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Diario de Mallorca

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Polémica sobre los festivos en Baleares: «La tradición del 26 de diciembre nos representa más que el 1 de marzo»

La supresión de la segunda fiesta de Navidad como día inhábil en Baleares ha abierto el debate sobre el calendario laboral de los trabajadores

La última decisión es de los ayuntamientos, que pueden señalar dos festivos más. B. Bonal

La supresión del 26 de diciembre, segunda fiesta de Navidad, como festivo autonómico en Baleares, ha abierto un intenso debate sobre el calendario laboral en las islas. Algunos expertos y autoridades aseguran que las fechas escogidas atienden a un ideario católico, ajeno a la realidad sociocultural de los ciudadanos del archipiélago.

Es el caso del líder de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, que considera que tener dos festivos locales "es muy poco margen para cubrir las fiestas tradicionales y arraigadas en la cultura de las islas".

En palabras a este diario, el coordinador ha lamentado que se libre en fechas "que no tienen ningún tipo de vinculación histórica ni emocional con esta comunidad autónoma, como el Día de la Hispanidad el 12 de octubre o el día de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre", pues los isleños "no fueron partícipes" de ninguno de los dos acontecimientos, mientras que otras fechas son mucho más sentidas: "Si tengo que elegir, incluso prefiero que sea festivo el 26 de diciembre antes que el 1 de marzo, la segunda fiesta es una tradición que nos representa".

Para Apesteguia la solución es que el Estado conceda "más capacidad de decisión" a las regiones para que cada autonomía marque sus propias fechas; en Baleares, por ejemplo, se podría llegar a plantear librar en las Diadas oficiales, como Sant Antoni o Sant Joan, según propone el líder. "Además, en algún momento habrá que hablar sobre qué hacemos con otros sentimientos religiosos, porque la mayoría de festivos vienen de un acuerdo entre el Gobierno y el Vaticano".

En líneas similares se expresa el conocido glosador y experto en cultura popular, Felip Munar, también colaborador en Diario de Mallorca, que sentencia que la segunda fiesta "es sagrada y no se tendría que eliminar de ninguna manera", porque se trata de una celebración con "siglos de historia detrás", que hasta supone "una manera de entender el mundo, socializarse y compartir".

"El uno de marzo, en cambio, no es un festivo tan sentido, la gente no suele saber qué se conmemora, a diferencia de la segunda fiesta, que nos representa mucho más", zanja Munar.

Tanto es así, que Munar advierte que al hacer este tipo de cambios "se tiene que ir con mucho cuidado": "Ni siquiera la iglesia eliminó fiestas paganas en Mallorca, sino que las cristianizó", avisa. Pese a la "clara equivocación" de la Administración, el experto afirma que muchos ciudadanos llevarán a cabo igual la celebración, sea o no un día hábil, y lamenta que "desde Madrid se toman decisiones de forma fría, sin conocer el contexto de cada comunidad".

En las redes sociales, la polémica también está servida. Multitud de mallorquines cuestionan la decisión del Ejecutivo autonómico, que deja la última baza en manos de los ayuntamientos: "¿Qué tiene de malo esta tradición tan nuestra que solo el PP se había atrevido a tocar?", cuestiona un usuario. También el diputado de Més Joan Mas 'Collet', se ha pronunciado en Twitter. "Es una cuestión de soberanía", subraya, al tiempo que manifiesta: "Tenemos derecho a decidir qué días de fiesta queremos".

Por su parte, el profesor de la UIB Gabriel Bibiloni, filólogo y experto en sociolingüística, recuerda que la segunda fiesta no es solo una cuestión de "identidad cultural", sino también de "igualdad", pues hace posible la tradición que existe en las parejas mallorquinas de celebrar la comida de Navidad en casa de uno, y la del día siguiente en casa del otro.

Pese a que se trata de "un tema de ideologías", Bibiloni también considera que el 26 de diciembre, día de Sant Esteve, "simboliza mejor a la comunidad" que otras fechas, como el 1 de marzo —el Día de les Illes Balears—, o el 12 de octubre: "Es una tradición muy arraigada, bajo ningún concepto debería suprimirse".

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