Un año de «ensayo, prueba y error» para alumnos y profesores

Los centros trabajan a contrarreloj para preparar el primer curso de la Lomloe y coinciden en la premura de los plazos para aplicar los currículos

Una profesora da clase en un colegio de Palma.

Una profesora da clase en un colegio de Palma. / María Pedraz

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Pueden estar más o menos de acuerdo con los cambios, los contenidos o la nueva manera de entender la enseñanza que implica la Lomloe. Sin embargo, los profesores y equipos directivos coinciden en una cuestión: la preocupación por lo ajustado de los plazos y el poco tiempo que tienen para poner en marcha todo lo que se propone.

Los claustros de profesores de varios institutos, como el IES Madina Mayurqa o el IES Josep Maria Llompart, ya han remitido escritos oficiales a la conselleria de Educación para exponer su preocupación por lo «precipitado» que es aplicar tantos cambios el curso que viene y solicitar una prórroga de, por lo menos, un año para implantar la nueva ley.

Según explican dichos escritos, el curso que viene plantea toda una serie de incógnitas que todavía no se pueden resolver, y es difícil ofrecer una educación de calidad si no ha habido tiempo para que los docentes y equipos directivos se preparen y se formen como es debido. Una reforma educativa siempre implica incertidumbre, aunque en esta ocasión incluso los sindicatos de enseñanza han denunciado en varias ocasiones que la tardía aprobación de los nuevos currículums perjudicará a la hora de aplicarlos de forma efectiva en los centros educativos.

«Entre los profesores hay malestar y nerviosismo. Vamos a tener que correr para llegar al curso que viene, porque al fin y al cabo la ley implica enseñar de una manera completamente diferente», explica una profesora del IES Nou Llevant. «El próximo año será de ensayo, prueba y error para todos», asegura la docente, que insinúa que aunque para los maestros sea un año de transición, la formación de los estudiantes no debería verse afectada. «Todavía estamos preparando el curso que viene con borradores, ni siquiera tenemos los currículos definitivos», apunta.

En todo caso, el conseller de Educación, Martí March, no tiene la autoridad para dilatar el proceso de implantación de la ley. En su lugar, el departamento ha tratado de transmitir un mensaje de tranquilidad a los centros educativos, y aplicará medidas de flexibilización, acompañamiento y formación para incorporar los nuevos currículos.

El propio director general de Planificación, Ordenación y Centros, Antoni Morante, reconoció en la Mesa Sectorial de Educación el pasado 3 de mayo la premura de los plazos de aplicación, aunque justificó que vienen dispuestos en el calendario de la Lomloe. En este sentido, la Conselleria ha puesto en marcha un plan de formación del profesorado que se alargará durante todo el curso.

Pese al esfuerzo de la cartera del Govern, en las escuelas impera la incertidumbre. El director de un instituto de Palma alega que, pese a no tener la competencia para prorrogar la aplicación de los currículos, el conseller podría solicitarlo al Ministerio de Educación. Sin embargo, cabe recordar que el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, ya adelantó el pasado mes de abril en una entrevista concedida a este diario que no habrá prórrogas, ya que para cambiar los plazos habría que aprobar otra ley en el Congreso de los Diputados, y la intención del Ministerio no es tramitar otra normativa.

De cara al año que viene, explica el mismo director, ni siquiera tienen claro cómo formular las situaciones de aprendizaje, es decir, la unidad básica de programación que plantea la Lomloe. Esta propuesta supone un giro en el modelo educativo, ya que se pondrá a los alumnos en la tesitura de resolver de manera satisfactoria problemas relacionados con su día a día. Dicho de otra manera, la ley pretende que lo que sucede en el mundo no sea algo ajeno a lo que viven los estudiantes. Más allá de los juicios de valor sobre esta nueva manera de aprender, el director deja claro que «falta tiempo» para preparar las situaciones de aprendizaje en las que se apoyará el nuevo modelo.

Septiembre es la fecha límite para tenerlo todo listo. Los nuevos currículos se implantarán este próximo curso en la totalidad de los cursos de Infantil, y en los impares de Primaria, ESO, Bachillerato y Formación Profesional. A partir del año académico 2023-24, la ley se incorporará en el resto de cursos. Mientras los centros trabajan a contrarreloj para llegar a tiempo, los sindicatos insisten en que las prisas podrían llegar a ser contraproducentes para toda la comunidad educativa.

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