Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las ratios, la solución a los problemas educativos cada vez más cerca

Un informe del Ministerio revela que las islas llevan años reduciendo el número de alumnos por grupo y por profesor, una de las batallas más polémicas de la comunidad

Una profesora da clase en un colegio de Palma. | MARÍA PEDRAZ

La reducción de las ratios de alumnos por clase es, sin duda alguna, una de las peticiones más reclamadas por la comunidad educativa. Lo cierto es que las investigaciones demuestran que la disminución de este indicador tiene efectos positivos; el profesor no puede atender bien a partir de un número determinado de estudiantes, por lo que reducir las clases permite educar de manera más personalizada e inclusiva.

En Baleares, según el reciente informe de Sistema estatal de indicadores de la educación publicado por el Ministerio, durante el curso 2019-2020 (el estudio siempre se publica con dos años de retraso, lo que permite conocer los datos del último curso organizado con normalidad), todas las ratios medias están por debajo de lo que marca la ley.

En Primaria, hubo 21,9 alumnos por grupo, 23,1 en la ESO y 24,7 en Bachillerato. Por otro lado, en el segundo ciclo de Infantil son 20,6 escolares, y en los ciclos de Grado Medio y Superior son 14,5. Las ratios más bajas son las de FP Básica (9,4) y las de Educación Especial (5,3).

Del informe llama la atención la leve diferencia entre centros privados y públicos, que están casi igualados en este sentido. En comparación al resto de comunidades, las islas se sitúan en la media o incluso por debajo del número de alumnos por grupo; en los ciclos de Grado Medio y Superior la diferencia se hace todavía más notoria, con 14,5 estudiantes de media en el archipiélago frente a los 20 estatales.

Un indicador con la misma relevancia pero con menos controversia es la cifra de alumnos por profesor. Algunos centros empiezan a apostar por grupos grandes, de unos 60 o 70 alumnos, con codocencia, es decir, varios maestros trabajando a la vez en el aula. La solución mágica no existe, aunque esta permite, según las autoridades educativas, más eficiencia e impacto directo en las aulas con menos recursos.

Si se dividen todos los alumnos de Baleares entre todos los docentes, teniendo en cuenta Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP, el resultado es 10,8, mientras que a nivel estatal son 12. El archipiélago es la sexta comunidad con la cifra de alumnos por docente más baja; un número que se ha ido reduciendo con los años, teniendo en cuenta que la población escolar se ha incrementado desde el curso 2010/11 en más de 25.000 alumnos.

Otro indicador educativo revelador es la tasa de repetidores. Pese a que esta cifra persigue al archipiélago y merma su calidad educativa, desde la conselleria de Educación insisten en que, en realidad, la repetición es una «mala medida» porque no mejora los resultados y alimenta el abandono escolar.

Históricamente, España ha sido uno de los países con más repetidores. Y Baleares, de las comunidades autónomas con una tasa más alta. Afortunadamente, esta tendencia está cambiando, según pone de manifiesto el informe. En Primaria ha habido una disminución de repetidores de más del 50% en cinco años. En la ESO, aunque el descenso no ha sido tan acusado, se han reducido entre un 18% y un 20%.

Desde antes de la Lomloe, que planta cara a la alarmante tasa de repetición, los centros ya llevan años trabajando para que esta medida se aplique solo si se considera que ayudará al alumno. Hace dos años, el porcentaje de repetidores de Primaria en las islas se situó por debajo de la media estatal en todos los cursos. Unos datos que dan esperanza a la comunidad educativa balear, que ya se sitúa lejos de la realidad que hace años la castigó con las peores cifras del país.

Compartir el artículo

stats