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Pánico al desabastecimiento en Mallorca: «Hago acopio por si acaso, nunca se sabe lo que pasará»

La supuesta crisis de suministros que enloquece a los mallorquines vacía las estanterías de los supermercados y llena las gasolineras ‘low cost’ de conductores que buscan el combustible más barato

Pánico al desabastecimiento en Mallorca: «Hago acopio por si acaso, nunca se sabe lo que pasará»

Pánico al desabastecimiento en Mallorca: «Hago acopio por si acaso, nunca se sabe lo que pasará» Bernardo Arzayus

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Pánico al desabastecimiento en Mallorca: «Hago acopio por si acaso, nunca se sabe lo que pasará» Irene R. Aguado

La situación no tiene nada que ver con la de marzo de 2020, pero las imágenes que está dejando son igual de sobrecogedoras. Esta semana, la psicosis que durante la pandemia terminó con el papel higiénico, ha vuelto a las estanterías de los supermercados mallorquines, en especial las de aceites, y a las estaciones de servicio de la isla.

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El miedo a que la guerra entre Ucrania y Rusia paralice el suministro de productos de primera necesidad y dispare los precios ha sido el principal móvil para la avalancha compulsiva de compras. Sin embargo, este temor se ha acrecentado por bulos como el de un supuesto transportista que amenaza a los ciudadanos con bloquear la capital el lunes, pese a que la patronal balear ya aclaró que no se sumarían a la huelga de transporte nacional que hay programada.

«Ayer mucha gente tenía miedo de que nos quedáramos sin combustible, incluso nos preguntaron si íbamos a cerrar. Tranquilidad, por favor, eso es totalmente falso», aclara una de las dependientas de la gasolinera de la calle Manuel Azaña, Ángela Vargas. La trabajadora asegura que a sus superiores no les ha llegado ninguna información de desabastecimiento en las estaciones de servicio, y cree que «Internet ha sido muy perjudicial en esta crisis; a la gente le llega un audio y nadie lo comprueba», lamenta: «Pido calma, es verdad que la gasolina está muy cara, pero sin carburante no nos quedaremos».

Mientras tanto, estos días los ciudadanos se dividen entre los que hacen aprovisionamiento por el miedo a la escasez, y los que tratan de no dejarse llevar por el pánico: «Yo no creo que tengamos que estar comprando por comprar, es que parece que el ser humano es egoísta», dice Elena Rosales al salir del Eroski: «Lo único que me da miedo es que llegue aquí la guerra, pero por lo demás no. Tenemos techo, trabajo y estamos en un estado de bienestar, no nos falta de nada», recuerda.

Otros, en cambio, desconfían de los mensajes de patronales y cadenas de supermercados, que garantizan que los suministros seguirán llegando a las islas, y prefieren aprovisionarse de productos básicos por si llegaran a faltar. Es el caso de Rosa Ariza, que sale del Mercadona de la calle Pare Bartomeu Pou cargada con bolsas y un carro lleno: «Yo hago acopio por si acaso, nunca se sabe lo que pasará», manifiesta la mujer, que ha conseguido comprar una botella de un litro y medio de aceite de girasol y mirará si en la pequeña tienda de ultramarinos cerca de su casa hay más. «Ante esta amenaza, yo sí tengo miedo de que haya desabastecimiento. Además, al ser una isla, cuesta más que nos lleguen las cosas», explica.

«Yo le quería comprar una garrafa de aceite a mi hija y ya no quedan», dice otra clienta, Magdalena Oliver. Lo cierto es que ayer costaba encontrar este producto en los supermercados, y en algunos establecimientos faltaban gran parte de los alimentos de primera necesidad. El Mercadona de la calle Can Bronca, por ejemplo, por la tarde se quedó sin productos como carne, huevos, leche, azúcar o harina. Ni siquiera papel higiénico, cuyas estanterías también estaban vacías.

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Pánico al desabastecimiento en Mallorca: «Hago acopio por si acaso, nunca se sabe lo que pasará»

Otra jornada similar vivieron las gasolineras, sobre todo las ‘low cost’, con colas de decenas de vehículos en busca de combustible a un precio más competitivo. Una psicosis que también tiene que ver con el coste de los carburantes absolutamente disparados: «He venido pensando que la gasolina estaría más barata. Pensaba llenar el depósito, pero viendo el precio que tiene, mejor pongo solo 20 euros», dice Rocío Cornás mientras espera en la fila de coches de la estación de servicio en la calle Camp de Déu, cerca de Ikea.

La encargada de esta gasolinera, Pepi Díaz, pide «tranquilidad» a los conductores y les asegura que no se quedarán sin combustible, aunque admite que «jamás había visto la gasolina tan cara como ahora». Sin embargo, teme que «si continúa habiendo avalanchas, los transportistas no darán abasto para proveer a todas las estaciones de servicio», pero no porque el combustible no llegue a la isla, sino porque los surtidores se vacían al poco rato de llenarse y los camioneros «están haciendo muchas horas extra».

Respecto al precio, que en el caso de la gasolina 95 llegó ayer a 1,958 euros el litro en los establecimientos ‘low cost’, la encargada explica que algunas compañías han decidido aplicar el alza de forma paulatina, mientras que otras lo han hecho de golpe, pero al fin y al cabo, en pocos días todas tendrán el mismo precio. Y añade: «La gente se pone muy nerviosa, llena hoy el depósito, y en cuatro días vuelve a llenarlo. Estamos doblando el número de litros que ponemos al mes».

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