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Diario de Mallorca

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Gonzalo Boye: «Valtònyc volverá a Mallorca cuando quiera y pueda, no porque le obliguen»

«Sería muy irresponsable decir cuándo va a poder volver»

Gonzalo Boye, junto a Josep Miquel Arenas ‘Valtònyc’, en una imagen de archivo. | EFE

Los últimos días han sido de una intensidad superior para Gonzalo Boye, Josep Miquel Arenas Valtònyc y su equipo. Este martes la justicia belga decidió denegar definitivamente la entrega a España del rapero mallorquín después de volver a estudiar su caso a raíz de la petición del Tribunal de Casación.

Con el tono sereno y reflexivo que acostumbra, Boye afirma que se trata de «un punto final a una persecución que nunca debió iniciarse, porque todo esto es una falta de respeto por parte de las altas instancias jurisdiccionales sobre la libertad de expresión». Declara que ha quedado demostrado «una vez más» que la justicia española «ha chocado con la europea y ahora Josep [Valtònyc] puede estar tranquilo, recomenzar una vida normal y poco a poco iremos ampliando el ámbito en el que se pueda mover».

Sobre la situación actual y los próximos movimientos, el abogado relata que Valtònyc está «tranquilo» en Bélgica y, tras la importante victoria, esperan que dentro de poco pueda hacerlo por toda la UE. No toda, añade, «en toda menos en España»: «En algún momento se reconducirá la situación en España, pero ahora ya se puede ir a dormir tranquilo, sabiendo que al día siguiente no le van a extraditar».

El futuro que se abre a partir de ahora es, cuanto menos, incierto. Por ello, Boye explica que «por ahora, no puede volver»: «No creo que sea dentro de mucho tiempo, pero no lo sabemos. Sería muy irresponsable por nuestra parte decir cuándo va a volver, pero lo más importante es que no le van a llevar a la fuerza. Valtonyc volverá cuando quiera y pueda, no porque le obliguen».

El jurista recuerda que Arenas llegó a Bélgica con 24 años «exiliado y con una mano delante y otra atrás, en una situación muy compleja». A partir de ahí, apostilla, «pasan cuatro años de una lucha jurídica tremenda. Él siempre estuvo firme y aguantando la tensión. Hay que recordar que falleció su madre durante ese proceso. Llega un momento, como es natural, que un chaval joven suelte la carga de tensión, como se vio en sus declaraciones tras conocer que no le extraditaban».

Confiesa que la mañana del martes fue intensa y complicada porque la sentencia podía cambiarlo todo. Ese día, cuenta, se juntaron a las 7:30 horas en Bruselas, y se fueron con otras dos personas en el tren hacia Gante para conocer la sentencia: «Josep iba, como es obvio, nervioso y preocupado. A veces se nos olvida que estamos hablando de un ser humano, y en su caso muy joven». Finalmente, la justicia falló a su favor, y desató una emoción poco habitual en el músico, que se sintetizó en su discurso ante los medios: «Decidí venir [a Bélgica] por una cuestión de derechos fundamentales y al final así ha estado, he defendido la libertad de expresión lo máximo que he podido».

Boye expresa su convencimiento de que, a partir de ahora, Valtònyc «va a sufrir una explosión creativa y se va a sentir libre para seguir haciendo lo que ya hacía en Bélgica: hacer música, formarse, estudiar, etcétera. Es una persona intelectualmente muy inquieta».

Asimismo, recuerda que a raíz de una «errónea y antidemocrática» interpretación del derecho en España, se llega a cambiar el derecho en Bélgica pero nada cambia en España: «El efecto dominó pasa por toda Europa, pero se detiene en España porque este país se siente inmune a esas interpretaciones democráticas y a esa interpretación europea. Eso es lo triste y peligroso».

«En algún momento las altas instancias jurisdiccionales deberán transitar hacia la democracia y leer y estudiar lo que pasa en Europa. No podemos renunciar a ese cambio, pero no estoy seguro de que se vaya a producir», concluye.

En la única entrevista que ha concedido, al digital Vilaweb, el rapero se sincera y habla de su situación en las últimas semanas: «He soñado muchas veces que estaba en Mallorca y me perseguían para encerrarme. O que quería huir a Bélgica y no podía. O que estaba en Mallorca y que todo el mundo que me encontraba me daba la espalda».

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