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Diario de Mallorca

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BOULEVARD

Vendida la possessió luliana de Albenya, en el Puig de Randa

Macron dice que «Argelia nos va a estallar en la cara», y en medio de ambos países se encuentra Mallorca, que con una invasión rusa de Ucrania pasaría a colocarse al alcance de los misiles de Putin

En la foto de Guillem Bosch, la possessió luliana de Albenya, vendida doscientos años después por la familia Morell a los Codolá.

Albenya es una possessió mallorquina de valor patrimonial muy significativo, por su honda raigambre luliana. En la vecina sa Mata Escrita nació Ramon Llull, y la finca «al benja» o «la construcción» del Puig de Randa alberga asimismo la famosa Cova, donde el Beato se sumía en hondas reflexiones, donde la tradición sitúa una aparición de Jesucristo y donde el filósofo recibió la iluminación mediante signos anotados en un vegetal.

Albenya pasó a la familia Morell en el siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal. El primer propietario mallorquín fue Salvador Morell Esteva. Tres generaciones después, la possessió luliana era heredada por los cuatro hermanos Morell Brotad. Tras el reparto, las casas de la finca y unos 150 mil metros cuadrados de terreno a su alrededor recogidos en la imagen de Guillem Bosch que hoy nos ilustra, quedaban en manos de Andreu y Ferran Morell Brotad.

Doscientos años después, los Morell se han desprendido del núcleo de Albenya. Ferran Morell, jefe del servicio de Neumología del prestigioso Vall d’Hebron barcelonés casi a perpetuidad, catedrático de su disciplina además de impulsor del primer transplante de pulmón de España, atribuye la venta a los elevados costes de conservación. La buena noticia es que la possessió luliana no sale de la isla.

Frente a la reticencia de los titanes de la hostelería a adquirir vetustas propiedades insulares, Albenya ha sido comprada por los hijos de Francisca Bonet y Miguel Codolá, fundadores de Valentin Hotel Group en 1967. El empresario fallecido fundó asimismo la Federación Hotelera de Mallorca. Por su tamaño, las casas permitirían la apertura de un selecto establecimiento boutique. La porción de la finca correspondiente a la Cova permanece en manos de la familia Morell Brotad.

Por tanto, un nuevo tránsito inmobiliario de la aristocracia a los magnates turísticos. El doctor Ferran Morell, un luchador antifranquista que en 1974 fue despedido durante seis meses por una reivindicación, no ocultaba su temor a que Albenya cayera en manos extranjeras inapropiadas. Así se expresaba años antes de consumarse la venta:

-¿Su possessió de Albenya, que fuera de Ramon Llull, acabará en manos de un ruso?

-Vamos haciendo, pero es difícil mantenerla. Mi hermano trabaja allí todo el día. Me da miedo que acabe en manos de un ruso, ser el asesino después de que Albenya haya pertenecido tres siglos a mi familia.

Otros mallorquines han tenido menos escrúpulos a la hora de venderse al oro de Moscú, lo cual nos invita a recordar que corren malos tiempos para la geopolítica mallorquina. La posible anexión de Ucrania a Rusia se contempla como un fenómeno exótico, por quienes olvidan que el archipiélago se sitúa al extremo oriental de la vecina España. Si se distrajeran por un momento mirando un mapa, advertirían que la expansión de la nueva Unión Soviética hacia el oeste amenaza directamente a Mallorca, que pasa a situarse en el radio de acción de los misiles y demás cohetería de Putin. Otra cosa es plantearse por qué el zar tendría que bombardear sus propiedades mallorquinas.

La Ucrania rusa no es el único peligro exterior. En el libro La degradación francesa, los periodistas Christian Chesnot y Georges Malbrunot desvelan que Emmanuel Macron soltó a gritos en un Consejo de Defensa francés que «un día, Argelia nos va a estallar en la cara». Cabe recordar que en medio de ambos países se sitúa la despreocupada Mallorca, que forzosamente saldría magullada del estallido. Suerte que uno de nuestros vecinos es consciente de la amenaza que los mallorquines fingimos ignorar.

El tantas veces citado informe del BBVA dibuja una realidad abismal para Balears. Una vez concluido 2023, seremos con Canarias la única comunidad que no habrá alcanzado los niveles de riqueza de 2019, con el agravante de que los mallorquines estaremos por debajo de los canarios en la clasificación. Mientras tanto, regiones en teoría modestas como Extremadura o Murcia habrán superado en un seis por ciento los datos previos a la pandemia. Enhorabuena a los premiados.

Reflexión dominical oceánica: «Los nativos, al igual que los marineros, suelen exagerar en todo lo que cuentan» (Miquel Àngel Vidal, Todos los mares, todas las tierras).

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