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Eduardo Magaldi: «Hoy en día se justifica el abuso de los jóvenes por no tener experiencia laboral»

Inmerso en la negociación del Estatuto del Becario, asegura que «no se puede legislar pensando en la bondad de las empresas»

Eduardo Magaldi: "Mallorca es un buen sitio para trabajar, pero hay que implementar políticas adaptadas a la realidad"

Eduardo Magaldi: "Mallorca es un buen sitio para trabajar, pero hay que implementar políticas adaptadas a la realidad" MARÍA PEDRAZ

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Eduardo Magaldi: "Mallorca es un buen sitio para trabajar, pero hay que implementar políticas adaptadas a la realidad" Nair Cuéllar

Eduardo Magaldi (Cantabria, 1989), graduado en Relaciones Laborales, es desde 2018 portavoz confederal de RUGE (Revolución Ugetista), la asociación de jóvenes del sindicato UGT. Se encuentra en estos momentos inmerso en la negociación del Estatuto del Becario junto a la patronal y al Ministerio de Trabajo. En este sentido, ve prioritario «establecer mecanismos de control sobre las prácticas no laborales», motivo por el que reivindica un Registro Nacional de las mismas.

-El Gobierno quiere que el Estatuto del Becario esté aprobado antes de que empiece el próximo curso, ¿lo ve factible?

-Sí, lo que pasa es que tampoco hay que volverse loco con los tiempos. Nosotros queremos ese plazo, creemos que es realista. De hecho lo que podría quedar más allá sería adaptar después algún plan más formativo que recoja ciertas prácticas curriculares, que eso se puede hacer durante el curso siguiente y puede haber ahí un periodo transitorio para esas titulaciones. Pero yo creo que puede estar perfectamente listo. Ahora bien, nosotros tampoco somos de la idea de que haya que acelerar las cosas o dejar cosas fuera solo para llegar a un plazo.

-¿Qué es lo que más le ha impactado descubrir tras el estudio sobre prácticas no laborales?

-El modelo de negocio que han montado ciertas empresas, las escuelas de negocio y las plataformas de empleo entorno a esta figura. Parece increíble que con una legislación que si la lees parece que es garantista, se pueda distorsionar tanto. Eso lo que te advierte es que no puedes legislar pensando en la bondad de las empresas, tienes que estar legislando como para el Lazarillo de Tormes, para la trampita, porque lo que hacen estas empresas es que aprovechan esa necesidad de inserción de la gente joven que ya acabó de estudiar para ofrecerles un Máster, muchas veces no homologado, para poder hacer prácticas y realmente se incorporan a trabajar y cubren puestos de trabajo con ellos. Es el modelo perfecto, pero del fraude.

-Hay gente que se ofende cuando un becario se queja de sus condiciones, por aquello de ‘yo pasé por lo mismo’, ¿hemos normalizado esta situación?

-En nuestro país hay una normalización de la discriminación por edad, justificamos que se pueda abusar de una persona solo por ser joven, por no tener experiencia profesional. Tiene que pasar por ese periodo de abuso hasta que ya tenga derecho a tener un puesto de trabajo de calidad, con condiciones, estable. Es una situación que tenemos que tumbar.

-¿Usted ha sido becario?

-¿Sí.

-¿Ve diferencias entre el trato que recibió y el que se da ahora?

-Sí. Yo tuve suerte y mis prácticas estaban muy bien, iba siempre con mi tutora a todos los sitios, me iba formando. Yo veía que esa persona estaba gastando tiempo de trabajo para formarme a mí. Creo que es el ejemplo perfecto de práctica, para lo que tienen que servir. Cuando he visto todo el abanico de fraudes posible me he asombrado, porque en mi caso tuve suerte.

-¿Cree que el Estatuto incluirá sus propuestas, que se pondrá fin a los abusos?

