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Diario de Mallorca

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La polémica de Garzón divide al sector agrario mallorquín

Las palabras del ministro de Consumo en contra de las ‘macrogranjas’ provocan discrepancias entre los ganaderos de la isla, aunque en Balears no existen grandes explotaciones intensivas

Imagen de una granja de ‘porc negre’ en Sineu. | B.RAMON

Las polémicas palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón, que esta semana han encendido las redes sociales con críticas y peticiones de dimisión, tienen su motivación —una vez más— en la controvertida opinión del responsable sobre la industria cárnica.

En una entrevista para el periódico británico ‘The Guardian’, el ministro cuestionó el impacto medioambiental y la calidad del producto de las denominadas ‘macrogranjas’, en contraposición con la sostenibilidad del modelo extensivo.

Las declaraciones del delegado, interpretadas desde varias perspectivas y distorsionadas por una versión recortada de la entrevista, han provocado un revuelo de primera magnitud que ha terminado salpicando a Mallorca, incluso aunque en la isla no existan grandes explotaciones de ganadería intensiva.

Así, las organizaciones implicadas en el sector agrario mallorquín están divididas por las palabras de Garzón; mientras que unos ven con buenos ojos el criterio del titular, otros creen que puede perjudicar gravemente al sector y su actividad exportadora.

Por un lado, el director técnico de la Asociación de Productores de la Agricultura Ecológica de Mallorca (Apaema), Nofre Fullana, considera «acertado» que se ponga en tela de juicio la actividad de las ‘macrogranjas’, aunque advierte que «no se deben meter todas las explotaciones en el mismo saco», ya que «existe otra ganadería beneficiosa para el medio ambiente y genera productos de calidad».

En este sentido, Fullana admite cierta «preocupación» por los movimientos ecologistas que instan a consumir menos carne: «Se tiene que reducir el consumo de las grandes ganaderías intensivas y poner en valor el modelo extensivo ecológico y local, que necesita de la producción ganadera para sostenerse», recuerda el director.

Con palabras similares se expresa el payés y fundador de Terraferida Jaume Adrover, que insiste en que Garzón «solo ha verbalizado una evidencia científica» que se ha «malinterpretado» y se ha convertido en un «bulo de la extrema derecha».

De hecho, Adrover celebra que «por primera vez, un ministro dice lo mismo que las organizaciones científicas serias» y considera que, afortunadamente, la ganadería local es «respetuosa, integrada y asociada al paisaje», por lo que «no tiene nada que ver» con las macroproducciones de las que habla Garzón.

Por otro lado, el gerente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Balears, Joan Simonet, lamenta que el ministro «lance acusaciones de este estilo» y asegura que «el sector agrario está sometido a estrictos controles sanitarios», y la «inmensa mayoría cumple».

«Si él sabe de alguien que produce carne de mala calidad, que envíe a los inspectores para que determinen si cumple la normativa, y que se abra el procedimiento correspondiente si no lo hace bien», continúa Simonet, «pero que no haga estas afirmaciones que pueden sembrar la duda en los consumidores. Ya tenemos suficiente presión», lamenta el representante de Asaja.

La gerente de Ramaders Agrupats, Margalida Obrador, también considera «desafortunadas» las palabras del ministro y recuerda que «hay muchos puestos de trabajo en juego» que podrían peligrar si el titular de Consumo expone «una realidad que no es».

«Está claro que esas declaraciones son ideas políticas, no las diría un técnico con conocimiento», asevera Obrador, que subraya que «las exportaciones son muy sensibles y se podrían ver afectadas por esta polémica».

El productor mallorquín Miquel Company, por su parte, recalca que «cuanto más grande es una empresa, más controles tiene que pasar», por lo que es «poco acertado» que el ministro «generalice» con un problema que podría ser «de unos pocos que lo hacen mal».

«En todos los ámbitos y sectores hay quien infringe las leyes», manifiesta, «pero un caso puntual no da permiso para extender la crítica a todas las empresas».

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