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Diario de Mallorca

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Verna Alcalde González
Verna Alcalde González Investigador, especialista en análisis sociocultural. Licenciado en Comunicación Audiovisual y graduado en Filosofía, analiza en una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) las tácticas que las camareras de piso utilizan en su lucha contra la devaluación social y la precarización

«Los sindicatos se han olvidado de las kellys y los trabajos de cuidados»

«La lucha de estas trabajadoras del sector turístico es muy importante porque se ha extendido a otros oficios feminizados y precarizados como las empleadas del hogar o de ayuda domiciliaria»

El investigador social de la UOC Verna Alcalde, esta semana, en Barcelona. | V.A.

El investigador predoctoral de la UOC Verna Alcalde es el autor principal de un trabajo sobre la lucha reivindicativa de las kellys. Para sus conclusiones ha entrevistado a 40 camareras de pisos de 13 provincias diferentes, entre ellas, Balears. «De Mallorca participaron dos trabajadoras», detalla.

¿Qué aspectos analiza de las kellys en su investigación?

Analizamos sus tácticas de subversión, es decir, aquel conjunto de discursos y prácticas que las kellys emplean para empoderarse respecto a su situación sociolaboral.

¿Puede especificar cuáles son esas tácticas?

Sí. Son tácticas que inciden en tres niveles. Por un lado, el laboral u ocupacional. En este punto, las kellys resignifican su trabajo como una actividad gratificante y cualificada, en contra de lo que siempre se ha dicho, que era un empleo no cualificado y alienante. Esto lo hacen a través de su discurso, que aporta un nuevo valor a su oficio. Emplean por ejemplo las redes sociales para explicarlo. También tenemos otras tácticas que ellas aplican en el campo organizacional o empresarial. Y, por último, en el terreno sociopolítico.

¿Cómo se autorreivindican a nivel empresarial?

Las kellys reivindican la centralidad de su trabajo en el negocio hotelero a través de la crítica a la externalización, que se hizo muy presente entre ellas a partir de la reforma laboral de 2012. También critican la eventualidad. Refuerzan el discurso de que sin ellas no hay estrellas de calidad, sin ellas no hay negocio y que, en el fondo, son el corazón del hotel.

¿En qué medida ha crecido su presencia en el ámbito sociopolítico?

Son un locutor de cierta importancia en el diálogo con los sindicatos, las administraciones públicas y los partidos políticos. Es más, hay que decir que su lucha por dignificar su empleo se ha extendido a todos los trabajos de cuidados. Hay una evidencia de colaboraciones con otras trabajadoras feminizadas y precarizadas como las empleadas del hogar o de ayuda domiciliaria. Es decir, la lucha de las kellys se ha extendido a otros trabajos de cuidados que están devaluados y están altamente feminizados y precarizados.

En diez años, las kellys han sufrido dos golpes tremendos: las externalizaciones en 2012 por la reforma laboral y la pandemia. ¿Ha sido un colectivo especialmente desprotegido durante la covid?

El sector turístico se ha visto muy castigado por la pandemia. ¿Qué paso con las kellys? Pues que muchas de ellas, las eventuales, se quedaron sin ERTE. Luego reaccionaron y algunas de ellas tuvieron cierta cobertura, pero no se cumplió con todas.

Ha habido algún caso de kelly que ha dado el salto directamente a la política.

Sí, el más visible quizá sea el de Myriam Barros, en Lanzarote, que dio el salto a Podemos. Ha habido alguna más.

Sin embargo, su investigación pone mayor énfasis en la autoorganización de este colectivo.

Es importante que sean las propias trabajadoras las que tomen la lucha de sus derechos y que lo hagan de manera autónoma. Ha sido positivo cómo lo han hecho las kellys porque como te decía hay otros colectivos que han seguido este mismo modelo. Y si lo que se busca en realidad es una transformación social es importante que lo hagan a través de una autoorganización que esté al margen de organizaciones más burocratizadas como los sindicatos.

¿Los sindicatos se han olvidado de las kellys?

Este tipo de colectivos como las kellys o los que te comentaba relacionados con los trabajos de cuidados muchas veces han sido olvidados por los sindicatos. Que se autoorganicen estos colectivos no es óbice para que haya después un trabajo conjunto con los sindicatos. Porque, tal y como está el juego distribuido, son los sindicatos los que tienen capacidad real de negociación. Por otra parte, en las entrevistas que hemos realizado para esta investigación, son las propias kellys las que se quejan de la escasa presencia de mujeres en los sindicatos y en especial de mujeres de su colectivo.

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