Cladera amarra los apoyos y asegura el patrocinio de 1,8 millones al Mallorca

Consigue convencer a El Pi y Cs para que le den sus votos para sacar adelante la ayuda y contrarrestar el rechazo de sus socios de Més - La presidenta y Podemos dicen que se debe «separar» al Club de las acusaciones machistas a Sarver

Catalina Cladera, Alfonso Díaz, seo del Real Mallorca, Francina Armengol y el alcalde Hila en el estadio de Son Moix.

Catalina Cladera, Alfonso Díaz, seo del Real Mallorca, Francina Armengol y el alcalde Hila en el estadio de Son Moix. / MANU MIELNIEZUK

Catalina Cladera ya cuenta con los votos suficientes para poder sacar adelante el patrocinio de 1,8 millones de euros al Real Mallorca, propiedad del sancionado por actitud sexista y racista Robert Sarver. La presidenta consiguió convencer ayer a El Pi y Ciudadanos para que le garanticen cinco votos en el pleno donde se aprobarán las ayudas. Con estos dos grupos, más los del PSIB y Podemos, consiguen contrarrestar los cuatro de Més que rechazan la propuesta de patrocinio.

Primero fue El Pi que anunció ayer que apoyaba la propuesta de ayudas al Mallorca y a media tarde se unió Ciudadanos, garantizando cinco votos en el pleno del Consell para aprobar la subvención al equipo bermellón. De esta forma, y cediendo contraprestaciones, el PSIB conseguía amarrar los votos necesarios en comisión informativa y en un pleno que con total seguridad tendrá lugar la próxima semana para corroborar las ayudas.

Hay que recordar que con la negativa de Més a apoyar este patrocinio, el Pacto de PSIB y Podemos se quedaba en minoría y necesitaba cuatro votos. Catalina Cladera ya apuntaba ayer por la mañana que «trabajaban con ahínco para conseguir los apoyos necesarios» que les fallaron ayer en la comisión informativa, donde tuvieron que dejar sobre la mesa las subvenciones al Mallorca y a todo el deporte. Tras el acuerdo con El Pi y Ciudadanos se garantiza que se aprueben y dejan sin efecto la estrategia de Més de bloquear la ayuda al Mallorca con una «cantidad preestablecida en un despacho», como denunciaron los nacionalistas.

Separar al Mallorca de Sarver

En el Consell trabajaron ayer a destajo para poder sacar adelante el patrocinio deportivo al Mallorca y restaron importancia a la condena por sexismo y racismo contra su propietario. Tanto la presidenta del Consell, como sus socios mayoritarios de Podemos, desvincularon la condena ejemplar de 10 millones a Robert Sarver por actitud sexista y racista del patrocinio al Mallorca. «Condenamos cualquier actitud sexista y racista, pero creemos que se deben separar estas cuestiones de la historia y trascendencia de una entidad centenaria como es el Real Mallorca», aseveró ayer la presidenta Cladera. 

Por su parte, desde Podemos aseguraron también que «condenamos cualquier tipo de violencia machista, sexista, LGTBIfóbica», pero consideraron que «el Mallorca es un club centenario y sus valores y afición no representan lo que hemos conocido por la prensa», en relación a la condena de la NBA a Robert Sarver. Asimismo, añadieron que el «Real Mallorca y su afición están muy por encima del dueño del Club y se merecen todo nuestro respeto». Con esta respuesta, los morados reafirmaban su apoyo al patrocinio del equipo propiedad de Robert Sarver. 

Contraprestaciones a El Pi y Cs

«Ciudadanos en el Consell ha acordado apoyar la propuesta del PSIB sobre la creación de ayudas a clubes deportivos por responsabilidad y coherencia con la línea de política útil que ha mantenido desde su nacimiento la formación liberal», afirmaron los naranjas.

 El Pi apuntó que la presidenta Cladera se «ha comprometido a petición de la portavoz de El Pi, Xisca Mora, a aumentar las ayudas dedicadas a infraestructuras deportivas municipales y a las federaciones deportivas. Mora explicó que «nos sentimos satisfechos y consideramos que esta es la forma de trabajar que da buenos resultados».

El líder de Més, Lluís Apesteguia, lanzaba ayer una puya a sus socios del PSOE a raíz de la crisis del patrocinio al Mallorca: «No entendemos un Pacto que nos impongan y actúan de forma unilateral exigiendo adhesión».