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Antoni Marimon: «Putin se ha convertido en el hombre más peligroso del planeta»

«Esta guerra se parece a los ataques fascistas de los años 30», dice el historiador de la UIB

El profesor de la UIB Antoni Marimon.

Para el profesor de Historia Contemporánea Antoni Marimon el germen de la invasión rusa es el «neoimperialismo de Putin, su intento de reconstruir la antigua Unión Soviética». Según el también investigador de la UIB ya había unos precedentes claros que apuntaban al desenlace actual: «el conflicto en Georgia, la crisis bielorrusa o la incorporación de Crimea», por ejemplo. «Todo apunta a que lo sucedido se trata de un delirio imperialista de este señor, que se ha convertido en el hombre más peligroso del planeta», sostiene.

¿Hay opciones para detenerle? «La comunidad internacional está planteando sanciones, pero pienso que serán bastante inútiles. Rusia es inmensa y la posición de China es bastante ambigua. Todas las acciones de las que se está hablando ahora mismo para castigar a Rusia son simbólicas para dar apoyo al pueblo ucranio. Pienso que a Putin para nada le deben estar quitando el sueño», opina el profesor, quien recuerda la absoluta ineficacia que han tenido las más de veinte sanciones que ya se le han impuesto a lo largo de la historia al país ruso. «Lo que debería hacerse ahora mismo es proporcionar más ayuda militar a Ucrania», apunta, «porque con una intervención directa de otros países estallaría la Tercera Guerra Mundial», considera. «Hemos dejado solos a los ucranios, es patético», resume.

A Marimon, esta intervención bélica de Putin le recuerda mucho a la invasión de Polonia de 1939 o la contienda española de 1936. «Hubo ataques aéreos, la gente huía y nadie les ayudó. Evidentemente, lo de Ucrania se parece más a Polonia, pero también tiene un componente de guerra civil con lo de Donbás. Lo que quiero decir es que esta guerra es una invasión a la antigua, es una cosa que parecía que ya no iba a suceder en Europa», reflexiona. «Es lamentable que en 2022 el recurso a la fuerza sea tan hosco. Es una guerra ilegal, que también recuerda al ataque de Italia en Etiopía. Rusia es un estado autoritario y esta invasión recuerda directamente a las agresiones de los estados fascistas de los años 30», compara. 

Al investigador hay otra cuestión que le llama mucho la atención y es el hecho de que hubiera tanta gente que dijera que no iba a producirse la invasión, «cuando había muchísimas posibilidades, es la cuarta o quinta vez que Rusia invade Ucrania», recuerda. El profesor evoca por ejemplo la vez que Ucrania declaró su independencia. Lo hizo en 1918 y Rusia invadió al año siguiente. «Los sucesivos intentos de independencia siempre han sido abortados por los rusos», cuenta.

«Desde Rusia, y Putin así lo ha manifestado, siempre se ha visto a Ucrania como una rama del mismo pueblo ruso, una suerte de subnación rusa», explica Marimon, quien matiza que esta visión «no es del pueblo, sino de las elites que están en el poder», aclara. «Ucrania tiene una personalidad nacional que se remonta al año 1000. Algunos discuten si se trata de la nacionalidad ucrania o ucranio-rusa», apunta. «Es una cuestión compleja».

Las consecuencias económicas de la guerra ya se están notando. «Está distorsionando el mercado: el precio de los cereales, el gas. Aquí quizá nos afectará menos porque en España el gas proviene de Argelia, pero esta claro que éste también subirá porque tendrá más demanda», señala. «Aquí, si los hoteleros tenían alguna esperanza de recuperar el turismo ruso, ya la habrán perdido», concluye. 

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