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Diario de Mallorca

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Entrevista - Joan Bennàsar Pons, ingeniero electrónico

«No quiero irme de Mallorca, y eso cierra puertas en ingeniería»

El ‘binissalemer’ Joan Bennàsar, alumno de máster premiado por su trabajo de fin de grado, mira con recelo el panorama laboral

Joan Bennàsar, en Binissalem, muestra una de las pruebas que le sirvieron como ensayo antes de desarrollar el prototipo definitivo. Manu Mielniezuk

Joan Bennàsar (1997), ingeniero electrónico. Su trabajo de fin de grado, para el que ha desarrollado desde cero un inversor de potencia con propósitos educativos, ha ganado la beca Robot para cursar un máster en Ingeniería Industrial en la UIB. Un talento evidente -y un futuro prometedor- en conflicto con una industria poco desarrollada en la isla.

Todavía no tiene claro qué quiere ser en el futuro, aunque sabe que su perfil es uno de los más buscados. El joven binissalemer, acabó el curso pasado la carrera de Ingeniería Electrónica Industrial y Automática, y su trabajo de fin de grado, Desarrollo de un inversor de potencia con propósito educativo, ha sido merecedor de la beca Robot, una ayuda que cubre el coste íntegro del máster universitario en Ingeniería Industrial que cursa en la UIB.

El alumno cursa ahora un máster gracias a la beca. | MANU MIELNIEZUK

¿Qué es un inversor de potencia?

Es un dispositivo que sirve para convertir la electricidad de corriente continua a corriente alterna. Se usa, por ejemplo, en las baterías de coches o en las casas con instalaciones fotovoltaicas.

¿Con qué tipo de fines educativos se puede utilizar?

Los inversores de potencia comerciales funcionan a piñón fijo, convierten el voltaje directamente. El que yo he desarrollado, en cambio, tiene la peculiaridad de que se pueden ajustar los parámetros del convertidor, y visualizar las formas de onda en los diferentes componentes del circuito. Vale para testear, ir probando y ver cómo reacciona el dispositivo con gráficos y esquemas. Sirve para que los alumnos hagan pruebas con distintos valores y entiendan mejor su funcionamiento.

¿Qué dificultades ha tenido?

Mi objetivo era hacer el prototipo desde cero, así que tuve que elegir todos los componentes uno a uno, cuidando que todos encajaran. Cuando lo estudias parece más fácil, pero al ver la realidad de los rangos que ofrecen los fabricantes me costó encontrar todas las piezas. Además, programé el dispositivo para que muestre las reacciones con gráficas a tiempo real. Todo eso lleva mucho tiempo. Entre el trabajo de fin de grado y demás asignaturas he llegado a pasar más de diez horas diarias en la UIB.

Después de todo, el trabajo bien hecho tiene recompensa.

Sinceramente, no me esperaba para nada ganar la beca, pero estoy muy contento. Creo que es una buena oportunidad. Además, viéndolo en perspectiva, me doy cuenta de lo mucho que trabajé, creo que es merecido.

¿Dónde le gustaría llegar en el futuro?

No tengo un plan establecido. De momento, estoy haciendo prácticas en una empresa de construcción, pero no sé qué pasará en el futuro. Lo que sí sé es que no quiero irme de Mallorca, al menos a corto plazo. Soy de aquí y me gustaría quedarme, aunque eso cierra muchas puertas en ingeniería.

¿Por qué?

Me refiero a los campos en los que puedo trabajar aquí. No me preocupa la falta de empleo, sino los sectores a los que me puedo dedicar, que en la isla están muy limitados. Al fin y al cabo, Mallorca no tiene la industria que tiene, por ejemplo, Barcelona. Aquí hay menos donde elegir. Todo está muy enfocado a la construcción y al turismo, como la optimización de edificios y la domótica de hoteles.

¿Qué le llama la atención que en la isla no encuentre?

Por ejemplo, la fabricación y programación de la parte electrónica de productos específicos. En Balears esas fábricas son casi inexistentes, se importa todo de la península o incluso de otros países. Para dedicarme a algo así tendría que salir de la isla.

Viéndolo con perspectiva, ¿volvería a estudiar lo mismo?

Sí, desde joven sabía que me quería dedicar a este mundo. El problema es que tenemos que elegir el tipo de ingeniería muy pronto, aunque casi todas comparten los dos primeros cursos. Hasta tercero no empezamos a especializarnos. Por eso es muy común que los estudiantes se cambien de grado en mitad de la carrera. Yo mismo empecé en Ingeniería Mecánica y he acabado haciendo Electrónica. Cuando no tienes una formación que sirva de base, escoger una especialidad es casi un salto al vacío.

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