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Entrevista

Margaryta Yakovenko: «Le preguntaría a Putin por qué a mí, nunca lo hubiera creído»

Margaryta Yakovenko (Tokmak, Ucrania, 1992) es una periodista y escritora ucraniana residente en España, que a raíz de la invasión de Rusia se ha singularizado como «portavoz oficiosa» de una guerra inesperada que a su juicio Putin está ganando mientras Occidente cambia de canal.

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Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Cuál es la primera pregunta que le haría a Putin?»

Creo que por qué, es una pregunta que no deja de venirme cada día a la cabeza. Y en la parte que me toca, por qué a mí. Nunca lo hubiera creído, estaba convencida al cien por cien de que la guerra no ocurriría, nos hemos equivocado.

¿Hay que darle una salida a Putin, como insiste la diplomacia?

No hay que dársela, Putin no necesita una rampa de salida porque no está acorralado. Está ganando la guerra de Ucrania, ha ocupado el veinte por ciento de mi país.

Me ha arruinado la pregunta sobre quién va ganando la guerra de Ucrania.

Rusia. El agresor ha establecido su ley en territorio contrario, cuarenta millones de personas viven a diario con un miedo real.

¿Y quién está ganando la guerra de Ucrania en Europa?

Ucrania ya ha vencido en el terreno de la comunicación, pero las guerras no solo se ganan en los medios. Por eso hemos pecado de optimismo, y nos olvidamos del horror del conflicto.

¿Es usted la embajadora del impacto del conflicto en España?

Acabé asumiendo ese papel, con una presencia muy activa en medios desde el primer momento, pero ni el Gobierno ucraniano ni la embajada en España han contactado nunca conmigo. Así que no tengo título, soy la portavoz oficiosa del conflicto.

En televisión muestra usted una imagen inalterable.

Mira, por muy mal que yo esté por dentro, como mínimo nos dan voz. Por eso procuro mantenerme tranquila y serena para transmitir la información. Me he enfadado al escuchar según que cosas, pero no muestro tristeza ni emoción para que llegue el mensaje.

¿Votó a Zelenski?

No he podido votar en Ucrania ni en España, y probablemente no hubiera votado a Zelenski porque no le veía capaz de acabar con los dos grandes problemas del país, la corrupción y la guerra del Este.

¿Zelenski es un actor interpretando a Churchill?

Es muy bueno comunicando, pero su ejemplo político ha sido siempre Macron. Con otro presidente no se hubiera logrado que Ucrania estuviera en puertas de la Unión Europea, y también tiene mérito que Zelenski no abandonara el país, pero no participo en su glorificación.

Zelenski teme que los europeos «cambien de canal».

Ya hemos cambiado, porque es muy difícil mantener el mismo canal del horror durante cuatro meses. En verano se imponen los temas ligeros, como sabemos los periodistas. La guerra de Ucrania pierde audiencia, en realidad el seguimiento ha durado bastante.

Nuestro titular del pasado lunes: «La ayuda para los refugiados de Ucrania se desploma».

Se desploma, y lo noto. La atención de la gente no dura mucho, aparecen otras causas y noticias. También se desprestigió a quienes acogían a los ucranianos rubios y blancos, señalando una discriminación entre refugiados. Aunque es un comentario hecho con buena intención, ha jugado en contra de los unos y de los otros.

Esta guerra deberían pagarla los oligarcas.

No se atreven con ellos, siguen cobrando muy bien y Rusia financia la guerra con la energía. Vengo de un viaje por varias capitales europeas, y están llenas de turistas rusos.

¿Tiene amigos rusos?

No en mi caso, pero conozco amigos que han dejado de hablar con rusos que se creen la versión de su televisión y que no es una guerra. Se han quebrado muchas relaciones.

¿Hay que prohibir al tenista Medvedev, a músicos y bailarines?

Este tipo de medidas me plantea dudas. Son necesarias durante un tiempo limitado para marcar cierta firmeza. Los artistas no son culpables, pero son cómplices, aunque prohibir la cultura es un arma de doble filo.

Russia Today no se cierra y que Trump vuelva a Twitter.

Por mí, no. Si preguntas mi opinión, es que no estoy de acuerdo con lo que dices.

Nos falta tiempo para hablar del hartazgo de los millennials.

Somos la generación quemada y precaria por excelencia. Con las crisis continuas, caemos en la apatía, pero peor lo tienen quienes vienen después de nosotros.

¿Ha visitado urgencias por culpa de la guerra?

He visitado urgencias por la cantidad de trabajo que he acumulado estos meses, no he sabido decir que no. Pero tampoco ha sido estrés, sino una infección vírica.

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