Más de mil personas se manifiestan en Palma contra el pasaporte covid

La marcha se inició en el Parc de la Mar y concluyó en la plaza de España, donde los participantes se concentraron sin llevar mascarilla

Más de mil personas se concentraron ayer en Palma para realizar una marcha reivindicativa en protesta contra el pasaporte covid y su exigencia para entrar en bares y restaurantes y llevar a cabo muchas otras actividades en su vida cotidiana. La inmensa mayoría de ellos sin mascarilla.

Durante el recorrido se pudieron escuchar cánticos contra las prohibiciones dictaminadas por las administraciones públicas, se leyeron manifiestos en favor de la «libertad» y se repartieron folletos donde se explicaba que las personas «tienen derecho a negarse a tener el pasaporte covid y a vacunarse». Los folletos enumeraban toda una serie de leyes para oponerse a la normativa anticovid.

La concentración arrancó en el Parc de la Mar, pasó por el paseo Marítimo, enfiló Avenidas y terminó en la plaza de España. Allí fue donde se concentraron el mayor número de manifestantes contra el pasaporte covid, unas 1.200 personas según la Policía. Muchos de los asistentes portaban pancartas y recorrieron las calles de Palma al grito de «los niños no se tocan» o «libertad». Otras pancartas atacaban directamente a los políticos y calificaban al pasaporte covid de «dictadura». De igual modo, en esas pancartas se podían leer proclamas como: «covid pass inconstitucional», «abuso político-sanitario basta ya», entre otros lemas.

Asimismo, los manifestantes expusieron una imagen gigante de Djokovic en plena polémica sobre su entrada en Australia. El tenista serbio se ha convertido en el verdadero héroe de los manifestantes y fue vitoreado en varias ocasiones por su oposición a vacunarse para jugar el torneo del Abierto de Australia.

En esta manifestación contra las normas sanitarias se observó una mayor concurrencia que en anteriores protestas y la inmensa mayoría de asistentes iba sin mascarilla. En la plaza de España se llegaron a concentrar las más de mil personas, apelotonadas bajo la estatua de Jaume I, sin la protección de la mascarilla ni tampoco distancias de seguridad.