los dos unos 1.200 euros».

Hace ya ocho años dejaron un piso y la vida de barrio en Pont d’Inca para mudarse a un apartamento en Puig de Roig, en Llucmajor —donde aparte de «caminar no hay mucho más que hacer»— para reducir el gasto en vivienda.

«Me han tenido que dejar dinero y se me hace bastante duro no poder cumplir con mi palabra y devolverlo»

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«Amigos y mis hijos me han tenido que dejar dinero, se me hace bastante duro que no he podido cumplir mi palabra y devolverlo», se lamenta. Para comer «tenemos que hacer malabares», hay que pagar «la luz, el agua, los gastos de comunidad y el teléfono», enumera.

Pedro ha protestado en otras ocasiones, y ahora con más razón. «Ha sido un fallo de ellos, he hecho una reclamación en diciembre», sigue sin respuesta.

Está muy preocupado. «He leído que no tienen dinero para pagar». «Yo —continúa— he presentado los mismos documentos todos los años. He ido tantas veces a ver por qué no salía en ninguna lista de pagos de las ayudas que al final una señorita me dijo que no presenté el certificado del registro de la propiedad. ¡Pero sí tengo el registro, firmado por ellos, que prueba que sí! Se olvidaron de escanearlo».

Para reclamar «me hicieron ir a la calle La Palma», a la conselleria de Movilidad y Vivienda, «me acompañó mi hijo». ¿Cómo puedo seguir votando a esta gente?», dice airado y desesperado y con la mente puesta en la próxima fecha del pago del alquiler.

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