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El Consell, obligado a catalogar sa Feixina como monumento por «imperativo legal»

La resolución del Supremo le da dos meses para la protección del monolito. Ya no hay posibilidad recurrir a la Justicia española y la institución estudiará se acude a los tribunales europeos

El monolito de la discordia en la plaza de sa Feixina. Manu Mielniezuk

El monolito de sa Feixina pasará de su posible demolición a tener que ser catalogado como monumento histórico por parte del Consell de Mallorca «por imperativo legal». La institución insular ha recibido la comunicación oficial del Tribunal Supremo que la sentencia de protección es firme y tiene dos meses para clasificarlo como Bien Catalogado.

La vicepresidenta y consellera insular de Cultura, Bel Busquets, admitió que «ya no hay posibilidad de más recursos y deberemos catalogar el monolito por imperativo legal» como Bien Catalogado. Busquets indicó que el Pacto todavía no ha hablado si acude a los tribunales europeos para conseguir poder demoler el polémico monolito. Será una cuestión que deberán estudiar PSIB, Més y Podemos en las próximos días.

El pasado ocho de octubre se conoció la providencia del Tribunal Supremo del seis de octubre por la que se inadmite el recurso contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) que ratifica la del juzgado de lo contencioso administrativo número 3 de Palma de 27 de Febrero de 2020, por la que se considera que este monumento tiene que ser un Bien Catalogado. Este recurso fue presentado ante el Supremo por la Asociación Memoria de Mallorca y el alto tribunal condenó a pagar 2.000 euros por costas a la entidad en defensa de la reparación de la represión franquista.

La resolución del Supremo del pasado mes de octubre tiene su origen en el acuerdo de la comisión insular del Patrimonio Histórico de Mallorca, con fecha de 22 de diciembre de 2015, donde desestimó la incoación de un expediente de protección del monumento por carecer de valores histórico artísticos impulsada por la asociación de Veïns i Amics de Santa Catalina y por la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (Arca). Estas dos entidades, ante el acuerdo del pleno del Consell de 2017 de iniciar el derribo, interpusieron un recurso contencioso administrativo. En primera instancia, después el TSJB y el mes pasado el Supremo les dieron la razón.

El Consell y Memòria de Mallorca recurrió la sentencia del juzgado de lo contencioso administrativo número 3 de Palma ante el TSJB. Una vez el auto tribunal balear también ordenó la protección del monolito de sa Feixina. Memòria de Mallorca presentó otro recurso ante el Tribunal Supremo, pero el Consell ya desistió de acudir a las más altas instancias judiciales españolas.

Esta resolución del Tribunal Supremo, desestimando el recuso de Memoria de Mallorca, es la que ahora da dos meses al Consell para incluir el monolito de sa Feixina como Bien Catalogado. Por ello, desde el Consell afirman que lo tendrán que catalogar por «imperativo legal» y en contra de su voluntad política. Esta semana en la comisión de Patrimonio Histórico del Consell, la vicepresidenta Bel Busquets comunicó a sus integrantes esta situación. También les indicó que ya no existe recurso posible en la Justicia ordinaria y la única vía que queda es acudir a los tribunales europeos de Justicia. Una decisión que el Pacto todavía no ha tomado y deberá hacer en breve. En cambio, desde Memòria de Mallorca, su presidenta Maria Antònia Oliver, apuntaba en octubre que estaban dispuestos a recurrir. Oliver señalaba un posible recurso ante el Constitucional. No obstante, desde el Consell aseguraron que la única vía posible que existe es la justicia europea.

La polémica de sa Feixina

El Ayuntamiento de Palma y el Consell de Mallorca plantearon en 2017 el derribo del monolito de sa Feixina, erigido durante la dictadura franquista en dedicación a las víctimas del crucero Baleares. Tanto el consistorio palmesano como la institución insular abogaban por derribar el monumento. No obstante, Arca y la asociación de Veïns de santa Catalina exigieron la protección. Al ser rechazada por Patrimonio del Consell, fue cuando iniciaron el proceso judicial.

La resolución del Supremo lo que hace es ratificar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Balears. El TSJB entendió que el monolito no vulnera la ley de memoria histórica ya que fue «descontextualizado» en 2010 por el propio Ayuntamiento de Palma eliminando toda la simbología relacionada con el franquismo.

Arca siempre ha defendido los valores patrimoniales del monumento, frente a informes como los de la catedrática de Historia del Arte Catalina Cantarellas que aseguran que no los tiene. Además de reafirmarse en los valores culturales de este monumento diseñado por el arquitecto Francesc Roca, la entidad proteccionista lo califica como «un hito de buena arquitectura».

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