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BOULEVARD

Mi vida contra Francesc Antich, y por muchos años

El primer pacto de progreso de España, copiado por Maragall y Zapatero, la primera ecotasa, la primera ley de paridad auténtica o cremallera, la primera consejera autonómica ecologista

La sintonía con Gorbachov surge inmediata. Antich le anuncia que van a visitar una exposición en la Lonja, pero que no espere hondas explicaciones artísticas. El líder soviético le replica cómplice que tampoco él tiene ni idea de esa disciplina. TORRELLÓ

Cualquier lector de esta sección comprenderá que todos los presidents de Balears solo dejan el cargo tras retirarme el saludo. No importa cómo empiece nuestra relación, sé cómo acabará. El distanciamiento me duele en uno de ellos, porque Francesc Antich no merece únicamente la admiración de haber tejido dos Governs imposibles, con 29 escaños del PP frente a los treinta de la mayoría absoluta. La izquierda no gobernaría hoy de ninguna manera, sin el precedente de los gabinetes de contorsionismo concebidos por el exalcalde de Algaida.

Antich es descubierto por Gabriel Cañellas, al igual que todos sus colegas. El patriarca del PP era diputado raso tras ser decapitado por Aznar, y en un debate entre su heredero Jaume Matas y el flamante socialista, el president más longevo del Govern declaró oracular que «estos del PSOE han encontrado un líder». El candidato de izquierdas quedaba ungido, su predecesor le tenía tanto respeto que no precisó «estos rojos».

Antich crea el primer pacto de progreso de España, pronto imitado por Pasqual Maragall en Cataluña y por Rodríguez Zapatero en Madrid, con un espectro que va del centro regionalista al comunismo. Pone en funcionamiento la primera ecotasa del país, un impuesto que ya nadie suprimirá. También aprueba la primera ley de paridad auténtica o cremallera. Mujer-hombre-mujer-hombre, no como la falsificación de Rajoy colocando a tres varones y detrás a dos mujeres. En fin, Margalida Rosselló fue la primera consejera autonómica de filiación ecologista.

Hasta la denominación de «hombre corriente» le copiaron a Antich en Madrid, al proclamar a Zapatero. De ahí la sintonía inmediata del mallorquín con otro gobernante sin prosopopeya, Mijaíl Gorbachov. El president mallorquín anuncia al ruso que van a visitar una exposición en la Lonja adyacente, pero que no espere hondas explicaciones artísticas de su parte. El último líder soviético le replica con alivio que tampoco domina la jerga artística.

Antich siempre sale en las fotos en segundo plano, aunque no haya nadie más en la imagen, pero la nobleza no es debilidad. Solo ahora se advierte que Antich trabaja desde los noventa para consolidar una comunidad que en este milenio ha votado abrumadoramente a la izquierda. Ninguno de estos análisis evita que acabara retirándome el saludo. En el cuatrienio 1999-2003, la ruptura se produjo tras una frugal comida «a tumba abierta» en el Consolat, que adquirió cierta notoriedad. El president me comunica que dos consellers bailan por sus limitadas prestaciones, por supuesto lo publico y además ambos son destituidos. Fin de la relación.

Antich es todavía el segundo president más duradero de Balears. En su mandato de 2007 a 2011, no rescata la ecotasa y un hotelero de campanillas que en alguna ocasión ha votado al PSOE me susurra que «nos da todo lo que le pedimos». Renacen las hostilidades, me escudo en que el periodismo no está obligado a la perspectiva histórica.

Todavía hoy, Antich es el único president que ha logrado un REB auténtico de Madrid, centenares de millones del fondo de insularidad que salvaron a Balears al borde de la crisis financiera. Y nunca presume del éxito. El mallorquín defiende causas justas en el Congreso en contra de su partido, y es infiltrado como representante de la decencia en la gestora del PSOE tras la primera caída de Sánchez. Es por tanto el único candidato posible para redimir la Autoridad Portuaria de Alí Babá.

Precisamente, Antich deja ahora la Autoridad Portuaria por enfermedad. Es un argumento razonable pero por fortuna pasajero, urge el compromiso de que el primer gobernante de izquierdas de Balears en este siglo y en casi todos los anteriores regrese a la actividad pública lo antes posible. Queremos seguir viviendo por muchos años contra este político austero, comedido, íntegro y un poco soso al que debemos las mayores innovaciones de la era reciente.

Reflexión dominical sardinera: «El periódico del día anterior solo sirve para envolver el pescado, el tuit del minuto anterior no sirve ni para eso».

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