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Diario de Mallorca

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Catedrático de economía de la Pompeu Fabra
Entrevista

Vicente Ortún: «Si las patentes no existieran, no habría que inventarlas»

«La gente debería espabilarse porque la innovación es hija de la necesidad»

Vicente Ortún, en un momento de la conferencia de anoche. RAMIB

Vicente Ortún, fundador e investigador principal del Centre de Recerca en Economia i Salut (CRES), ofreció ayer noche una conferencia en la sede de la Reial Acadèmia de Medicina de les Illes Balears (RAMIB) bajo el título ¿Sirve el instrumental de evaluación económica convencional para la innovación actual y futura? que contó con la asistencia de la consellera de Salud Patricia Gómez.

¿Qué pretende trasladar a los asistentes a su conferencia?

Básicamente, cómo se puede evaluar la innovación. Lo interesante es reflejar que los países mejoran su productividad cuando innovan. E innovar es hacer cosas por las que las personas están dispuestas a pagar, aunque sean tonterías. O que tengan un impacto valorable en nuestro bienestar como puede ser un servicio educativo o sanitario.

¿Qué opina de la iniciativa desplegada en la Organización Mundial del Comercio para suspender las patentes de todos los tratamientos y vacunas relacionadas con la covid-19?

Mi idea es que si las patentes no existieran, no habría que inventarlas.

Pero una vez que existen...

... habría que evitar sus efectos secundarios. Su reverdecimiento constante con pequeñas tonterías sobre lo que ya está patentado. El pagar porque los innovadores retrasen las patentes. Habría que evitar lo que se conocen como patentes defensivas. Pero sobre todo habría que evitar los trolls.

¿Qué es eso?

Son las empresas que no producen nada de nada y que compran patentes y solo se dedican a amenazar y a pleitear con la gente para sacar dinero. Pero lo que pretendo abordar en la conferencia es que para estar a la altura de la innovación de Corea, Japón o los países nórdicos hacen falta tan solo dos cosas que se entienden muy bien.

¿Cuáles son?

Que haya una buena conexión entre los sectores industriales y el esquema de investigación de un país, que las políticas públicas estén conectadas con las empresas.

¿Y la segunda condición?

Que la gente se espabile. Porque la innovación es hija de la necesidad. Si ganas dinero sin tener que preocuparte por nada, no hay que innovar. Si tienes que competir con otros que te pueden comer cuota de mercado, entonces sí que tienes que innovar. Y para ello es obvio que el mercado debe ser competitivo.

¿Y el mundo actual es competitivo?

No, la competencia actual está en retroceso. Cada vez los mercados son menos competitivos. Aquí (en Europa), en Estados Unidos o en Japón.

¿Cuál es la causa?

La lógica. Si eres un empresario de éxito intentas crearte un foso alrededor de tu castillo para aislarte y evitar la competencia. Pero, ¿cómo la evitas? De dos formas fundamentales: poniendo obstáculos a la imitación o moviéndote primero.

Y los principales obstáculos a la imitación son las patentes...

Efectivamente. Con ellas nadie te puede copiar. Te han dado un monopolio. Otra forma es tener un acceso privilegiado a un producto, a un cliente o a un área geográfica. Pero las patentes deberían eliminarse en situaciones de emergencias de salud pública como la que acabamos de vivir, por supuesto.

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