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Carolina Quetglas Presidenta de la Agrupación de Cadenas Hoteleras de Balears

Carolina Quetglas: «Los hoteleros estamos pidiendo subir precios entre un 8% y un 10% para 2023 pero va a ser difícil»

«No siento que haya saturación y no creo que haya que limitar la llegada de turistas»

La representante de cadenas afirma que la temporada será larga. | G. BOSCH

Carolina Quetglas ha accedido este mes a la presidencia de la Agrupación de Cadenas Hoteleras de Balears (ACH) tras concluir el mandato de Gabriel Llobera. Es también directora general de BQ Hoteles.

¿Cuál es situación actual de la ocupación hotelera y especialmente de su rentabilidad ante el incremento de los costes que se está registrando?

La ocupación en junio, aunque no estén totalmente cerrados estos datos, se ha movido entre el 85% y el 88% como media en Balears. Y en julio, también sin datos cerrados, estimamos que ha subido hasta un 92% o un 95%. Aunque queda mucho por vender todavía, y si no pasa nada raro, creemos que durante agosto se va a mantener ese 92% a 95%. Es una ocupación buena, especialmente ante las incertidumbres que había en invierno y el retraso con el que se activaron las reservas.

Esta demanda se ha reactivado además sin que haya sido necesario bajar precios durante la pandemia.

El precio se fijó con los touroperadores hace un año, y en esas fechas no teníamos ni idea de que íbamos a estar en junio con una inflación del 10,2%. No cabía en cabeza humana. Donde vamos a bajar es en la rentabilidad, aunque el resultado final lo conoceremos cuando acabe la temporada, ya que con la coyuntura actual es imposible hacer previsiones, porque nos están tocando todos los precios. Nosotros estábamos acostumbrados a pactar unos precios por los alimentos a principios de temporada y a que se mantuvieran estables durante todo el verano. Este año nada más abrir nos encontramos con las cartas de los proveedores diciendo que no podían respetar lo que se habían acordado y que no había garantías de poder entregarnos todo lo pactado. Pero nadie se está dando cuenta de la escasez de suministros y si nos falta algún producto lo estamos sustituyendo por otro. Esta subida de los costes no hemos podido repercutirla en nuestros precios hasta hoy, aunque son algo superiores a los de 2019, así que la rentabilidad va a bajar notablemente. Hay que tener en cuenta además que durante los dos años que hemos tenido menos actividad las cadenas hoteleras hemos aprovechado para hacer reformas e inversiones.

Volviendo al tema de la ocupación, ¿se están dando casos de overbooking?

No, es muy difícil que se produzcan situaciones así con los actuales sistemas de comercialización. No conozco ninguno de estos casos en 2022, es imposible.

El año pasado la temporada se alargó en algunas zonas hasta principios de noviembre. ¿Qué previsiones tienen para este año?

Espero que este año volvamos a tener una temporada larga. Casi todos los hoteles tenemos contratos con los touroperadores hasta el 31 de octubre, semana arriba o abajo, y esperamos llegar hasta esa fecha con buena ocupación. Ojalá viéramos que sigue habiendo vuelos y clientes, porque podríamos seguir abiertos más allá de lo previsto. Podríamos alargarlo todavía más si hay demanda, y todos deseamos que sea así.

¿Mallorca está en disposición de llegar, de forma estable, a temporadas de nueve meses?

Ojalá. Se necesita mucho trabajo, y sobre todo lo que necesitamos son vuelos. Nadando no va a venir nadie, y la operativa de las aerolíneas no depende de nosotros. Los touroperadores tampoco quieren asumir demasiados riesgos y por eso se centran en los meses que saben que van a vender. Si solucionáramos la conectividad, todo lo demás seria mucho más fácil.

¿Qué subidas de precios se están negociando con los touroperadores para la temporada de 2023?

En agosto cerraremos los acuerdos, y una cosa es lo que les pides a ellos y otra lo que luego están dispuestos a firmar. Es verdad que nuestra pretensión es llegar a un 8% o incluso un 10%, pero va a ser difícil por que las noticias que tenemos es que se avecina una crisis brutal a nivel europeo. Los costes nos han subido muchísimo, pero creo que al final tendremos que ser más moderados en los precios para no tener que hacer luego ofertas y evitar que se resienta la demanda.

Se quejan de escasez de trabajadores. ¿Cómo lo han arreglado para que no se rebaje la calidad del servicio?

Creo que el cliente no está notando la falta de personal que tenemos, porque los hoteleros de Mallorca tenemos personal muy fiel, muy antiguo, y nos está ayudando a formar a los nuevos trabajadores. No se está resintiendo el servicio. Los que quizás se están resintiendo más son los departamentos de recursos humanos, que se están volviendo un poquito locos con este tema. Es algo que debemos de afrontar, y ser capaces de ilusionar otra vez a nuestros trabajadores. Mucha gente se ha ido a otros sectores debido a la pandemia, porque no podían estar dos años sin trabajar y vivir únicamente de los ERTE.

Los sindicatos tienen la teoría de que se van a dar problemas de personal mientras el sector no sea capaz de dar empleo todo el año.