-Creo que sí, lo que pasa es que aparte de todas estas mejoras normativas que vamos a introducir, con muchas garantías, muchos más derechos, estamos siendo bastante pesados para que haya mecanismos de control y de seguimiento efectivos, porque sabemos que ante la nueva normativa va a haber un grupo de personas que se van a sentar y van a buscar la trampa. Porque se ha hecho siempre y ahora con la reforma laboral lo vuelven a hacer. Por eso nos empeñamos en que haya un registro de prácticas, un centro que haga ese seguimiento, que haya una inspección de Trabajo que pueda actuar de manera más rápida y efectiva y que los representantes de los trabajadores puedan acceder a esa información. Es decir, que haya elementos externos que puedan vigilar.

-Hablan de un ahorro anual para las empresas de 3.300 millones en salarios. ¿Cree que están dispuestas a renunciar a algo así?

-No es que las empresas estén dispuestas o no. No es lo que quieran o dejen de querer, es que aquí hay una normativa y todos nos marcamos unas reglas del juego que estamos detectando que hay compañías que se saltan cometiendo fraudes. Entonces, les guste o no hay que meterles dentro de las reglas del juego. ¿Qué pasa? Que ahí están los grupos de presión y nosotros nos tenemos que hacer fuertes, visibilizar todo esto en los medios para que se sepa y se vea cuál es el fraude que se está cometiendo para poder revertirlo.

-¿Se plantea, quizás, una subvención del Gobierno para que las compañías no se muestren tan reticentes?

-No es tanto eso. Creemos que si dentro del proceso educativo, la persona joven tiene que pasar un periodo de prácticas en una empresa, se tiene que cuantificar y recoger igual que se recogen otros aspectos dentro de las titulaciones, de los planes de estudio. Y ahí habría que ver quién tiene que asumirlo, si las universidades, las compañías...Es decir, nosotros no cargamos todo el peso en las empresas, pero creemos que es lógico que si una persona va a tener que ir a un centro nuevo, se va a tener que desplazar y que por lo tanto eso sea recompensado, que no tenga que salir de su bolsillo.

-En términos laborales, ¿cómo ve a los jóvenes hoy en día?

-Con ganas de trabajar. Lo que veo es que no paramos de pedirles que se formen más, cumplen todo lo que les pedimos hasta acabar la etapa educativa y después nosotros como sociedad no respondemos, no les damos una estabilidad para que puedan desarrollar su proyecto de vida, y esto puede generar una distorsión muy grande, porque si no se les incluye en el modelo, no lo van a hacer suyo. No explicamos cómo es el modelo en el que nos hemos planteado todos vivir, y qué pasa, que si después se van a incorporar a él y no llegan a entrar, igual prefieren otra cosa, y es cuando crecen los populismos y las corrientes de extrema derecha. Que no los estoy justificando, pero, si queremos que no crezcan esos discursos, tenemos que dar oportunidades a los jóvenes.

-El precio de la vivienda, por ejemplo, está por las nubes en las islas ¿Es Mallorca un buen sitio para que los jóvenes puedan trabajar?

-Yo creo que Mallorca es un buen sitio para trabajar, pero como cualquier otro. Lo que hay que hacer es implementar políticas que vayan adaptadas a la realidad territorial de ese lugar para dar oportunidades a todo el mundo.

-¿Cuáles son los principales retos laborales a los que se enfrentan hoy en día?

-Hay bastantes retos. Creo que hay un gran cambio entre los jóvenes que se enfrentaban al mundo laboral en los años 80 y ahora. Ahora es más convulso todo y los cambios son mucho más rápidos, lo que nos obliga a estar más preparados y más atentos a todo. Como grandes retos destacaría la digitalización, que ha implicado que con un nuevo lenguaje, con un lavado de cara, se hayan traído modelos que ya creíamos pasados. Además no podemos olvidarnos del teletrabajo. Estar conectados está trayendo también muchos problemas de no tener ese derecho a desconexión, además de estar elevando el nivel de estrés entre los trabajadores, y esto va a afectara su salud mental.

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