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Análisis

La izquierda balear retrocede a sus niveles de diez años atrás

Un sondeo de Metroscopia pronostica un aplastamiento favorable a la derecha por cinco a tres en las generales de diciembre, sin precedentes desde la mayoría absoluta de Rajoy

Armengol celebra su triunfo de 2019, la encuesta de Metroscopia enmarca su estado de alerta autonómico y de alarma estatal. DIARIO DE MALLORCA

El resultado más frecuente en Baleares para las seis elecciones generales celebradas desde 2008 es un empate a cuatro diputados entre la izquierda y la derecha. De hecho, es la situación vigente tras el marcador obtenido en las parlamentarias de noviembre de 2019, con PSOE (2)-PP (2)-Podemos (2)-Vox (2). De ahí que el sondeo de Metroscopia para el foro Periodismo 2030, adelantado el pasado sábado por este diario, no solo coloca a los populares al frente de la clasificación con un diputado más. El PP (3)-PSOE (2)- Vox(2)- Podemos (1) supondría además una victoria por aplastamiento de la derecha, un cinco a tres sin precedentes desde la mayoría absoluta obtenida por Rajoy en 2011 en el archipiélago y en el conjunto del país.

La izquierda avanzó en Baleares en todas las elecciones celebradas durante la pasada década, hasta el punto de recuperar la ventaja del PP y coronar en abril de 2019 un cinco a tres invertido, desglosado en PSOE (3) - Podemos (2) - PP (1) -Ciudadanos (1) - Vox (1). Por tanto, el sondeo de Metroscopia devuelve a los progresistas a diez años atrás.

El cinco a tres para la derecha se tradujo en 2011 en la misma mayoría absoluta que vaticina la encuesta, pero desglosada ahora en la fórmula PP/Vox. Con el mismo calendario que en este 2023, la mayoría absoluta de Rajoy en Madrid fue avanzada en mayo por una victoria sin precedentes de los populares de José Ramón Bauzá en el Parlament. Los 35 diputados autonómicos son ahora mismo inverosímiles para la derecha, ni siquiera bajo la configuración PP/Vox.

En esta ocasión, las autonómicas permiten avanzar la suerte de las generales, porque en ningún caso se impondrá Pedro Sánchez en diciembre si Francina Armengol pierde el Consolat en mayo. Sin embargo, la aceptación del resultado hegemónico que obtendría la derecha balear en diciembre no implica la bancarrota del Pacto de Progreso.

El antecedente más inmediato de elecciones asimétricas en un mismo año se dio en 2015. La izquierda pudo configurar el tercer Pacto de Progreso tras las autonómicas de mayo, gracias a los extraordinarios resultados de Més y Podemos que rentabilizó el PSOE de Armengol, en segunda posición tras el PP de Biel Company. Esta circunstancia no evitó que Rajoy se proclamara la fuerza más votada, así en Baleares como en el Congreso, en las generales celebradas cuatro días antes de Navidad del mismo ejercicio.

Aun cuando la valoración de las generales no define las autonómicas, sirve de «indicio», en aplicación del término utilizado por Metroscopia. El sondeo apunta por tanto a un estado de alarma para la izquierda en las generales, y un estado de alerta en las autonómicas.

El sondeo descarta un fortalecimiento de los socios autonómicos del PSOE, un factor capital para analizar las autonómicas. La ausencia de Més en las quinielas estatales es una ley que se viene cumpliendo a rajatabla desde la recuperación de la democracia. Los nacionalistas siguen sin gozar de la mínima oportunidad en el Congreso, pese a las perspectivas optimistas de su variante menorquina.

Con todo, el problema más grave para los socialistas habita a su izquierda. Podemos viene obteniendo regularmente dos diputados en las cuatro elecciones al Congreso disputadas desde 2015, hasta el punto de haber llegado a ser la primera fuerza de la izquierda balear por delante del PSOE. Por contra, ahora perdería uno de sus escaños, y no en favor de otra fuerza progresista sino del PP. Según el sondeo, el partido morado tiene la militancia más desmovilizada de España, uno de cada tres votantes en 2019 se niega a repetir el voto.

Si la debilidad de Podemos se extiende a las autonómicas, una perspectiva lógica al tratarse de un partido de ámbito estatal, se tambalea la viabilidad de una tercera victoria consecutiva del Pacto de Progreso. El archipiélago es una de las circunscripciones donde la formación creada por Pablo Iglesias ha sellado unos registros de mayor entidad. De ahí que su derrumbe en la comunidad acarree asimismo negros presagios en el conjunto del país.

El retroceso anunciado por el sondeo en Baleares sintoniza con los previstos en las restantes autonomías, pero con un margen más pronunciado en el archipiélago. El resultado lógico sería pasar del PSOE (2)-PP (2)- Podemos (2)- Vox(2) actual a un atenuado PP(2)- PSOE (2)- Podemos(2)- Vox(2), que alteraría la jerarquía entre populares y socialistas sin descartar una victoria final de Núñez Feijóo en Madrid. La previsión de un tercer escaño para la fuerza conservadora apunta a un cambio de ciclo, que propaga su onda expansiva más allá de las generales.

La doble victoria consecutiva del Pacto de Progreso no autoriza a olvidar que ya en 2019 se produjo un resbalón en las elecciones generales en Baleares. El citado cinco a tres de abril remataba la mayor victoria progresista de todos los tiempos en la comunidad. Al convocar nuevas elecciones en noviembre, PP/Vox lograron restaurar el empate que caracteriza a los balances electorales del siglo actual.

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