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Diario de Mallorca

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El Consell de Mallorca marginó a un bombero que había estado enfermo

El funcionario fue sancionado por no acudir siete días al trabajo, pero el TSJB justifica que lo hiciera porque no tenía un trabajo específico

El bombero llevaba casi 20 años trabajando para el Consell de Mallorca.

El Consell de Mallorca mantuvo marginado durante más de dos años a un bombero, debido a que el funcionario, por problemas de salud, no podía realizar todas las funciones propias de su profesión. Sí podía ejercer de conductor del camión, pero en vez de buscarle un trabajo acorde a su situación personal, lo que hizo la administración fue darle funciones sin ningún tipo de contenido, hasta el extremo de que el funcionario no sabía muy bien cuál era su función en el trabajo.

Esta situación laboral del bombero aparece reflejada en una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Balears. La Sala anula una sanción de casi dos meses de suspensión de sueldo, debido a que el trabajador público había cometido lo que se consideró una falta muy grave. Durante siete días no se presentó a su puesto de trabajo y no pudo justificar esta ausencia.

El tribunal ha dado la razón al recurso planteado por el abogado Pablo Alonso de Caso, que ha conseguido que se anule la sanción económica impuesta a su bombero y que esta falta no quede reflejada en su expediente laboral.

Este funcionario sancionado era un bombero veterano, que entró en la plantilla en el año 2008 y que llevaba casi 20 años trabajando. En la actualidad ya no trabaja al serle reconocida una incapacidad, en parte debida a la persecución laboral que sufrió, que le produjo una fuerte depresión.

El bombero tuvo una serie de dolencias físicas y en el año 2013 fue considerado apto para regresar al trabajo, aunque con restricciones. La mutua laboral certificó que el trabajador era apto para conducir el vehículo de bomberos, pero estaba limitado para otras labores.

El Consell no cumplió nunca este consejo, alegando que su incorporación como conductor suponía un problema de organización interna. La solución fue designarle otra serie de tareas que desarrollaría en los parques de Llucmajor y Felanitx. Los trabajos que se le asignaron, en realidad, ya los estaban realizando otros compañeros de ambos parques. Por tanto, el trabajador se pasaba prácticamente la jornada con los brazos cruzados, sin saber exactamente qué trabajos tenía que realizar, sobre todo teniendo en cuenta que estaba limitado por sus dolencias.

Durante dos años estuvo reclamando al Consell que le asignaran tareas con un contenido real, pero no logró respuesta. La solución que encontró fue denunciar los hechos ante la Inspección de Trabajo, que estuvo investigando su situación. Así se confirmó que, en efecto, el puesto de trabajo que ocupaba «era inexistente», de tal forma que su labor en el parque carecía de funciones. La Inspección de Trabajo elaboró un informe, denunciando la situación del funcionario, e instando a la administración insular a que buscara una ocupación acorde a la situación personal de este bombero.

Sin embargo, tal como pudo demostrar el abogado en la demanda, el Consell de Mallorca volvió a recurrir a excusas de organización, para negarse a que el funcionario pudiera conducir vehículos, tal como aconsejaban los técnicos de salud laboral. Continuó en la misma situación, padeciendo una marginación laboral que empezó tras su enfermedad.

El bombero sufría limitaciones físicas y exigió un trabajo acorde a su situación personal, que no logró

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El tribunal confirma que, en efecto, el trabajador público se ausentó durante siete días, en los que no se presentó en el parque. Sin embargo, los jueces llegan incluso a entender que lo hiciera, en tanto que no sabía muy bien a cuál de los dos parques debía presentarse a trabajar y que una vez allí, tampoco sabía qué tareas tenía que realizar. La sentencia afirma que la reacción del trabajador es lógica y señala que estas ausencias del trabajo, que no justificó, deben conectarse con el conflicto que mantenía con el Consell Insular. Es decir, el tribunal considera que estas ausencias del trabajo no se debieron únicamente a una voluntad incumplidora con sus deberes profesionales, sino a otras circunstancias relacionadas con su complicada situación laboral.

Al darle la razón al bombero, el tribunal anula la sanción disciplinaria que se le impuso.

Oposiciones

Este fin de semana, 260 aspirantes están llamados para realizar las pruebas físicas de las oposiciones al Servicio de Bombers de Mallorca, para poder optar a alguna de las 32 plazas vacantes. Todos los candidatos que superaron el cuestionario de la parte general y específica se enfrentarán a la segunda fase del concurso oposición, que consiste en un examen físico que consta de seis pruebas. Ha llegado a las pruebas físicas un 63 % de los 412 aspirantes iniciales, que son los que han superado la parte teórica.

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