Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una rebelión de los servicios médicos evitó el control externo de las ‘peonadas’

El IB-Salut admitió ayer que la UAC está operativa pero que «pacta» las derivaciones con los hospitales

Una imagen de una intervención en un centro hospitalario

Una silente rebelión de los servicios médicos evitó que el Servei de Salut desarrollara en toda su amplitud la anunciada Unidad de Admisión Corporativa, un nuevo organismo para manejar las listas de espera desde los despachos de Reina Esclaramunda sin las «influencias» que estos departamentos asistenciales podrían ejercer sobre sus respectivas gerencias hospitalarias.

El IB-Salut señaló ayer que la Unidad de Admisión Corporativa (UAC) estaba en funcionamiento y que es el organismo que decide y prepara las derivaciones de consultas médicas o intervenciones quirúrgicas a los centros sanitarios concertados con el objeto de reducir las listas de espera asistenciales. Pero admitieron que su actuación es pactada previamente con las diferentes gerencias hospitalarias.

Este hecho cobra relevancia tras la reciente destitución del jefe del servicio de Traumatología de Son Llàtzer, el doctor José María Rapariz, «por pérdida de confianza», señalaron desde el Servei de Salut sin precisar nada más. Esa «pérdida de confianza» se produjo pocos días después de que este diario denunciara irregularidades en las peonadas (actividad extraordinaria realizada en horario de tarde y remunerada aparte) en ese mismo hospital.

Una actividad extraordinaria que el propio subdirector de Atención Hospitalaria y Salud Mental, Francesc Albertí, admitió que era organizada por la dirección médica y de enfermería de cada hospital en estrecha colaboración con los diferentes servicios médicos del centro.

Aunque ante la comisión de presuntas irregularidades en la realización de esas peonadas, Albertí subrayó que «las gerencias hospitalarias» eran las que tenían que llevar a cabo este control. «Y me consta que lo hacen», señaló zanjando la cuestión.

No obstante, el mero anuncio de la puesta en marcha de la citada Unidad de Admisión Corporativa a finales del pasado año, ya desató una fuerte polémica.

Así, al detallarse que la nueva unidad decidiría qué enfermos eran derivados a los quirófanos de las clínicas privadas sin consultarlo previamente con los servicios quirúrgicos a los que pertenecían, produjo un fuerte malestar entre cirujanos de todos los hospitales públicos.

«En estos momentos estamos operando mañanas, tardes y fiestas de guardar» para rebajar el número de pacientes que esperan, apuntaba un cirujano en esos momentos de crispación. «Y No somos muebles de quirófano», recordaba otro lamentando el poco reconocimiento del IB-Salut a su labor y advirtiendo de que «la complejidad de muchas operaciones no permitirá que sean derivadas a una sanidad privada que carece de recursos para acometerlas. Lo podrán derivar, pero al día siguiente nos lo van a devolver».

Varias gerencias y direcciones médicas hospitalarias se habrían posicionado en contra de este control externo de las peonadas anticipándose al malestar que iba a crear en estos servicios médicos con los que trabajan día a día.

Actividad extra: «Hay quién se la autogenera»

Fuentes sanitarias de Son Llàtzer reiteraron ayer, reclamando el anonimato para evitar represalias, que la destitución de Rapariz obedece a irregularidades cometidas por su servicio con las peonadas. Y lamentaron que el caso se cierre con una destitución y sin que se abra ningún expediente sancionador a nadie cuando, denunciaron, «hay servicios médicos que se autogeneran las peonadas. ¿Cómo se explica si no que en su horario matutino solo hagan tres intervenciones y en las tres o cuatro horas de la tarde realicen siete?», se preguntaban a modo de ejemplo.

Aunque desde el IB-Salut remarcaron que las peonadas no premian la ineficacia al constatarse antes de concederlas que en el horario oficial se trabaja al ritmo que toca, las citadas fuentes pusieron en duda que fuera posible este control en procesos con tanta variabilidad. Otras fuentes, estas sindicales, apuntaron a que el IB-Salut debería ser más transparente e informar cada semana en el Parlament sobre el manejo de las listas de espera con actividad extraordinaria remunerada aparte.

Compartir el artículo

stats