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Más de la mitad de enfermeras de Baleares meditan dejar la profesión

Las sanitarias del archipiélago, las que más se han dado de baja laboral por el impacto psicológico de la covid

Enfermeras quemadas por la pandemia

Enfermeras quemadas por la pandemia B. Ramon / G. Bosch

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Enfermeras quemadas por la pandemia M. Elena Vallés

El impacto emocional de la pandemia en las enfermeras baleares es muy preocupante, máxime cuando empiezan a tenerse números sobre la mesa. Los más recientes han sido publicados esta misma semana por el Consejo General de Enfermería de España, un estudio estadístico que señala que el 52,2% de enfermeras baleares medita abandonar la profesión. En este sentido, el archipiélago es la cuarta comunidad en el ranking. 

Otros datos significativos tras bucear en la encuesta: el 22,8% de las enfermeras de las islas han tenido alguna baja laboral derivada de la carga emocional provocada por sus tareas en esta época de covid. En este punto, el archipiélago lidera las estadísticas. 

En cuanto al impacto psicológico, sólo la comunidad de Madrid nos adelanta. El 87,5% del colectivo balear asegura que ha sufrido mucho o bastante desgaste emocional durante la pandemia

Los estragos están siendo muy importantes en esta sexta ola porque la influencia de ómicron en la carga de trabajo de las enfermeras ha sido muy importante. Casi el 60% ha asegurado que la cantidad de tareas se incrementaron significativamente entre diciembre y febrero. De este número, el 20,6% afirmó estar totalmente desbordado. Una cifra que deja a las islas detrás únicamente de Canarias, Cataluña y Asturias. Donde más se notó la influencia de ómicron fue en Atención Primaria. El 85,8% de profesionales de esta especialidad así lo sostiene. A tenor de las respuestas del colectivo sanitario, parece que el aumento en un 9% de puestos de trabajo en enfermería en el sistema de salud balear (en marzo de 2020 había 4.429 puestos y en noviembre de 2021, 4.806) ha sido del todo insuficiente. 

Según el estudio del Consejo, es en las unidades de cuidados intensivos donde se manifiestan con más fuerza las consecuencias emocionales de la covid. El 88,5% de sanitarias ha tenido episodios de estrés, el 67,5, de ansiedad, el 58,4 temor y miedo, el 58,6 insomnio y el 33, depresión. 

Por otra parte, hay otro dato elocuente: el 62,8% de las enfermeras que reúnen los requisitos para la jubilación se han planteado solicitarla y asumir el coste que conlleva. 

Ya en el pasado mes de abril, el sindicato de enfermería, Satse, señaló que nueve de cada diez enfermeras de las islas sufren estrés postraumático. Cinco de cada diez, sufre ansiedad, y dos de cada diez, depresión. El agotamiento emocional está presente en casi el 70%. 

Enfermeras en la UCI de Son Espases durante la tercera ola. MANU MIELNIEZUK

Según el estudio de Satse, «no se debería permanecer en atención directa a enfermos de covid más de tres o cuatro meses seguidos» si lo que se desea es situar los valores de agotamiento emocional por debajo de la media del burnout (o síndrome del trabajador quemado).

Durante la pandemia, la conselleria de Salud ha activado unidades de apoyo psicológico para los sanitarios de hospitales, del 061 y de Atención Primaria que han estado en primera línea de la covid. Entre la primera y la segunda ola se llegaron a atender 499 personas. En la actualidad, señalan desde Salud, hay poca demanda. «El servicio tiene ahora unos 20 usuarios».

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