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Placas solares en centros de salud y hospitales para ahorrar 2,8 millones al año

La instalación de paneles fotovoltaicos en aparcamientos y cubiertas tendrá una vida útil de 25 años y supondrá una inversión de 16,4 millones

Este diciembre ya están en marcha los paneles del parking del Mateu Orfila y sus cinco puntos de recarga, como muestra la imagen GOIB

El Servei de Salut ha puesto en marcha la implantación de paneles fotovoltaicos en todos los hospitales públicos y en algunos centros de salud de las Illes Balears. Esta instalación supondrá un ahorro anual de 2.847.910 euros gracias a la potencia de 8.743 kWp que generarán los paneles fotovoltaicos, han estimado.

La inversión calculada para acometer estas instalaciones es de un total de 16.490.436 euros. Los paneles fotovoltaicos serán instalados o ya lo han sido, en el caso de Menorca, en todos los hospitales públicos de este archipiélago y asimismo ya están en funcionamiento en dos centros de salud, el de Santa Ponça y el de Son Rutlan.

Yago Gómez, subdirector de Infraestructuras del Servei de Salut, señala que el objetivo futuro es instalar esta energía limpia en todas las cubiertas de los centros de salud así como en las pérgolas de los aparcamientos en los que dispongan de ellos.

«Permitirán conseguir el autoconsumo al cien por cien tanto en hospitales como en centros de salud para la climatización de estas infraestructuras, el aire frío y caliente, el consumo de luz así como de la electricidad necesaria para el funcionamiento de los equipos que realizan los TAC o las resonancias magnéticas y los ordenadores y tecnología de las consultas», se congratula Gómez.

El subdirector de Infraestructuras detalla que los paneles instalados en el aparcamiento del hospital Mateu Orfila de Maó ya están en pleno funcionamiento y que está previsto que los que se están instalando en estos momentos en el hospital comarcal de Manacor ya puedan empezar a generar energía limpia en torno al primer mes del año que ahora entra.

Yago Gómez detalla que han llevado a cabo este proyecto de la mano del Instituto Balear de Energía (IBE) dependiente de la dirección general de Energía del Govern balear. «El IBE capta fondos europeos para estos proyectos y se encarga de licitarlos y, una vez instalados, de su explotación y mantenimiento durante los 25 años de vida útil que se estima que tendrán», revela.

«La idea es poner estos paneles fotovoltaicos en todas las cubiertas y aparcamientos que podamos, en lo más gordo para conseguir ser más eficientes energéticamente hablando», reitera para concluir.

Pep Malagrava, responsable de la dirección general de Energía a la que está adscrito el Instituto Balear de Energía que se encargará de la explotación y el mantenimiento de toda la infraestructura fotovoltaica, explica que «el Govern apuesta por el autoconsumo y evidentemente debe hacerlo en sus propios espacios. Por eso el IBE, la herramienta fundamental para transformar el sistema energético de Balears y también del Govern, llevará a cabo actuaciones similares a la que ya ha realizado en el hospital Mateu Orfila con casi 1 megavatio de potencia renovable instalada y que representa alrededor del 20% de su consumo», apunta el director general.

«El sector sanitario es un gran consumidor de energía además de tener que tener una climatización muy controlada. Por eso las actuaciones del IBE son tan importantes para reducir las emisiones y la factura eléctrica del Govern. Además, la parte de energía que comercializará el IBE la revertirá en nuevos proyectos, lo que hace sostenible a la empresa pública y permite avanzar rápidamente en la solarización de los espacios públicos», concluye Malagrava.

Los centros de salud de Santa Ponça y Son Rutlan, más eficientes

Las cubiertas de los centros de salud de Santa Ponça y Son Rutlan ya tienen los paneles fotovoltaicos instalados y en pleno funcionamiento. En el primero de los centros de salud citados la inversión ha sido de 52.235 euros con una potencia esperada de generación de 46 kWp. Se espera que con esta instalación se consiga un ahorro anual de 14.932 euros y una disminución de 806 toneladas de emisiones de dióxido de carbono durante los 25 años de vida útil que se prevé que tenga la instalación. El coste de la instalación se amortizará a los tres años y cinco meses de su puesta en funcionamiento y durante los 21,5 años en los que seguirá funcionando todo será ahorro, eficiencia energética y menos emisiones nocivas. 

En el centro de salud de Son Rutlan el proyecto también ha consistido en la implantación de paneles fotovoltaicos en sus cubiertas con una inversión de 63.603 euros y con una generación de potencia esperada de 50 kWp.

Tanto el Servei de Salut como el IBE han estimado que se conseguirá un ahorro anual de 16.146 euros y una disminución de 871 toneladas de emisiones de CO2 durante los 25 años de su vida útil. No habrá que esperar tanto para su amortización que, con las cifras facilitadas, se prevé que se alcance antes de los cuatro años en funcionamiento.


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