Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

BOULEVARD

Boulevard | Simpáticas estampas de la vida judicial mallorquina (I)

Al Consejo Fiscal de Madrid: -¿Es frecuente que dimita un cargo de este nivel? -No existen precedentes. -¿Cómo se explica entonces? -Porque estas cosas solo pueden suceder en Mallorca.

Si las paredes del Palacio de la Audiencia hablaran, sus inquilinos y frecuentadores tendrían que callarse.

Largos años observando la vida judicial mallorquina invitan a recoger un ramillete de sus estampas más simpáticas, que pueden contribuir a atemperar la histeria desatada por jueces y fiscales contra jueces y fiscales que se limitan a cumplir con su deber:

1. Muchas décadas atrás, una de las cuatro máximas autoridades de la administración de justicia tenía la mala costumbre de cobrar al contado, y de recibir el dinero en el patio de la Audiencia. Se montó un dispositivo con funcionarios que todavía viven, para pillarlo in fraganti. Recibió un chivatazo, con toda probabilidad de otro cuerpo policial, y se frustró la operación.

2. Algunas décadas atrás, un juez de Palma interroga a dos ejecutivos de la banca de costumbre que, adiestrados en la omertà, no saben y no contestan. El magistrado se dirige a su funcionario, «prepáreme por favor dos órdenes de prisión». Los bancarios recuperan la memoria prodigiosamente. A nadie se le ocurrió hablar de amenazas porque no lo son, salvo al protagonista de la escena.

3. Muy a finales del siglo pasado, el teniente fiscal de Balears dimite en pleno escándalo financiero. La situación es tan anómala que llamo al supremo Consejo Fiscal en Madrid y, en aquellos tiempos de periodismo real sin jefes de prensa, me responde el número dos de la fiscalía:

-¿Es frecuente que dimita un cargo del nivel de un teniente fiscal?

-No existe ningún precedente de una dimisión a este nivel.

-¿Cómo se explica entonces lo ocurrido?

-Se explica porque estas cosas solo pueden suceder en Mallorca.

4. Estoy sentado junto al juez, el fiscal se encuentra al otro lado de la mesa. El primero le suelta al segundo:

-¿Te imaginas si hubiéramos encarcelado al conseller?

El fiscal desvía la conversación. En efecto, hubiera cambiado la historia de la corrupción en Balears. El conseller ni se imagina de la que se libró. A nadie se le ocurriría llamarlo amenaza, salvo al protagonista.

5. En un caso de torturas en la sede de la Policía Nacional, investigado con mucho menos entusiasmo que cuando se queja Cursach, la magistrada monta una pistola descargada durante el juicio, antes de condenar. Gran polvareda ante el Supremo, que se limita a señalar que hay maneras más educadas pero no rebaja en un día la pena por el incidente, que pasa por alto.

6. El juez decisivo del tribunal me llama poco antes de que comience el proceso por alta corrupción. Voy a su casa una tarde y me alecciona:

-Tened cuidado, no os entusiasméis en el periódico con este caso. Apesta, pero acabará en nada.

En efecto, absolvieron y absolvió. Nadie habló de un comportamiento viciado, salvo el protagonista.

7. En uno de los infinitos juicios contra UM, tan parecidos que me liberarán de detallarlo, el presidente se dirigió con brusquedad a los acusados. Gran polvareda ante el Supremo, que se limita a señalar que hay maneras más educadas pero no rebaja en un día la pena por el incidente, que pasa por alto.

8. Dado que ya me habían imputado junto a Felipe Armendáriz por revelación de secretos, de donde salimos gracias a la respetuosa actuación de la fiscalía de entonces con la libertad de prensa, acudo con recelo y con Andrés Ferret a comer con uno de los jueces más importantes de Mallorca. Bromeamos sobre los posibles miembros de la jet que figuran en la investigación secreta. De repente, el magistrado abre misterioso su maleta y extrae un tomo del sumario original, donde figura el Gotha de la sociedad mallorquina como partícipe en el tinglado. Nadie advirtió una violación formal, salvo el protagonista.

9. Esta semana, el fiscal del caso confeti asegura que dicha denominación desvirtúa lo ocurrido en su contra, porque «entiendo que se tienen que vender diarios». He vendido diarios en un semáforo, un trabajo duro, y le aseguro que mi primera regla para tener éxito comercial en prensa sería no hablar de fiscales. También es posible que cinco años de investigación me hubieran dado tiempo para aprender que «ignífugo» es lo contrario de «inflamable», aunque una palabra esdrújula siempre mejora una acusación.

(Continuará)

Reflexión dominical tartamuda: «¿Has visto alguna vez a un rapero leyendo un periódico?».

Compartir el artículo

stats