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El ganador del Premio de Juventud 2022: «Los jóvenes no somos solo el futuro»

A los 26 años es presidente de la Plataforma Infancia

Carles López Picó, ganador del Premio de Juventud 2022.

El primer Premio Nacional de Juventud 2022 en categoría compromiso social es de Carles López: «Es un reconocimiento a mi trabajo, estoy orgulloso y a la vez comparto la responsabilidad con las distintas organizaciones» que componen la Plataforma de Infancia: «Yo soy la cara porque soy extrovertido y no tengo vergüenza». Sin embargo, no duda en que este premio «tiene un poco de cada persona».

Este mallorquín fue elegido presidente de la alianza de entidades sin ánimo de lucro el día que cumplía 23 años, un cargo que asustaría a muchos jóvenes, pero él insiste: «Los jóvenes tenemos la experiencia y el conocimiento suficiente para liderar». A pesar de que sintió que estaba «preparado», reconoce que «fue un acto de valentía del resto confiar en alguien tan joven», hecho que agradece a los miembros. Esta entidad cuenta con una numerosa lista de asociaciones con un peso crucial en la protección de los derechos de los niños y jóvenes como Aldeas Infantiles, Cáritas, Acción Familiar, Unicef, Cruz Roja Juventud, Save the Children e Infancia sin fronteras entre otras: «Nuestras funciones son la incidencia política y la participación infantil como la comparecencia de niños en el Congreso», explica Carles orgulloso.

Este joven de 26 años anima a que su generación confíe en el poder de liderazgo, porque «no solo serán los líderes del futuro, sino de la realidad». Para él, es necesario poner en valor el compromiso social y la solidaridad que muestran los jóvenes, ellos «son los que más se movilizan socialmente» y demuestran «su valentía» constante al enfrentarse a las situaciones complicadas «que no deben quitarnos las ganas».

Ahora, especializado en derecho constitucional, forma parte del personal investigador en Formación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Sin embargo, antes «quería ser forense» pero parece que eso cambió hace ya mucho tiempo. A sus ocho años empezó a tomar partido en lo que él llama «espacios de socialización» siendo delegado de su clase en el colegio Sant Francesc de Manacor, creando en su adolescencia la asociación de estudiantes del centro y después la del IES Mossèn. En esos tiempos pedía «que hubiera más papel en el baño» y era «hacer política no partidista». Ahora, Carles se pone frente a los ministros del país para debatir las ideas más importantes sobre los derechos de los niños y adolescentes.

Es por ello que reivindica que en el proceso educativo se debería fomentar la creación de «espacios críticos». También fue presidente de la Federación de Asociaciones de Estudiantes de Balears, lo que hizo que dirigiese su camino universitario al Derecho y a las Políticas. Sobre el destino de la parte económica del premio, tiene la esperanza de «que sirva para pagar algunos meses del alquiler» y el resto donarlo «a alguna de las entidades con las que trabajo».

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