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Carla Vall: «Los cánticos del colegio mayor no habrían sucedido en un barrio pobre»

La abogada Carla Vall considera que «hay un pulso machista contra el auge del feminismo»

La abogada Carla Vall, en Palma. Guillem Bosch

Carla Vall, abogada especializada desde hace una década en la defensa de víctimas de violencias machistas, consideró ayer que los cánticos misógenos proferidos por jóvenes de un colegio mayor de Madrid «son el vivo reflejo de una sociedad que está manteniendo un pulso machista contra el auge del feminismo». Y, añadió en conversación con este periódico, que los protagonistas de una acción perfectamente coordinada «provienen de una elite económica y por tanto se sienten envalentonados para hacer lo que les apetezca».

Esta jurista catalana ha estado dos días en Palma para participar en unas jornadas sobre violencia de género organizadas por el Consell y dirigidas a profesionales de este ámbito. «Cuando te coordinas para hacer algo así significa que estás muy convencido, que consideras que es legítimo y que piensas que eso te ayudará a formar una cohesión de grupo. ¿La cohesión es ‘salid de las madrigueras que os vamos a follar putas’? Es preocupante, como también lo es que ellas [las alumnas de un colegio mayor cercano objeto de los cánticos] lo lean como algo que no es insultante, que no es violencia. Eso puede obedecer a tres motivos: no se quieren confrontar con unas personas con las que se tendrán que cruzar. O porque no lo identifiquen como machismo y tengan la violencia interiorizada. O bien porque al ser una vulneración de derechos no depende de cómo se sienten ellas, sino de cómo responde la sociedad. Esto no es un diálogo de los del colegio mayor Elías Aluja con las del Santa Mónica, si no con la sociedad entera», expuso Vall.

Esta abogada considera que aquella acción no puede desvincularse de un componente de clase. «Sus padres son grandes empresarios o tienen muchos recursos, tienen vínculos entre ellos y sus hijos acabarán presidiendo empresas del IBEX 35. La violencia no se puede desligar de esa idea de poder. Cuanto más poder tienes, más facilidad para el ejercicio de la violencia. Tienen una capacidad de impunidad muy diferente a la que tendrían en un barrio pobre. De hecho, en un barrio pobre eso no habría sucedido», argumentó.

Duda de que la investigación iniciada por la fiscalía por si se hubiera cometido un delito de odio vaya a tener recorrido. Y, en todo caso, cree que no es una materia de la que deba ocuparse el Derecho. «No solo importa algo si es delito, también importa si socialmente está mal. No podemos delegar las respuestas sociales al Derecho; la política o el periodismo juegan un papel crucial para explicarlo. ¿Se explica como una novatada o una tradición curiosa y divertida? Hay que generar un discurso que combata eso», señaló Vall. «Por ejemplo, es una victoria que [Alberto Núñez] Feijóo haya dicho que ‘ellas no tienen que salir de las madrigueras, sois vosotros quienes tenéis que salir de la caverna’. Es un triunfo del feminismo porque se ha pronunciado de manera contraria a como lo habría hecho en el pasado», añadió.

Un trabajo «sanador»

Esta jurista decidió especializarse en violencia de género a raíz de un suceso ocurrido cuando estudiaba Derecho. «Sufrí violencia machista y me di cuenta de que no existía ninguna abogada a la que pudiese localizar con facilidad para defenderme. Así que después de recuperarme emocional y psicológicamente decidí ser la abogada que no encontré. Lo que hago ahora me resulta sanador porque aunque no obtuve justicia formal para mí, puedo tenerla para otras mujeres», indicó.

Asimismo, asume como algo «incómodo» el debate sobre el velo que ha surgido a raíz de las manifestaciones, duramente reprimidas, de mujeres iraníes para reclamar la libertad de quitarse esta prenda. «Se puede ser feminista y defender la libertad de llevar lo que te plazca. Y también que te parezca mal que una norma te imponga cómo vestir. Ejerzo violencia arrancándole el velo a una mujer desde mi comodidad de ciudadana blanca y europea. Pero todavía es más violencia que puedas morir si no llevas el velo porque lo dice una ley. Hay que ser cuidadosas para no caer en el racismo, y para no caer en el espacio del ‘no me quiero mojar’», afirma.

Acoso a Paula Bonet«Estamos felices con el resultado obtenido»

Carla Vall, abogada de la pintora Paula Bonet, está satisfecha con la condena de tres años en un psiquiátrico y diez de alejamiento impuesta este verano al acosador de la artista. «Estamos felices del resultado, aunque no estamos de acuerdo cuando esta persona dice que está enferma. No lo está, ha establecido un código machista y misógeno que intelectualizó con un manifiesto en el que explicó por qué lo hacía. Hay una ola de célibes involuntarios conocidos como 'incels' que propugnan la violencia contra las mujeres porque podemos decidir no tener sexo con ellos», advirtió la letrada.

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