Dicen que el rumor, más falso que un billete de treinta euros, surgió en Argentina. Pero, ya se sabe, la velocidad con la que circulan las fake news (noticias falsas) por las redes sociales es mucha. Y si cuentan con un público ávido por darles más crédito del que contarían en condiciones normales, su velocidad de propagación se incrementa exponencialmente.

El rumor era que la sangre de las personas que se han vacunado contra la covid-19 se coagula de manera más rápida que la de los que no se han inoculado el fármaco contra el SARS-CoV-2. 

Así, mientras que una coagulación normal, porque toda la sangre humana coagula, se demoraría durante unos treinta minutos, la sangre de una persona vacunada lo haría en tan solo treinta segundos. 

Esta celeridad provocada por alguno de los componentes vacunales, tal y como defienden los contrarios a estos fármacos, la haría inservible para las donaciones de plasma y plaquetas tan indispensables para la actividad quirúrgica de los hospitales que cada día salvan infinidad de vidas.

Esta mentira ha sido «comprada» por algunas mentes calenturientas que ven en toda la situación actual una confabulación mundial para que la gente se vacune sin verdadera necesidad por oscuros y nunca del todo argumentados motivos.

Desde el Banc de Sang i Teixits de les Illes Balears (BSTIB) revelan que estaban al tanto de ese falso rumor y no creen que les haya afectado y haya provocado una menor afluencia de donantes.

«Prácticamente todo el mundo que viene a donar sangre está vacunado y no hemos tenido llamadas de anulación de citas. De hecho hicimos un llamamiento porque nuestras reservas bajaron con la expansión de la variante ómicron y los donantes respondieron súper bien», explicaron desde la institución encargada de nutrir de plasma y plaquetas a los hospitales de esta comunidad.

Gerente del Banc de Sang: «Hubiéramos sido los primeros en denunciarlo» 

Ismael Gutiérrez, gerente del Banc de Sang i Teixits de Balears, no da crédito a toda este revuelo montado en las redes sociales en torno a unos supuestos efectos de la vacuna contra la covid-19 sobre la sangre que circula por nuestras venas y que la haría inservible para las donaciones altruistas y solidarias que salvan vidas. «La donación de sangre no tiene nada que ver con la vacunación contra la covid-19. Y si interfiriera de alguna manera nosotros seríamos los primeros en denunciarlo porque nuestro trabajo consiste en recoger estas donaciones», se solivianta Gutiérrez recordando que factores reales como la ómicron ya han provocado un descenso de las donaciones.

Dos mil donantes menos al año

«Incluso hemos notado un aumento de los donantes en las últimas semanas», contraponen desde el Banc de Sang admitiendo que en estos dos años de pandemia habrán perdido a una media de unos dos mil donantes por temporada, calculan.

«Frente a los cuatro mil o cuatro mil quinientos donantes que teníamos de media antes de la pandemia, el año pasado solo nos donaron su sangre unos 2.200», revelaron explicando que al principio de esta interminable crisis sanitaria sí dieron prioridad a las donaciones de los donantes habituales sobre los nuevos por cuestiones de prevención.

Veinticuatro horas después

El director gerente del Banc de Sang, Ismael Gutiérrez, subraya que detrás de los mensajes que aseguran que la sangre de los vacunados coagula de forma irregular no hay ninguna evidencia científica. «Por lo tanto, todo lo demás es solo humo. El donante puede recibir estos mensajes y darles crédito o llamarnos a nosotros para que le informemos con rigor», diferencia el gerente la que, en su opinión, sería la actitud más responsable.

«La donación de sangre no tiene nada que ver con la vacunación contra la covid-19. Y si interfiriera de alguna manera nosotros seríamos los primeros en denunciarlo porque nuestro trabajo consiste en recoger estas donaciones», se solivianta Gutiérrez recordando que factores reales como la ómicron ya han provocado un descenso de las donaciones

«Una persona vacunada puede donar sangre tan solo veinticuatro horas después de la inoculación del fármaco», anima Gutiérrez consolándose en una circunstancia que tiene bien clara: que la inmensa mayoría de los donantes de sangre son gente «sensata y normal».

TUITS Y CONTRA TUITS