Me sorprende esa afirmación. Cuando he tenido que buscar camareras de piso para todo el año en alguno de nuestros hoteles y hemos propuesto a algunas de nuestras fijas discontinuas si querían pasar a fijas, muchas nos han dicho que no, porque prefieren trabajar ocho meses aquí y pasar el invierno en la península.

Uno de los argumentos para explicar la falta de personal es el precio de la vivienda en Balears. ¿Se han visto obligados a tomar alguna medida especial en esta materia?

Hay cadenas que tienen apartamentos. En BQ, en la zona norte, tenemos unos cuantos apartamentos y los hemos alquilado con preferencia a nuestros trabajadores con precios económicos. Encontrar alojamiento para nuestros empleados era mucho más fácil antes de que se pusiera de moda el alquiler vacacional. Pero el problema de la vivienda en las islas también lo tienen médicos y enfermeras, por ejemplo. Nos ayudaría que se persiguiera más ese alquiler vacacional cuando es ilegal, que sigue habiendo mucho.

¿Es partidaria de poner límites a la llegada de visitantes?

No, en absoluto.

La consejera delegada de la cadena Riu, Carmen Riu, sí ha planteado la necesitad de poner límites a las plazas turísticas al tener un territorio limitado.

Lo que ella señaló es la necesidad de no crecer y de poner límites al alquiler vacacional ilegal. Todos estamos cansados de ver gente por el centro de Palma con la maletita. Eso es lo que molesta más. Yo no siento que haya saturación. Tiene que haber otras formas de gestionar el éxito que no sea limitar la llegada de turistas, que es de lo que vivimos.

Hemos tenido problemas con las huelgas en algunas compañías aéreas y colas en la llegada de los británicos al aeropuerto. ¿Eso está deteriorando nuestra imagen como destino turístico?

Supongo que sí. Esas colas dan una sensación deplorable. Encontrarte con una cola porque solo hay una persona atendiendo para ver los pasaportes cuando llegas cansado por la noche tras el vuelo... Tiene que haber otras fórmulas para gestionarlo, como poner más personal en esos controles para evitar los cuellos de botella.

Usted ha hecho referencia antes a la crisis que se avecina por problemas energéticos y la guerra en Ucrania. ¿Con qué previsiones están trabajando de cara al invierno y a la próxima temporada?

Es una incertidumbre. Precisamente la crisis que se avecina es lo que nos da miedo a la hora de subir nuestros precios lo suficiente como para compensar el aumento de los costes. La crisis energética va a afectar a los hoteles. Lo que me preocupa es la petición de reducir el 15% el consumo, porque las cadenas hoteleras de Mallorca llevamos muchos años trabajando para rebajar nuestras necesidades energéticas y estamos ya bajo mínimos. Sería injusto que a los que nos pillan con los deberes ya hechos se nos exijan ahora ese mismo 15%.

¿A quién contenta más la nueva ley turística balear?

Yo creo que más o menos hemos llegado a un consenso. Lo más importante es la dirección en la que tenemos que trabajar. Hemos de apostar porque haya menos lesiones en las plantillas, por ser más sostenibles y luchar contra el cambio climático. Lo que menos me gusta de ella es la moratoria, que sobraba. Tampoco me parece bien que no se puedan ganar volúmenes sin aumentar plazas, porque se dificulta mejorar las zonas comunes y aumentar las categorías. No hablo de crecer a lo alto, sino a lo ancho.

El año que viene hay elecciones autonómicas. ¿Cree que esa ley sobrevivirá si entra un Govern de diferente color político?

Creo que sí, con alguna modificación quizás.

¿La gestión que se ha hecho de la pandemia en Balears para permitir la posterior reactivación económica ha sido correcta?

Ha habido una colaboración total. Desde el primer momento los empresarios hemos trabajado mano a mano con la Administración. Era una tormenta de ideas y es difícil saber qué se ha hecho correctamente. Todo el mundo ha hecho lo que ha podido y más, y ha sido un trabajo muy duro. La colaboración público-privada es imprescindible. El Govern ha tenido el consejo de líderes mundiales como Barceló y Riu. Hemos aprendido a colaborar y hay que seguir así. Y algo se habrá hecho bien cuando ahora todo el mundo quiere venir a Balears y no a otros sitios. Uno de cada cuatro turistas que ha venido a España ha escogido a las islas.

El año que viene toca negociar con los sindicatos un nuevo convenio colectivo para el sector. ¿Espera una negociación tensa con una inflación tan alta?

Nosotros pedimos entre un 8% y un 10% de aumento en nuestros precios, pero es porque nuestros costes han subido un 25% o un 40%. Lo que no pueden pedirnos es que subamos los salarios tanto como la inflación, porque no tiene ni pies ni cabeza. Y quiero pensar que esta inflación es coyuntural, no estructural. ¿El Gobierno le va a subir las retribuciones a los funcionarios un 10,2%? No lo creo. Ni siquiera sabemos todavía la merma en los beneficios que vamos a tener este año debido a ese aumento de los costes.

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