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Diario de Mallorca

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Los controladores aéreos barajan convocar huelga en verano

En el aeropuerto de Palma, con el tráfico disparado, la plantilla es menor que la de 2019

Los controladores decidirán en Barcelona, a finales de mes, si van a la huelga. B.RAMON

Los controladores aéreos barajan convocar una huelga general este verano. La falta de personal, que en el caso del aeropuerto de Palma está por debajo de la que había en 2019, a pesar de la recuperación del tráfico a niveles incluso superiores a aquel año, el desgaste por las cargas de trabajo y la negociación del convenio colectivo son las razones por las que a finales de junio se tomará la decisión de ir a un paro nacional.

Será en una asamblea en la que estarán representados los trabajadores de los cinco centros de control de Enaire (el de Palma, Madrid, Barcelona, Sevilla y Gran Canaria), y que se celebrará a final de mes en Barcelona, cuando se analice si finalmente se opta por hacer huelga, indicaron ayer fuentes de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) su sindicato mayoritario.

En la asamblea de Barcelona los controladores volverán a debatir con los mismos problemas que arrastran desde hace una década, por ello se plantear ir a la huelga, confirma Susana Romero, portavoz nacional de USCA.

Además de afrontar la negociación del convenio colectivo, la falta de plantilla está calentando el ambiente, después de que ya es cosa del pasado los dos años en los que la reducción del tráfico cayó por la pandemia.

En el caso del centro de control en Mallorca y la torre los números no cuadran, con menos trabajadores que en 2019, advierten desde USCA, cuando según la evolución del tráfico ya se han disparado los registros previos a la crisis sanitaria, casi un 10 % según datos de abril, coincidiendo con Semana Santa, de acuerdo con datos de Enaire, el gestor de la navegación aérea. Fue el mayor incremento a escala nacional. Y en el primer cuatrimestre ya han crecido las operaciones un 0,5 %, lo que lleva a imaginar cómo será el verano 2022 en la isla.

En la torre de control, a cargo de los aterrizajes y despegues en Son Sant Joan, se cuenta con 53 controladores, cuando hace tres años eran 55, según los datos facilitados por USCA Baleares. En el centro de control (gestiona los sobrevuelos y aproximaciones de aeronaves) se ha pasado de 131 a 126 trabajadores. En total supone 7 controladores menos en el tercer aeropuerto con mayor tráfico de la red de Aena y en el que cada temporada alta se dispara el tráfico comercial y a raíz de la pandemia aún más el de los jets privados.

Según Enaire, este verano en Mallorca habrá más controladores que en 2019, once en concreto. Sin embargo a USCA no le cuadran las cifras. Alegan que hay cuatro en instrucción que sustituirán a cuatro que se jubilan, además de que el personal es cada de vez de edad más avanzada. Denuncian que un estudio psicosocial que hizo Quirón por encargo de Enaire en los cinco centros reveló la situación crítica de este colectivo por el desgaste profesional que enfrentan por sus plantillas deficitarias. La empresa pública no ha hecho nada por remediarlo, más allá de cursos con técnicas «tipo mindfulness».

En diciembre de 2010 los controladores protagonizaron una huelga que conllevó una larga batalla judicial. Se les acusó de abandonar sus puestos de trabajo y se decretó el primer estado de alarma en España. Finalmente la Justicia dictaminó que no se produjo tal situación y el cierre del espacio aéreo no se les pudo imputar.

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