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El ocio nocturno inicia su cierre con la marcha del turismo más joven

Las discotecas de Mallorca comienzan a reducir sus días de apertura en un proceso que se acelerará a finales de este mes

Las discotecas hacen un buen balance de la temporada estival. G.Bosch | B.RAMON

Los establecimientos de ocio nocturno de Mallorca han comenzado a bajar la barrera y a reducir sus días de apertura coincidiendo con la marcha del turismo más joven y la creciente llegada de un tipo de visitante de carácter más familiar y de mayor edad, según señala el presidente de la asociación que agrupa a salas de fiesta y discotecas de la isla (ABONE), Miguel Pérez-Marsá. Aunque reconoce que la temporada estival ha sido buena y que se han comenzado a cerrar las heridas generadas por las restricciones de la covid, lamenta que la oferta mallorquina no esté logrando la estabilidad conseguida por el sector en Ibiza.

El presidente de ABONE reconoce que este mes empieza a marchar el final de la temporada alta para salas de fiestas y discotecas, lo que está provocando que muchos locales ya hayan comenzado a reducir los días en los que están operativos a lo largo de la semana (BCM, en Calvià, es un ejemplo de ello), en un proceso que irá derivando en el cierre total para lo que queda de año a medida que avance este mes, y que se intensificará durante los últimos días de septiembre. Eso hará que la oferta de ocio nocturno quede notablemente reducida con el inicio de octubre, salvo reactivaciones puntuales en fechas como Halloween o las fiestas navideñas.

De este modo, señala que a partir del próximo mes ya solo se mantendrán operativos algunos locales de zonas como la Playa de Palma y de la ciudad, como los de Santa Catalina, cuya clientela es más estable.

En este sentido, no oculta que los establecimientos de Mallorca observan con una cierta envidia a Ibiza, que ha conseguido dar una imagen de producto «de calidad y distinción» que le permite prolongar su actividad durante más tiempo.

Como ejemplo, señala que la International Nightlife Association ha nominado a 15 discotecas de la isla pitiusa entre las 100 mejores del mundo mientras que Mallorca solo cuenta con una nominación, y aunque destaca que el caso ibicenco está plenamente justificado, lamenta que en la lista mallorquina sea tan reducida.

En su opinión, parte del problema radica en que las Administraciones de la isla «no creen en el ocio nocturno como clave en la oferta de calidad turística», frente a la estrategia ibicenca, a lo que se suma una corriente de «turismofobia» que tampoco favorece al sector, que necesita de un volumen importante de clientes para poder ser competitivo. Eso hace que se vea obligado a concentrar su actividad durante unos pocos meses al año.

Buena temporada

Pese a lo expuesto, Pérez-Marsá no oculta que la temporada de este año ha sido muy buena, pese a que en algunas zonas, como Magaluf, se reactivó con mayores dificultades, lo que ha permitido a las empresas del sector recuperarse parcialmente de los daños económicos que padecieron con su cierre total durante la pandemia.

En este aspecto, apunta que la actividad ha sido especialmente intensa en lugares como la Playa de Palma, y puntúa con un «notable alto» el conjunto de los resultados conseguidos por el sector en Mallorca, sin llegar al sobresaliente debido a obstáculos como la escasez de personal y el aumento de los costes que se ha vivido a lo largo de los últimos meses.

El presidente de ABONE lamenta que un año más se ha detectado una intensa actividad ilegal en la organización de fiestas, especialmente en el caso de las que se celebran en chalés (en las que se cobra entrada y que cuentan con la actuación de algún disc-jockey), algunas de ellas denunciadas por la propia patronal, pero reconoce que el nivel de actividad e ingresos en los establecimientos legales ha sido lo suficientemente elevado como para que no se hayan generado tensiones.

Pese a esta elevada actividad, Miguel Pérez-Marsá advierte de que va a ser necesario un año más para que las empresas del sector puedan recuperarse totalmente del parón en su actividad que se les impuso durante la pandemia para frenar los contagios de la covid, de ahí que la vista esté puesta ya en lo que puede suceder durante 2023.

Optimismo moderado

El presidente de ABONE reconoce que el sector del ocio nocturno vive también las incertidumbres abiertas por la guerra en Ucrania y el impacto que eso puede tener durante el próximo invierno sobre las familias alemanas o británicas, con el correspondiente efecto en su posterior predisposición a disfrutar de unas vacaciones en Mallorca a lo largo del próximo año.

Sin embargo, el representante de las discotecas y salas de fiesta de la isla apunta a que estos establecimientos cuentan con una ventaja respecto a otras actividades turísticas: «Aunque sea con menos dinero en el bolsillo, los jóvenes europeos no van a dejar de viajar, y siempre se gastan lo que llevan encima».

Eso supone que se admite la posibilidad de que se produzca un descenso en los ingresos respecto a este año, pero se considera que el nivel de actividad se mantendrá elevado.

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