Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

OPINIÓN

El PSOE desconfía del Pacto

Escrutando el lunes las intervenciones quirúrgicas de Rajkowski en San Mamés, el guardameta no parecía excesivamente concernido por la polémica de llamar Visit Mallorca al estadio de Mallorca donde juega el Real Mallorca, ante un público de Mallorca.

De hecho, Rajkowski sacó un balón providencial a contrapié y con la mano izquierda, un indicativo de que se emplea sin alergia a los progresistas que gobiernan la misma Mallorca de antes. La Federación Hotelera de Mallorca (perdonen la repetición, pero la esencia del patrocinio millonario reside en que la gente de Mallorca no sabe en qué isla vive) debe por tanto alejar de su mente la preocupación por «la afectación que esta polémica pueda tener en los jugadores del RCD Mallorca (otra vez) que están en primera división gracias a su esfuerzo y trabajo».

La Federación no deportiva muestra, según se ve, un mayor desvelo y veneración por el rendimiento de los privilegiados trabajadores ajenos que de los propios. Al comunicado solo le falta pedir un autógrafo, amén de confirmar que la nueva marca de Son Moix pertenece a los hoteleros, un detalle tan ocultado por Cati Cladera como su promoción a interventora en una ley publicada a escondidas en el BOIB por su partido, o la conversación en que María Jesús Montero le anunció que se despidiera del REB. Beneitures.

El PSOE ha llevado al límite a sus socios de Més y Podemos, mediante un patrocinio injustificable y caro. No son solo negocios, los socialistas odian profundamente a sus vecinos. Para entenderlo hay que remontarse a la edad imperial de Balears:

-¿Cuál era el partido más despreciable para el conservador Gabriel Cañellas?

-El PSOE.

-Frío, frío.

-Los «rojos» a la izquierda del socialismo.

Todavía más frío. Cañellas sentía una hostilidad invencible hacia Unió Mallorquina, y nada ha cambiado en la animadversión del partido con tentaciones hegemónicas hacia los minoritarios que dificultan su cesarismo. El PSOE desconfía del Pacto. De buena gana cambiaría los aguijones molestos y modestos de Més y Podemos por el apoyo de Ciudadanos, El Pi o incluso el PP, según ha ocurrido milagrosamente en el patrocinio del Mallorca por Mallorca.

El PSOE piensa que los izquierdistas se verán obligados a votar socialismo por desalentados que estén, además de que Més y Podemos no pueden permitirse abandonar decenas de cargos con sueldos apreciables. Están empujando a los socios al borde del precipicio, con la inestimable ayuda de la Federación Hotelera.

Compartir el artículo

stats